Por la Patria grande y el socialismo

La OTAN, Colombia y Nuestra América

Por Narciso Isa Conde

El anuncio de presidente Juan Manuel Santos sobre la inminente incorporación de Colombia a la ORGANIZACIÓN DEL ATLANTICO NORTE (OTAN) equivale a la integración institucional a escala continental y global de ese Estado suramericano a la política y al accionar de conquista y re-conquista militar Norteamérica y a las guerras destructivas del Imperialismo Occidental encabezado por EEUU.

Es, además, la confirmación por ese gobierno vasallo de su interés e intención de concebir los accidentados y controvertidos Acuerdos de Paz de la Habana como una gran trampa que procura convertir a Colombia en una plataforma militar sub-imperialista destinada a ayudar a EEUU a reconquistar y recolonizar Venezuela, Cuba, Ecuador, Bolivia… junto a la inmensa riqueza de la Amazonía y de toda nuestra América: su petróleo, gas natural, oro, litio, uranio, titanio, tierras raras, reservas de agua y biodiversidad.

No es accidental que esa ominoso decisión haya sido anunciada semanas después que la dirección ejecutiva de las FARC-EP aceptara sorpresivamente la posibilidad del desarme unilateral de esa organización político-militar, abandonara la demanda de la Constituyente Popular y Soberana (llamada a refundar sus instituciones) y se inhibiera frente a la permanencia en su territorio de 7 BASES MILITARES gringas y del aparato de guerra estadounidense que tutela su poderoso ejército y sus fuerzas paramilitares; aceptando de hecho los tratados militares y económicos que previamente anularon la soberanía de ese país hermano y creando de paso una peligrosa desarticulación de la resistencia bolivariana en medio de una paz chueca y engañosa, por suerte descreída e impugnada por el 64% de los votantes que se abstuvo de concurrir a la farsa del plebiscito con que se pretendió legitimarla, y evidentemente resistida y objetada por un gran número de combatientes farianos.

Antecedentes.

La decisión de incorporar a Colombia a la OTAN -preliminarmente adoptada entre el PENTÁGONO y la cúpula militar colombiana, y cabildeada con los miembros europeos de esa organización regional- estaba en carpeta desde hace varios años en espera de un momento oportuno.

Ella fue referida por el ex-presidente Uribe, siendo Juan Manuel Santos su Ministro de Guerra, poniendo en evidencia que el territorio colombiano ya no solo estaba siendo concebido por EEUU y la clase dominante-gobernante colombiana como un escenario de una guerra local contra las FARC, el ELN y otras fuerzas insurgentes, sino además seleccionado para montar una eventual plataforma militar del imperialismo occidental destinada a impedir la segunda independencia del continente latino-caribeño, en el contexto de una estrategia de guerra global infinita y de la crisis de decadencia del capitalismo imperialista; proyectando la incorporación de las fuerzas militares regulares y mercenarias (paramilitares) colombianas a los planes del Comando Sur del Pentágono diseñados para en todo el continente y muy específicamente a su apuesta de privilegiar la OTAN y extender su poderío y su gravitación al Atlántico Sur desde su condición de principal articulación militar imperialista a escala mundial.

El TIAR americano ya había quedado postrado a raíz de la guerra de las Malvinas, mientras la OTAN fue potenciada hacia el Sur y hacia el Oriente durante ese episodio… hasta adquirir dimensión de gendarme militar global del Occidente Imperialista, con EEUU a la cabeza, en el contexto de la nueva guerra imperialista y la nueva barbarie capitalista impregnada de saqueos caóticos; practicadas sistemáticamente contra la ex–Yugoslavia, Palestina, Irak, Afganistán, Libia, Siria, Ucrania…sin lograr en la mayoría de esos casos estabilizar su dominio ni crear sistemas económicos y políticos eficientes.

En verdad lo anunciado por el presidente colombiano -el mismo truhán de los “falsos positivos”- confirma que el proyecto de convertir a Colombia en un inmenso porta-aviones de la OTAN no era una simple bravuconada o solo amenazas sin fundamentos. Era una de las variables imperiales de cara a lo que acontecía -y podía acontecer- en nuestra América y en el mundo.

