El 17 de mayo ha sido fatídico a las fuerzas revolucionarias del continente americano, nos arrancaron al mentor de rebeliones, nunca jubilado, siempre guerrillero.:"Jesús Santrich", murió dónde vivió, militando con el hasta la victoria siempre. En palabras del Libertador Simón Bolívar "estaba haciendo lo imposible" cuando la fusileria enemiga lo cruzo, un homicidio premeditado y cobarde.
Allí se nos va el literario doblado a poeta en medio de la manigua colombiana, el artista del sexafon, el intelectual organico del marxismo revolucionario, el general de los postulados doblado a estratega en la conducción. A Jesús Antrich lo asesinan porqué el gobierno colombiano consumido en el infierno, veía a Jesús Antrich en el hoy despertar de Colombia, acariciado por la gloria.
El luzbel del palacio de Nariño esta convertido en el Nerón, de los últimos días del imperio romano, llegando a los extremos de la aniquilación de civiles. La carne herida de colombia es el ¡Hay! de la madre herida de impotencia, A Jesús Antrich lo han acribillado como el "Che" en las montañas del yuro, alzado en armas pero con un libro bajo el brazo, sus cualidades de conductor provocan temor a quiénes siendo vulgares desarmados, tiemblan ante la colombia, que estando herida, llora pero resiste.
Los secuaces completaron la persecución, destrozaron sus manos blancas para mostrár el trofeo de guerra, en el Palacio de Nariño. Jesús Antrich le han cobrado, sus convicciónes, al no acepto la farsa en que se había convertido el proceso de paz, y compartira honor con un haber de cincuenta años de lucha armada por el socialismo y la nueva colombia. Si cuando el che cae en las montañas del yuro la prensa anticomunista quiso coquetear con el imperialismo, como se calificá a quien hoy pretenda descalificar la vida política e idelogica de Jesús Antrich, serás un protofacista doblado a renegado. Las últimas palabras de Jesús Antrich han sido "El martirio, se ha hecho para merecerlo".
Hasta el final ha sido el Cid Campeador, el quijote de la gran Colombia y en ese orden se acredita la jerarquía de mentor de revoluciónario, escribia con palabras de apóstol y camino con charreteras morales de comandante, en sentido para el comandante Jesús Antrich se permiten solo palabras memorables.
Ellas llegarán al oído de las clases oprimidas de la hoy asediada palestina, a Marruecos y a la colombia herida. Serán sangre del corazón y se leerán desde el sudario de leyenda que arropa hoy su cuerpo. Sus atributos de conductor revolucionario estuvieron por encima, del desgarro de su vision, mostro cualidades de conductor desde los ojos de quienes, aún no han nacido.
Comunicado nº 163 SANTRICH VIVIRÁ ETERNAMENTE NO CORAÇOM INSURGENTE DOS POVOS
Com profunda dor, informamos ao povo trabalhador e empobrecido da Galiza, da triste notícia da morte do camarada Jesús Santrich.
Foi abatido quando percorria o seu amado território da mágica serrania do Perijá, entre árvores colossais, palmas, fentos, pumas, cóndores, vagalumes e colibris multicores, sempre traçando horizontes de liberdade e justiça social.
Comandos do regime narcoterrorista colombiano, violando a soberania nacional da Venezuela, seguindo instruçons da “Casa Branca”, emboscárom e executárom 17 de maio a um dos mais destacados dirigentes da insurgência comunista colombiana e da Pátria Grande latino-americana e caribenha.
Desde a naçom de Rosalia de Castro, Benigno Álvarez, Henrique Líster e Moncho Reboiras, transmitimos ao povo trabalhador colombiano, que leva semanas nas ruas confrontando o regime oligárquico, as condolências da esquerda revolucionária galega.
O nosso mais sincero pésame aos seus camaradas de armas, aos familiares e amizades, ao conjunto das organizaçons revolucionárias colombianas por esta perda irreparável.
Nom som horas de lágrimas, nem de abatimento, som horas de combate. A melhor homenagem ao comandante guerrilheiro do Exército Popular de Marulanda, Jacobo Arenas e Alfonso Cano, ao brilhante pensador e teórico marxista, ao investigador e etnógrafo erudito, ao sublime debuxante, ao poeta, ao músico, ao fascinante conversador, ao estratega insurrecional, é continuarmos sem trégua a luita, até atingirmos a vitória sobre o imperialismo e as lumpemburguesias.
