
Por: Úrsula Saavedra Reflexiones desde Colombia
#SOSColombia #SOSColombiaDDHH
El Paro Nacional del pasado 28 de abril fue convocado por las centrales obreras, el movimiento estudiantil y algunas organizaciones sociales; fue una respuesta a la reforma tributaria que propuso el gobierno de Iván Duque. Las manifestaciones que acompañan las jornadas del paro han sido masivas a pesar de la pandemia y el creciente número de contagios que registra el país, tal vez porque, como se leía en algunas pancartas, “si un pueblo sale a protestar en medio de una pandemia, es porque el gobierno es más peligroso que el virus”.
No sorprende el malestar social, porque la reforma tributaria fue sólo la gota que rebasó el vaso, equivalente al alza del pasaje del metro en Chile o al retiro del subsidio a la gasolina en Ecuador. En todos los casos ha sido un zarpazo más del giro neoliberal que, desde las dos últimas décadas del siglo pasado, ha venido asfixiando nuestras naciones a punta de privatizaciones, desregulaciones y aumento de la deuda, con el consecuente sometimiento de los gobiernos a los dictados de la banca privada internacional; esa que se presenta a sí misma como “organismos multilaterales” o “bancos de desarrollo”.
El desespero es inevitable, el hambre y la desprotección han quedado en evidencia con la incapacidad del gobierno para garantizar los mínimos vitales. La situación sanitaria suma a la tragedia que ya arrastran nuestros Estados, secuestrados por gobiernos que administran para el beneficio de los capitales, en lugar de gobernar para sus pueblos.
En Colombia las movilizaciones acumulan el descontento social que ya se manifestaba en las protestas de 2019. Estaban suspendidas por el confinamiento, pero la gente ha vuelto a las calles, agravada la situación por el aumento de la pobreza1, el desempleo, la débil respuesta del sistema de salud ante la emergencia sanitaria y la incapacidad del gobierno que ubica al país entre los peores del mundo en el manejo de la pandemia2, a pesar de las nuevas deudas que contrajo con el FMI y el Banco Mundial para atenderla.
Tan legítimos son los reclamos y demandas populares, como desproporcionada y criminal ha sido la represión por parte de la fuerza pública, que parece haber declarado la guerra al pueblo y que tiene a Colombia en el ojo de la comunidad internacional y en alerta a todos los organismos de Derechos Humanos.
Elementos de la guerra contra el pueblo
El derecho a la protesta está consagrado en la Constitución y es esencial en el Estado social de derecho, pero la represión policial ha sido constante. La policía en Colombia tiene un carácter más militar que cívico, de hecho, está adscrita al Ministerio de Defensa y no al del Interior. Cuenta además con los Escuadrones Móviles Antidisturbios – ESMAD, una fuerza de despliegue cuya función principal es el manejo y control de disturbios y debe actuar cuando los recursos y medios de la policía se ven rebasados. Sin embargo, desde su creación, en 1999, el ESMAD hace presencia en las ciudades incluso antes de iniciada cualquier manifestación que se haya convocado y ha sido objeto de cuestionamientos por el uso desmedido e injustificado de la fuerza. En un país donde varias generaciones de militares y policías se han formado bajo el discurso del enemigo interno, en el que su principal enemigo es otro colombiano, estos son elementos relevantes para poder explicar el absurdo actuar represivo.
Las masivas movilizaciones en esta ocasión iniciaron con un hecho sin precedentes: el día anterior al inicio del paro, a propósito de la pandemia, y en respuesta a una acción de tutela, el Tribunal de Cundinamarca ordenó suspender las marchas hasta tanto no contaran con un protocolo de bio-seguridad establecido. Esto se pudo entender como un intento por reprimir las protestas que, en lugar de hacer desistir a los manifestantes, sumó al disgusto que se canalizaba en el rechazo a la reforma tributaria.
Un factor que no se puede desconocer es la influencia que tiene el expresidente Álvaro Uribe sobre el gobierno actual y sobre algunos sectores de la sociedad colombiana. Iván Duque era casi un desconocido seis meses antes de haber sido elegido presidente, ganó las elecciones por haber sido “el que dijo Uribe”.
Bastó un trino de Uribe en Twitter, posteriormente retirado por la plataforma por incitar al odio, en el que invitaba a la fuerza pública a defenderse con sus armas frente al “terrorismo vandálico”, para que se legitimara en muchos sectores de la sociedad la matanza de la que hemos sido testigos.
Las cifras más cautas3 indican que al día 7 de mayo hay 47 personas asesinadas; 39 de ellas por la policía, pero ya la misma Policía Nacional ha reconocido que en la ciudad de Cali salió a las calles aproximadamente una veintena de policías vestidos de civil y armados, que quedaron registrados en videos mientras salían de un camión matriculado a nombre de la Institución, si bien aclaran que los policías no tenían la misión de asesinar manifestantes. A esto se suman las aterradoras cifras de 548 desaparecidos; 963 detenciones arbitrarias; 12 casos de violencia sexual, todos hacia mujeres; 28 víctimas de lesiones oculares; y más de 1.800 casos de agresiones policiales.
Si bien las manifestaciones han tenido lugar en todo el territorio nacional, han sido las ciudades de Cali, Bogotá, Medellín, Barranquilla, Pereira y Bucaramanga las más golpeadas hasta el momento por esta guerra que se libra contra la clase trabajadora empobrecida, que ya denuncia incluso agresiones por parte de personas armadas que disparan desde automóviles particulares. En Cali, capital del Valle del Cauca, han tenido lugar hechos de extrema gravedad, como redadas nocturnas en la comuna de Siloé, con saldos de muertos diarios, cortes de luz y de servicio de internet durante varias horas.