Ese proyecto bélico va camino a su pronta implementación, impelido por las enormes dificultades militares de EEUU a la luz de la audaz recomposición de Rusia como superpotencia militar y de su alianza estratégica con China Popular (en vía convertirse en la primera superpotencia económica mundial); así como de los reveses sufridos en Ucrania y Siria, de la nueva alianza de Turquía y ciertos Jeques árabes con Rusia, de sus desgarraduras internas y el auge del chauvinismo neofascista, incluida la victoria de TRUMP, el separatismo de Inglaterra de la UE y el posible triunfo de la Len Pen en Francia.

La intensificación del contra-ataque imperialista en su “patio trasero” tiene, por tanto, mucho de repliegue y de aventura con perspectiva de uso de la fuerza en alta dimensión.

Carácter de esta apuesta.

La apuesta a ese tipo de paz en Colombia, procurando a continuación convertirla en súper-base de la OTAN, implica un salto en la posibilidad de expansión de su estrategia de guerra integral regional, precedida de los inestables golpes desgarradores en Argentina y Brasil, y los programas y planes desestabilizadores contra los procesos soberanos de Venezuela, Ecuador y Bolivia, con fuerte énfasis ahora contra la Venezuela bolivariana.

En ese contexto la distensión con Cuba, más incierta ahora con lo acontecido en las elecciones gringas, es pura maniobra. Lo dominante es la posibilidad de que EEUU emplee las fuerzas militares y para-militares colombianas y las bases estadounidenses establecidas allí como activos de una OTAN que recientemente destruyó la sociedad Libia, con menos motivos imperiales que los que EEUU y el imperialismo occidental tiene contra el chavismo venezolano.

Esa Pax seguida de la entronización de la OTAN en Colombia equivale a la ampliación de las posibilidades de guerras contra Venezuela y contra Cuba, contra Ecuador y Bolivia, en toda la Amazonía y contra nuestra América.

Es un designio peor de lo que coyunturalmente e inconsistentemente el comandante Timochenko califica de “perdida de la soberanía colombiana”, previamente aplastada por las bases militares establecidas allí y por el modelo de recolonización neoliberal que los acuerdos firmados por él no revocan. Es la posibilidad del uso de Colombia como componente militar contra la soberanía de Venezuela y de toda nuestra América.

En el caso de las FARC-EP procede reconocer el error y salirse como mejor pueda de la trampa que aceptó su dirección ejecutiva impregnada de una alta dosis de oportunismo de derecha y de una falsa e ilusoria idea de “reconciliación” con sus enemigos esenciales. Urge que las FARC-EP se re-vinculen al pueblo que deslegitimó el tristemente plebiscito de Santos y Uribe.

La OTAN es la receta que Santos les ofrece a los claudicantes ¿Qué hacer entonces?

Dado que la clase gobernante colombiana monta el poder de la OTAN sobre una falsa paz, urge contra-atacar lo que esto implica dentro de la actual contraofensiva imperialista-derechista en la región.

En los casos de los procesos independientes amenazados por la impronta OTAN-COLOMBIA, procede que como Estados soberanos refuercen su alianza militar con Rusia, China y todos los países de alguna manera enfrentados al pentagonismo de EEUU y al imperialismo occidental; y que como movimientos patrióticos, antiimperialistas, revolucionarios… promuevan la conformación de una amplia confluencia mundial y regional antiimperialista, preferiblemente motorizada o con significativa presencia de las fuerzas anticapitalistas coordinadas.

A la luz de la experiencia en Siria, precedida del nefasto precedente de la OTAN en Libia, el Gobierno del Presidente Maduro y el liderazgo chavista de las fuerzas armadas bolivarianas han acertado al procurar mayor colaboración militar de Rusia y China frente al anuncio colombiano de integración a la OTAN acompañado de la pretensión de convertir a Colombia en la principal potencia militar del subcontinente, asignándole un rol parecido al de Israel en el Medio Oriente.