Hoje é um dia de luto para os povos do mundo que nom claudicamos, é um dia de pesar para a causa da Revoluçom Socialista Colombiana, a quem Jesús Santrich consagrou toda umha vida de talento e sacrifício pola redençom dos humildes e excluídos, pola soberania e plena independência frente Washington.
A nossa tristeza reconforta-se porque sabemos que seguirá sendo fonte de inspiraçom para que nom se resigna a viver eternamente de joelhos, para quem nom se conforma a padecer um presente de miséria e violência.
Camarada comandante Santrich das FARC-EP Segunda Marquetália, inclinamos as nossas bandeiras, a vermelha da classe obreira e a tricolor branca-azul-rubra republicana galega, fundida com as luminosas cores da bandeira bolivariana, pola tua inesperada partida.
Que a música celestial da frauta andina e o brilho dourado do saxofone te acompanhe eternamente.
Por méritos próprios, já formas parte do frontispício da emancipaçom desse imenso território que se extende do Rio Grande à Terra de Fogo, acompanhando Simón Bolívar, Farabundo Martí, César Augusto Sandino, Camilo Torres, Tánia, Che Guevara, Miguel Enríquez, Robi Santucho, Haydée Santamaría, Manuel Marulanda, Fidel, ... entre tantos outros.
JESÚS SANTRICH, militante revolucionario colombiano y nuestro-americano, ha sido aniquilado. Honor a quien merece honor.
Los disparos y las granadas que le quitaron el aliento eran del ejército colombiano, al igual que el cuchillo o la navaja con que mutilaron su mano ya sin vida. Las órdenes vinieron de Iván Duque, el pichoncito apadrinado por "il capo mafia" Álvaro Uribe. Dos lúmpenes genocidas igualmente colombianos, acorralados por una de las rebeliones populares más importantes que vive Colombia en las últimas décadas.
Pero que nadie se llame a engaño. Hablemos sin eufemismos. La estrategia que guió esta operación claramente viene de “más arriba”: Estados Unidos e Israel, dos estados asociados que hace largos años dirigen la guerra contrainsurgente en Colombia. No desde lejos, sino con personal propio, militar y de inteligencia, en el terreno mismo del conflicto social más prolongado de todo el continente. Cuando se lee en los informes de numerosos analistas internacionales que “Colombia es el Israel de América latina” no se está frente a una metáfora literaria. Cada uno de los comandantes insurgentes colombianos que fue ejecutado (desde Alfonso Cano e Iván Ríos al “Mono” Jojoy, llegando hasta Jesús Santrich), tenía asignado detrás suyo un general israelí y tropas norteamericanas de combate. El ejército colombiano simplemente pone la tropa, como hace más de medio siglo sucedió con la ejecución de Ernesto Che Guevara, fusilado a sangre fría en La Higuera por manos bolivianas que apretaron el gatillo, pero dirigidas en el mismo terreno por la inteligencia estadounidense. Es un secreto a voces. Lo sabe todo el mundo. Está documentado.
¿Hacía falta ejecutar a un militante revolucionario ciego? ¿Tanto miedo le tenían el Pentágono norteamericano, el Ejército israelí y las Fuerzas Armadas colombianas a una persona no vidente que se movía con un bastón? Sí, le tenían miedo. Y ahora que murió… le van a tener más temor todavía, porque el ejemplo inquebrantable de este revolucionario comunista seguramente cobrará otras dimensiones, como pasó en su época con Camilo Torres, con el Che Guevara y con tantos otros revolucionarios y revolucionarias de Nuestra América.
¿Quién era Jesús Santrich? Difícil definirlo en pocas líneas. En primer lugar, un militante revolucionario de tiempo completo. Pero su biografía no se detiene allí. Santrich es también uno de los grandes pensadores marxistas de Nuestra América. Su producción teórica incluye más de una decena de libros (que se consiguen en internet), donde explora desde el romanticismo de Karl Marx hasta el pensamiento libertario de Simón Bolívar, pasando por el conocimiento riguroso de la historia de incontables pueblos originarios, sus culturas, sus cosmovisiones y también, sus religiones. Porque a diferencia de algunos presuntos “materialistas” altaneros y arrogantes (en el fondo simples ignorantes, que por pereza mental jamás se han tomado el trabajo de intentar comprender en profundidad los sentimientos y las creencias de los pueblos que dicen defender), Santrich conocía al dedillo diversas expresiones de la espiritualidad religiosa popular de los explotados y las sometidas del continente.