Mientras que la ONU y la Defensoría del Pueblo denuncian agresiones por parte de la fuerza pública a delegados de Derechos Humanos de Naciones Unidas, el ministro de defensa lo niega. Mientras que recorren en las llamadas redes sociales los videos de madres llorando al lado del cadáver baleado de sus hijos, asesinados por la fuerza pública, el presidente sale en televisión a ofrecer recompensas para quien contribuya a la captura de los “vándalos”. Porque para Duque el soberano es Uribe y esto de ofrecer recompensas para poder presentar resultados es muy de su estilo4.
Cuando sólo el pueblo salva al pueblo: la Minga
El Consejo Regional Indígena del Cauca -CRIC-, organización que agrupa varios cabildos y asociaciones indígenas de la región (hace parte de la ONIC, Organización Nacional Indígena de Colombia), ha puesto en marcha la Minga, que ha cumplido un papel relevante en esta situación y se ha detenido en Cali donde ha logrado apoyar y organizar la protesta, constituido el Corredor para la defensa y el cuidado de la vida en Cali5, e incluso consiguió capturar un civil que disparaba contra los manifestantes, y que posteriormente confesó ser miembro de la policía6.
En medio de tan confusos hechos, la constante es la pugna entre las élites que claman por restaurar la paz que tal vez sólo existía para ellos, en sus conjuntos residenciales enrejados y vigilados; y las mayorías del pueblo, compuestas por trabajadores explotados y estudiantes con un futuro cada vez más incierto al que será muy difícil volar con el grillete de la deuda en los tobillos. Ponía en su pancarta una joven “Al ESMAD no le conviene asesinarme, le debo 50 millones al ICETEX”7. A ellos se suman los campesinos amenazados por la eterna guerra del despojo y los pueblos indígenas que han padecido el bicentenario abandono de un Estado que sólo se acuerda de ellos cuando necesita abrir paso a una compañía multinacional para explotar el territorio de los resguardos o cuando se le antoja al narcotráfico trazar por ellos sus rutas y se confunde, en este Estado secuestrado de mafia, de dónde vienen las agresiones porque a veces son lo mismo.
Intentos de sentido
Un sector de la sociedad se pregunta por qué continúan las protestas, si ya el gobierno retiró el proyecto de reforma tributaria y hasta renunció el Ministro de Hacienda; otro sector se pregunta por qué, si la reforma tributaria nació muerta (la apoyaba apenas una minoría del partido de gobierno), el presidente arriesgó tanto. La primera pregunta ya está contestada, es más que una reforma tributaria, así como en Chile es más que un aumento del pasaje o en Ecuador más que el retiro de un subsidio. Es mucho más y es lo mismo en todos nuestros países, hijos de una misma madre sometida: la patria grande latinoamericana. Estos hermanos, inexplicablemente lejanos, se empiezan a acercar, empiezan a tender puentes. Y no lo hace la gestión de los gobiernos o la diplomacia, sino la fuerza del movimiento popular y el grito que exige dignidad.
La segunda pregunta tiene varios caminos de respuesta, que pueden ser simultáneos: la reforma tributaria fue un intento, si resultaba, bien; y si no, sería un buen distractor para pasar la reforma de la salud, que nos llevaría de un régimen semi-privatizado a la privatización total y el desentendimiento del Estado para la garantía de este derecho. Una oportunidad de negocio muy apetitosa para los inversionistas privados. Al fin de cuentas, para ellos es que trabajan nuestros gobiernos, y los ministros y presidentes van y vuelven entre los cargos públicos y sus puestos en estas corporaciones financieras.
1 Durante el 2020, la pobreza aumentó en 6,8 puntos porcentuales respecto a 2019. Esto significa que de un
35,7% de la población en condición de pobreza, se pasó a un 42,5%. Más de 21 millones de colombianos
sobrevive con menos de $331.688 pesos colombianos, lo que equivale a 87,87 dólares, o $61.103 pesos
chilenos. De ellos, alrededor de 7,5 millones vive con menos de la mitad de ese ingreso. Cfr: Departamento
Administrativo Nacional de Estadística DANE, disponible en:
https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/pobreza-y-condiciones-de-vida/pobrezamonetaria
2 En el ranking de Bloomberg se midió la efectividad de los países para atender la pandemia. Se hizo el
estudio entre 53 países, Colombia se ubicó en el lugar 51. El estudio fue publicado en noviembre de 2020.
Cfr: https://www.bloomberg.com/news/articles/2020-11-24/los-mejores-y-peores-lugares-para-estar-en-laera-
del-covid-khwlaifq
3 Datos de la Defensoría del Pueblo, Indepaz y la ONG Temblores.
4 Justamente este año la Jurisdicción Especial para la Paz -JEP- reveló la cifra de 6.402 civiles asesinados,
disfrazados de guerrilleros y presentados con un arma en los brazos yertos como abatidos en combate, por
miembros del ejército que ganaban con ello días de vacaciones u otras bonificaciones.
5 Para conocer la estructura, la plataforma política y los comunicados del CRIC, consultar: https://www.criccolombia.
org/portal/
6 Cfr. “CRIC hizo entrega de policía que estaba infiltrado en la Minga. El Espectador. 7 de mayo de 2021.
https://www.elespectador.com/noticias/nacional/cric-hizo-entrega-de-policia-que-estaba-infiltrado-en-laminga-
indigena/
7 El ICETEX es la entidad estatal que otorga créditos educativos.
8 Según la encuestadora Invamer. Cfr. https://www.valoraanalitik.com/2021/04/22/invamer-desaprobacion-de-ivan-duque-llega-al-63-2/