Pero aun ese importante paso sería insuficiente si no se recurre a impulsar tenazmente el internacionalismo revolucionario, el latino-caribeñismo, el bolivarianismo… a nivel de partidos, movimientos sociales y fuerzas culturales transformadoras; esto es, si no se opta por la unidad de los trabajadores/as y de los pueblos en pro cambios revolucionarios trascendentes que garanticen que la región sea zona soberana y de paz, libre de bases y tropas imperialistas.

Esta es una magnífica oportunidad, fruto de una imperiosa necesidad, para relanzar y potenciar coordinaciones internacionales de carácter antiimperialistas y anticapitalistas como el Movimiento Continental Bolivariado (MCB), para retomar y enriquecer su agenda, su espíritu contestario y su rebeldía; para el accionar independiente y radical de los movimientos sociales capaces de profundizar las transformaciones y concomitantemente exigirle al ALBA, a UNASUR y CELAC posturas que contribuyan -desde sus variadas tonalidades- a impedir el despliegue de la estrategia militar imperialista, la creciente presencia militar del Comando Sur y sus flotas y bases militares, y la peligrosa incorporación de Estados de la Región a plan global de la OTAN; para contribuir a que definitivamente nuestra América conquiste soberanía y logre librarse definitivamente de las guerras imperialistas.

Los virajes hacia la recolonización, los golpes brutales al debilitado progresismo y a las reformas mediatizadas o estacadas, están generando nuevas respuestas masivas y nuevas crisis de la gobernabilidad derechista, junto a nuevos hechos y planes de violencia imperial que bien merecen y bien pueden ser derrotados por una oleada popular de mayor profundidad.

Eso es lo que acontece en Argentina y en Brasil, y será peor para las derechas y tutores si en Venezuela osan imitar esos malos ejemplos, sobre todo si en Colombia el anuncio gubernamental de su avieso ingreso a la OTAN es impugnado debidamente por las funestas implicaciones que conlleva para ese país, para Venezuela y nuestra América; procurando a la vez la derrota de todo oportunismo conciliador y las necesarias rebeldías de las fuerzas insurgentes, de toda la izquierda anti-sistémica y partidarias de la suma de soberanías camino a la Patria Grande liberada y al nuevo socialismo.

11-01-2017, Santo Domingo, RD.

 

 

Poderes Gangrenados

Por Narciso Isa Conde.

Inicia el 2017 con una sociedad dominicana dominada por poderes que no se gangrenaron bajo el impacto de todas las modalidades de corrupción.

Pasa con poderes temporales estructurados en votaciones viciadas: Ejecutivo, Legislativo, Municipal, Judicial, Electoral…; y pasa con poderes  más duraderos que no se someten al sufragio: corporaciones privadas, transnacionales, medios de comunicación al servicio de la impunidad, cúpulas de partidos, estructuras de mando de las FFAA, PN, DNCD, DNI y  elites eclesiales de variadas matrices religiosas.

Poderes temporales y duraderos que se conectan y combinan para robar, engañar explotar, saquear, excluir y exprimir a la sociedad  trabajadora, productora, honesta… y a su valioso patrimonio natural; agobiándola y colocándola en ruta de la desesperación y el estallido.

Poderes estructurados como dictadura de clase dominante y dictadura política institucionalizada, como gobierno y “oposición” funcionales a ambas; decoradas con disfraces  “democráticos”. Lumpen-estado, lumpen-capitalismo y lumpen-política irremediablemente gangrenados. ¡Incorregibles! Expresión local de un fenómeno presente en todo el sistema capitalista-imperialista mundial y sus falsas democracias.

En el 2016 las entrañas antipopulares y antinacionales de esos poderes - deshumanizadas al extremo- han exhibido una degradación sin precedente; situándose –no al país, sino ellos - como los peores del planeta materia de educación, salud, transporte público, diversión sana, seguridad ciudadana, sanidad ambiental, seguridad social, sistema de pensiones, protección a la vejez, respeto a los derechos de la mujer, oportunidades a jóvenes y adolescentes…; y los campeones en generar desigualdades espantosas, ecocidios, delitos, clientelismo, sobornos, crímenes policiales, femenicidios, embarazos en adolecentes, narco-corrupción, alienación y mentiras mediáticas.