Pero tampoco se queda ahí su contorno y su figura. Su mochila insurgente cargaba también una cantidad incontable de libros de poemas, de dibujos, de canciones. En uno de sus escritos más sugerentes entrecruzaba la biografía de Manuel Marulanda Vélez, líder histórico de su organización (las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo, Segunda Marquetalia) con… ¡Beethoven! Santrich se sumergía con absoluta comodidad en la historia de la filosofía, en la literatura, en la música y la pintura.
¿Qué político burgués del continente se hubiera animado a debatir con él cara a cara? Había que tener mucha espalda para poder discutir y refutar a alguien de ese estilo. Ni Duque ni Uribe ni Santos hubieran podido soportar media hora de polémica pública, frente a frente, sin guardaespaldas ni pistoleros o sicarios. Por eso la impotencia. Por eso el odio visceral. Por eso la orden de perseguirlo y ejecutarlo, ¡sabiendo que estaba ciego!
¿Quién sino un cobarde puede asustarse frente a una persona ciega? Eso es Duque. Un cobarde. Eso es Uribe. Un cobarde. Eso es Santos. Un cobarde. No tuvieron fuerza para lidiar con sus discursos, con su sarcasmo, con su ironía.
Sí, ironía. Porque Jesús Santrich cultivaba el humor con placer y disfrute, como buen caribeño que se precie de tal. En uno de los últimos videos que filmó y que circuló viralmente por las redes de internet, interpretó magistralmente el saxo, recitó una larguísima poesía en homenaje al comandante Hugo Chávez (dejando bien en claro que la insurgencia bolivariana y comunista jamás aceptaría el patrioterismo santanderista de aldea ignorante ni la trampa envenenada de enfrentar a dos pueblos hermanos, como el colombiano y el venezolano) y remató por allí con una ironía que hacía soltar la risa. Se despedía diciendo, si la memoria no me falla: “Nos vemos… dijo el ciego”.
¡Jesús Santrich se reía de sí mismo! Cualquier psicoanalista sabría que no hay mayor gesto de salud mental que poder reírse de uno mismo. ¿Alguien pudo observar alguna vez a Macri reírse de sí mismo? ¿A Piñera? ¿A Bolsonaro? ¿A la dictadorzuela boliviana? ¿A Uribe? ¿A Iván Duque? ¿Al presidente de la principal potencia occidental? ¿Al primer ministro de Israel? ¡Nunca! Para cualquiera de esos personajes de un tren fantasma, bizarro y lumpen, el humor sería interpretado como “signo de debilidad”.
¡Santrich murió riendo y haciendo bromas! (en su país al hecho de hacer bromas se lo conoce popularmente como “mamar gallos”). Podía reírse y bromear porque se sabía fuerte y sólido. Su fortaleza no viajaba en helicóptero de combate ni en un tanque de guerra. Venía de la causa justa que defendía, de la verdad de sus proyectos inspirados en Marx y en Bolívar, de la nobleza de sus ideales por los cuales estuvo dispuesto a morir. Cualquiera de sus enemigos en su situación hubiera ensuciado sus pantalones por el miedo.
La risa burlona, la ironía feliz, el humanismo a toda prueba. De esa madera están hechos y hechas las personas que no están atadas a las mezquindades del Mercado, a las mediocridades de la burocracia, al dinero de sus cuentas bancarias y sus negocios sucios.
Estados Unidos, usando peones locales, decidió acabar con él. ¡Qué la heroica Revolución Cubana y la Venezuela bolivariana pongan las barbas en remojo! El anciano “keynesiano” y “populista” Joe Biden no viene a traer “diálogo”, “pluralismo” ni “buena vecindad”. Viene a intentar salvar, a los manotazos, un Imperio en terapia intensiva. ¿Volverá a tener efecto la sonrisa envenenada de los compinches de Obama? ¿Sus becas? ¿Sus “filantrópicas” invitaciones a visitar “la democracia” de ojos azules? ¿Sus “pasantías académicas” destinadas a cooptar gente joven? ¿Otra vez venderán sus espejitos de colores mientras continúan sembrando y regando de bases militares el continente americano? ¿Las organizaciones populares creerán, nuevamente, que con el cambio de administración en la casa de paredes blancas renacen por arte de magia John Lennon y Yoko Ono?