Seis escándalos recientes saturan de pus esos poderes: 1) la estafa política-estatal de los “Tres Brazos”,2) las conexiones corruptas con Odebrech a nivel de Estado y empresas privadas, 3) la depredación de la principal fuente de agua en Valle Nuevo a cargo de magnates y  funcionarios  inescrupulosos; 4) la confirmación de soborno y estafa en la compra sobrevaluada de los Súper-Tucanos; 5) el descaro de otra compra sobrevaluada de otro avión a cargo de la DNCD, y 6) las continuas evidencias de asociación de la PN y DNCD con el crimen organizado; todos ellos impensables sin el involucramiento de altas jerarquías gubernamentales. Emulando los peores escándalos acaecidos en España, Italia, Grecia, Brasil, EEUU…

No vislumbro otra forma de poner fin a esos poderes gangrenados que no sea desobedeciéndolos y creando  territorialmente un contrapoder popular que los desplace y construya su antítesis. ¡Sembrando democracia participativa y socialismo!

1-01-2017, Santo Domingo, RD.

Esperando a Trump: La crisis sistémica global y algunos manotazos desesperados

Por: Jorge Beinstein

A partir de la victoria de Trump los medios de comunicación hegemónicos han lanzado una avalancha de referencias al “proteccionismo económico” del futuro gobierno imperial y en consecuencia al posible inicio de una era de desglobalización. 

En realidad la instalación de Trump no será la causa de esa desglobalización anunciada sino más bien el resultado de un proceso que dio su primer paso con la crisis financiera de 2008 y que se aceleró desde 2014 cuando el Imperio ingresó en un recorrido descendente irresistible.

Desde el punto de vista del comercio internacional la desglobalización viene avanzando desde hace aproximadamente un lustro. Según datos del Banco Mundial en la década de los 1960 las exportaciones representaron  en promedio el 12,2 % del Producto Bruto Global, en la década siguiente pasaron al 15,8 %, en los años 1980 llegaron al 18,7 % pero hacia fines de esa década el proceso se aceleró y en 2008 alcanzó su máximo nivel cuando llegó el 30,8 %, la crisis de ese año marcó el techo del fenómeno a partir del cual se produjo un descenso suave que se acentuó desde 2014-2015 (1). La propaganda acerca de que las economías se internacionalizaban cada vez más, condenadas a exportar porciones crecientes de su producción fue desmentida por la realidad desde 2008 y ahora la globalización comercial comienza a revertirse.

Pero las dos décadas de globalización acelerada fueron principalmente un movimiento de financierización, de hegemonía total del parasitismo financiero sobre el conjunto de la economía mundial, su centro motor se encontraba en los Estados Unidos, extendiendo sus fortalezas hacia el conjunto de Occidente y el socio oriental Japón. Los llamados “productos financieros derivados”, negocios especulativos altamente volátiles, verdadero corazón del sistema, llegaban en el año 1999 a unos 80 billones (millones de millones) de dólares, aproximadamente dos veces y media el Producto Bruto Mundial, luego esa masa se expandió vertiginosamente y en 2008, un poco antes del desastre financiero tocaba los 683 billones de dólares, casi 12 veces el Producto Bruto Mundial de ese año. Allí alcanzó su techo histórico, creció luego muy poco en términos nominales de tal manera que hacia fines de 2013 llegaba a los 710 billones de dólares (9,3 veces el Producto Bruto Global de ese año), fue el comienzo del desinfle ya que en diciembre de 2015 había caído a 490 billones (6,6 veces el Producto Bruto Global de 2015). La oligarquía financiera había entrado en declinación lo que acentuó su canibalismo interno y sus tendencias depredadoras no solo en la periferia sino también en el centro del sistema.

A esos procesos económicos se agregó una profunda crisis geopolítica, el expansionismo político-militar del Imperio fue frenado en su principal territorio de operaciones: Asia. Los dos rivales estratégicos de Occidente: China y Rusia, estrecharon su alianza y fueron arrastrando hacia su espacio a grandes, medianos y pequeños estados de la región: desde India, hasta Irán, pasando por las naciones de Asia Central. Los recientes giros de Turquía y Filipinas alejándose de la influencia norteamericana y acercándose al espacio chino-ruso marcan desde el Mar Mediterráneo y desde el Océano Pacífico, en los dos extremos geográficos de Eurasia, el declive de la dominación periférica del imperialismo occidental. El fracaso estadounidense en Siria señala el principio del fin de su omnipotencia militar.

Sin embargo la decadencia de Occidente no implica el seguro ascenso de los capitalismos de estado ruso y chino como nuevos amos del mundo, la crisis está llegando a China, su crecimiento se va desacelerando, Rusia se encuentra en recesión, ambas potencias son afectadas por la declinación de los mercados occidentales y de Japón, sus principales clientes. Tratan entonces de compensar esas pérdidas extendiendo sus negocios y acuerdos políticos hacia la periferia, especialmente hacia el espacio asiático. Tal vez el más ambicioso proyecto chino sea el de la “Nueva Ruta de la Seda”, gigantesca masa de inversiones en infraestructura y sistemas de transporte terrestre y acuático distribuidas en Asia apuntando hacia la integración comercial del espacio eurasiático,  llegaría a unos 890 mil millones de dólares según Financial Times (2). Esa cifra podría ser comparada con la del Plan Marshall que a valores actuales representaría cerca de 130 mil millones de dólares, China estaría empujando hacia esa zona inversiones equivalentes a más de seis planes Marshall.

El problema es que todas esas economías que China busca integrar están siendo golpeadas por la crisis, la caída de los precios de las materias primas deprime al conjunto de la periferia, acorralan a Rusia, a Irán, a las repúblicas centroasiáticas… mientras Europa declina.

La crisis es global, obedece a la dinámica del capitalismo como sistema planetario, a su degeneración parasitaria que degrada tanto a los países centrales como a los periféricos, emergentes o no. América Latina es ahora víctima de esos cambios.

En su repliegue hacia el patio trasero histórico imperial los Estados Unidos vienen allí ejecutando una estrategia flexible y arrolladora de reconquista y saqueo que en unos pocos años ha conseguido desplazar a los gobiernos de Honduras, Paraguay, Brasil y Argentina, acorralar a Venezuela y  poner de rodillas a la cúpula de la insurgencia colombiana. Sin embargo esa reconquista se produce en el marco de la crisis económica, social-institucional, cultural y geopolítica de Occidente que lleva hacia el pantano a los regímenes lacayos del continente. Las victorias derechistas en Paraguay, Argentina o Brasil anuncian profundas crisis de gobernabilidad, donde sus “gobiernos”, en realidad bandas de saqueadores, generan con sus acciones grandes destrucciones del tejido económico e inevitablemente el ascenso de protestas sociales masivas y crecientes. Dicho de otra manera, la actual arremetida derechista no es el comienzo de la reconversión colonial de la región, de la instauración de un nuevo orden elitista sino de una etapa de desorden, de rebeliones populares amenazando a las élites dominantes.

Mientras tanto la desglobalización sigue su curso, las élites dominantes del planeta buscan desesperadamente preservar sus posiciones, acentúan sus disputas internas, empiezan a producir salvadores pragmáticos de todo tipo. Así es como ha irrumpido un personaje grotesco como Donald Trump buscando combinar xenofobia, concentración de ingresos, reindustrialización y recomposición del esquema geopolítico global. O los neofascismos europeos emergentes y los ya instalados en América Latina. Se trata de tentativas ilusorias de recomposición de sistemas decadentes profundizando al mismo tiempo el saqueo, dinámica parasitaria ya vista a lo largo de la historia humana acompañando, acelerando las declinaciones imperiales.

Jorge Beinstein

Jorge Beinstein: Economista argentino y docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Notas

(1) World Bank, “World development Indicators”, 17-11-2016.

(2) James Kynge, “How the Silk Road plans will be financed”, Financial Times, May 9, 2016.

Colombia: otra campana sobre el plebiscito

Por Narciso Isa Conde


El plebiscito colombiano fue un evento maniqueo, cruzado por temas, actitudes y situaciones que generaron diversos sentimientos y posiciones encontradas tanto en las franjas del SI como en la del NO, potenciando extraordinariamente la abstención.