La ejecución impiadosa del comandante Jesús Santrich ha dejado, tristemente, las cosas en claro. Nada de “flower power”. El imperialismo sigue existiendo. Ni los ciegos se pueden salvar de la furia desbocada de la contrainsurgencia norteamericana, ejecutada en forma quirúrgica por sus peones locales, de piel morena y obediencia ciega.
A pesar de la pandemia y el aislamiento social, algo logra escucharse por entre las plantas y los árboles. Por allí deben andar haciendo bromas y planeando nuevas insurgencias Jesús Santrich y Camilo Torres, Fidel Castro y Marulanda, el Che Guevara rodeado de jóvenes rebeldes de Palestina.
El ejemplo moral es más fuerte que todo el armamento del mundo. No se puede aniquilar. Los pueblos de América han despertado y ya nadie podrá callarlos.
¡Hasta la victoria siempre, querido Trichi, entrañable compañero Jesús Santrich! ¡Nunca dejes de tocar el saxo ni la flauta, nunca abandones tus dibujos, tus poemas ni tus bromas.
Fue en el año 2009 que conocí personalmente a Santrich. Era víspera de semana santa. Tenía una imagen muy clara de él ya que antes lo había visto en el documental titulado Guerrilla Girl, en el cual el Comandante guerrillero aparecía como instructor de jóvenes que recién ingresaban a las FARC-EP.
Era tarde cuando arribé a su campamento guerrillero, en el cual también se encontraba Iván Márquez. El recibimiento fue muy afectuoso. Recuerdo que inmediatamente de mi llegada, empapado de sudor, me convidaron a degustar una rica comida guerrillera.
Fue en esa ocasión que se empezó a forjar nuestra amistad y camaradería. En una noche en el campamento, Santrich me invitó a su caleta para conversar. Una de sus pasiones, entre tantas que tenía, era la poesía. Tenía varias escritas por él en pequeños papelitos que me los daba para que yo los lea. En ese tiempo él aún no había perdido totalmente la visión, pero ya el proceso se había vuelto irreversible debido al glaucoma. Pasamos así hasta muy tarde, alumbrados por la luz de una pequeña linterna.
Santrich era un hombre de una sensibilidad extraordinaria. Le gustaba mucho la música, la pintura. Tocaba muy bien el órgano, el saxofón, la flauta traversa, la armónica y también la guitarra. En Bogotá, cuando lo visité junto a mi hijo Fidel, en la casa de seguridad en la que él se encontraba, tocó un par de canciones. Fue la última vez que lo vimos personalmente. Fue la época en la que Santrich en solidaridad con los guerrilleros presos que no habían sido liberados por el Estado colombiano, como se había determinado en los acuerdos de paz, decidió llevar adelante una huelga de hambre.
Recuerdo que Trichi tenía una sorpresa para una muchacha que fue la casa a conversar y que estaba embarazada. Él le había comprado algunas cosas para el futuro bebé y una cuna. Brindaba mucho cariño a las personas y era muy generoso.
Una de las características que siempre admiré en él fue que, a pesar de su ceguera, nunca dejó de hacer las cosas que le gustaban. Pintaba muy lindo. Tengo la suerte de tener una pintura autografiada por él que me obsequió en La Habana, al igual que lo hizo con mi padre, con quien también inició una linda amistad.
Sus poemas me deleitaron cada vez que los leía. En Versos Insurgentes se recoge algo de su obra de la cual destaco “Guerrillera”, “Fuego Bolivariano”, “Mi sencilla condición”, “Carta de amor” o “El Soneto del terreiro”. Sus ensayos también me cautivaron y creo, sin exagerar, que fueron la razón fundamental de querer con fuerza a nuestro Libertador Simón Bolívar.
En el campamento en el que estaban Iván y Santrich había un hermoso cuadro con el rostro de Bolívar. Recuerdo siempre la defensa a ultranza del pensamiento del Libertador por parte de los camaradas.
Conocí a Bolívar gracias a mi padre que por medio de la música de Alí Primera o de Los Olimareños, me acercó al héroe de la Patria Grande. Pero fue Iván y Santrich quienes me hicieron saber de su verdadera dimensión política y de su obra libertaria.
En estos tiempos, Santrich estaba escribiendo nuevamente sobre el pensamiento y acción del Libertador.
Pero no solo fue sobre Bolívar que escribió el camarada. Su prosa abarcó otras temáticas. Y nuevamente fue él el que me hizo conocer en otra dimensión a otros extraordinarios personajes: el genio de la música clásica, Ludwig van Beethoven y Leftraro, Lautaro, líder de la resistencia mapuche.
Con Trichi pude compartir momentos especiales. Él era un hermano para mí. Su amor sincero para con mi hijo, aún pequeño cuando lo conoció en Cuba, fue algo fundamental para quererlo más.
El humor y su capacidad de reflexión de la realidad concreta, fueron otras de sus características. Fue un experto “mamador de gallo”, como dicen en Colombia. Siempre lo vi positivo, alegre, aún en los momentos más difíciles, aunque de ninguna manera dejaba la seriedad para las tareas en las que estuvo implicado. Pude ver su ardua labor para sacar adelante los acuerdos de paz en Cuba. A él y a Iván se debe mucho en este sentido, siempre convencidos de que la organización guerrillera no podía entregar las armas a cambio de nada al Estado colombiano. Fueron otros los que condujeron el proceso por un camino distinto al planteado inicialmente en La Habana, lo cual fue cuestionado por Santrich e Iván al darse cuenta de la perfidia.
EEUU lo tenía en la mira. Primero montaron una operación para involucrarlo en el tráfico de drogas. A toda costa querían extraditarlo y para ello contaban con los buenos servicios del gobierno criminal de Duque y del entonces procurador colombiano, el corrupto Néstor Humberto Martínez. Nada cierto hubo en las acusaciones contra Santrich. Una operación fraudulenta que no tenía como sostenerse, pero que gracias también a los buenos servicios de falsimedia se pretendió posicionar como verdad.
Fue a las mercenarias y los mercenarios de micrófono que Santrich puso en su sitio para demostrarles su falta de ética, de profesionalismo caracterizado por el ejercicio permanente de la mentira y la estigmatización sobre la lucha revolucionaria, tal como hoy lo hacen con las movilizaciones llevadas a cabo por el pueblo colombiano.
Luego de tantos años en la montaña, Santrich pudo haber aceptado ser parte del establecimiento, asumiendo su curul en el Congreso, sin cuestionar nada. Desde el inicio no comió cuento. Fue solidario con sus compañeros encarcelados, denunció abiertamente las modificaciones al acuerdo de paz y la traición del gobierno, así como de dirigentes de las FARC a lo que inicialmente se había pactado. Muchos cobardes desde las filas de la organización a la que él pertenecía, pretendieron ensuciar su nombre y hasta reprodujeron el discurso oficial sobre sus supuestos vínculos con el narcotráfico. Canallas y miserables.
Santrich sabía que en la lucha se puede vencer o morir. Es muy doloroso lo que hoy enfrentamos al saber de su asesinato y la forma en que se produjo que según las primeras informaciones, se trataría de una operación especialmente diseñada para liquidarlo o quizás para capturarlo y llevarlo a EEUU. No es casual que en estos días se haya autorizado precisamente su extradición a ese país.
Trichi fue un gran comunicador. Pese al bloqueo puesto en las redes sociales contra las páginas de La Segunda Marquetalia y del Partido Comunista Clandestino Colombiano (PC3), él daba batalla a través de diversos espacios. Ponte trucha camarada, decía Santrich que también firmaba sus escritos sin pelos en la lengua como El Disidente.
Nos han golpeado. Siento dolor profundo, aunque siempre supe que algún día la noticia sobre su muerte llegaría, por las condiciones lógicas de la guerra y del trabajo permanente de persecución del Estado colombiano, con el apoyo de EEUU, Israel y grupos paramilitares contra las fuerzas revolucionarias. Pero aun sabiendo que eso siempre es una posibilidad, no deja de causar tristeza y de lastimar el corazón de quienes amamos a hombres y mujeres que luchan por la vida, aún a costa de la suya.
Quiero enviar un mensaje solidario a Iván Márquez. Conocí la profunda amistad que lo unía con Trichi. Sé que para él es uno de los mayores golpes que haya recibido. Hermano querido, cuídese mucho por favor. No se puede bajar la guardia, las medidas de seguridad deben ser norma fundamental del accionar guerrillero. Ahora irán tras de usted, tras del Paisa. Son hienas salvajes que no descansarán hasta lograr sus protervos objetivos. Cuídense, porque si bien en la lucha hay compañeras y compañeros que caerán, es necesario preservar la vida para fortalecer la organización y continuar con las metas trazadas.
Trichi querido, te vamos a extrañar. Tu ejemplo guiará siempre mi camino y el de mi hijo. Jamás te olvidaremos.
En homenaje al admirable camarada y al amigo entrañable, Jesús Santrich
Por: Narciso Isa Conde // Movimiento Caamañista-MC
Corrió la voz de que el Comandante fariano Jesús Santrich ya no respira.
Las FARC-EP /Segunda Marquetalia lo confirmó.
Ha sido asfixiado por las manos ensangrentadas de sus verdugos.
Ha caído un gigante que procuró tomar el cielo por asalto… y sigue en eso.
No conocemos más detalles del ataque, que los ya publicados en el comunicado difundido por su organización político-militar.
No se sabe cómo pudieron llegar hasta él sus tenaces perseguidores… después de que Santrich se burlara magistralmente del intento de extraditarlo a EEUU y logra escapar del control del Estado terrorista colombiano; para reemprender, ya libre, la misión de hacer realidad nuestro hermoso sueño colectivo: crear, paso a paso, dolor a dolor, alegrías y tristezas incluidas, el paraíso de la pobrecía oprimida en esta Tierra martirizada por el gran capital, pendiente aún de ser redimida.
No creo –y no se puede creer- en la versión oligárquica de la Revista Semana que persigue encubrir el crimen alevoso ejecutado por comandos especiales del ejército de Colombia bajo tutela de EEUU…Ese medio de comunicación sirve a las tramas que procuran enlodar a los combatientes incorruptibles.
Yo y otros camaradas conocimos de cerca sus cualidades humanas, su talento, su sensibilidad social.
Escuché a sus compañeros y compañeras de guerrillas describir como se despojó de las comodidades familiares y de su brillante futuro profesional para asumir la opción por los pobres y el ideal comunista.
Me desgarra el alma saber que finalmente, luego de una tenaz persecución, la mano peluda CIA-MOSSAD-DAS llegó a un punto desde donde estaba el guerrillero poeta, dibujante, saxofonista e intelectual de alto calibre.
Nuestro Movimiento está colectivamente conmovido y realmente indignado por esa acción punitiva. Acompañamos en el dolor al pueblo de Colombia, a la heroica insurgencia de ese país hermano y a los seres queridos de Santrich.
Sus verdugos creen que lo mataron, pero Santrich es de los muertos que no mueren, tal y como es un comandante no vidente con vista de águila, mente aguda y tierno corazón.
Por más que traten de llevárselo, el Comandante, el amigo y camarada entrañable, se queda por acá, trasciende el hecho, crece más aun y se reproduce en las calles y montañas ensangrentadas de la Colombia de Bolívar, Gaitán y Manuel.
El gigante crece y se reproduce en los nuevos bogotazos y las nuevas Marquetalia.
Los capos de la corporación criminal y opresora, de donde brotan nuevos ríos de sangre y fábricas de pueblos empobrecidos, han querido reír a carcajadas y a penas logran exhibir algunas muecas.
La indignación popular en su contra, pidiendo sus cabezas y su poder, los llena de pánico y les impide disfrutar su fechoría. Mientras el imperio decadente que la tutela, luce desconcertado porque su “patio trasero” se rebela y arde de indignación.
El volcán urbano ha llegado para no retroceder. La siembra de tantos héroes y heroínas está mostrando frutos en calles, plazas y caminos. El relevo brota por todas las esquinas. El saxo de Santrich anima el baile redentor en su Colombia, en su Venezuela, Chile, Haití, Honduras, Bolivia y toda Nuestra América.
La Casa Blanca tiembla y Santrich sigue escribiendo versos heroicos y sonriendo sin jactancia.
Son tiempos muy duros, pero esperanzadores.
A ese compás, los muertos que no mueren, los gigantes de Nuestra América, se abrazan en la Ceremonia de las Almas con los vivos que combaten, con las jóvenes generaciones que han perdido el miedo, se levantan henchidos de dignidad y les dicen a esas hienas insaciables de dolor ajeno, cada vez más acorraladas por los pueblos: ¡Basta de escarnio y de farsas! ¡Esto tiene que cambiar! ¡Rearmemos la utopía: Patria Grande y Socialismo!, como decimos en el MCB, querido y admirable comandante. (18-5-2021, Santo Domingo, RD)