Ese plebiscito devino en una supuesta consulta popular que estaba condenada a producir resultados enrarecidos sobre el tema de la paz y la guerra en Colombia, aunque hubiera ganado el SI por poco margen (como vaticinaban las encuestas previas) y también en el caso de los precarios resultados a favor de NO ya anunciados.


El escenario que se montó no permitió que se expresara libremente el anhelo de paz presente en la sociedad colombiana a lo largo de los últimos años.


En múltiples sondeos previos a la aprobación del “plebiscito” por ambas partes a lo largo de los últimos años, la opinión favorable a la paz superaba el 70%.


Todo comenzó a cambiar en el plano virtual del marketing cuando en la mesa de la Habana se bloqueó la Constituyente Popular y Soberana y se optó por un “plebiscito” que le proponía al electorado colombiano decidirse entre la paz chueca del presidente Santos (con una campaña encabezada por él en un periodo caracterizado por su baja popularidad) y la impugnación perversa de Álvaro Uribe y la extrema derecha; al tiempo que la dirección de la FARC-EP, que había actuado con gran lucidez hasta hace algunos meses, cometió el grave error de ceder en ese punto y aceptar un acuerdo sin garantías de paz firme y sin transformaciones profundas, permitiendo la contaminación del tema de la “dejación de armas” con la aceptación de un desarme inoportuno y vergonzoso, y permitiendo que el gobierno dejara al ELN “en banda”.


La “paz” de Santos y aliados, adornada con el estallido de los superbombarderos israelíes, no tiene el poder atractivo de la paz con justicia social y soberanía anhelada por gran parte del pueblo colombiano; mientras el lumpen-guerrerismo, la ideología ultraderechista, el culto a la mentira y las estigmatizaciones, sus pérfidas asociaciones con el para-militarismo , el narco-poder y el pentagonismo de los Uribe y comparsa responde y armoniza más con las ideología entronizadas tradicionalmente en el alma de la clase dominante colombiana, con su dictadura mediática y la parte alienada de loa sociedad.


Por eso ganó la abstención frente los/as que decidieron votar dentro del plebiscito, aun dentro de un mar de manipulaciones e instrumentalizaciones mercadológicas, movidas todas por opciones políticas encontradas dentro de la misma dominación de un Estado represivo, militarizado, criminal, neoliberal, dependiente, tutelado, intervenido por bases militares estadounidenses.


Ganó con casi un 63% del padrón electoral. Ganó con la dos tercera parte de ventaja, y no simplemente por los limitados efectos del huracán Matew, por indiferencia o por ignorancia mayoritaria como pregonan los buscadores de culpables donde no están.


Por eso, en el seno de la minoría votante que alcanzó menos del 37%, ganó el NO, con poquito más del 18%; esto es, por medio punto porcentual. El SI perdió rondando también un 18% del total de votos depositados, lo que ha trabado temporalmente la implementación de los Acuerdos de la Habana y ha provocado una victoria pírrica del NO, que también ha sido atribuída al ciclón y a la “ignorancia popular”.


En el precario escenario del SI y el N0, que en absoluto implica la “victoria de la guerra contra la paz verdadera”, en el que compiten preeminentemente dos opciones de guerra (una burda y otra astuta), que ahora están proponiendo entenderse a través de un nuevo acuerdo político que tendería a recortar los limitados compromisos del ACUERDO DE LA HABANA, con peores condiciones para la insurgencia.


Entrar en esas negociaciones con el uribismo y aliados, equivale, en el caso de FARC a sumar un error mayor sobre los ya cometidos. Y los errores evidentes se pagan y lo deben pagar los que lo cometieron, acompañándolos –para no repetir otros peores- de las rectificaciones y cambios internos que detengan esa pendiente destructiva.


Soy de opinión, que sin renunciar al cese al fuego bilateral ni a la construcción de una paz solida y justa, la dirección de las FARC-EP, ahora con más razón, debe volver a sus posiciones originales sobre los cambios estructurales, contemplando los puntos tendentes a la superación de las causas profundas de la guerra, el rescate de la soberanía, la Constituyente Popular y Soberana y la dejación de armas sin entrega de las mismas hasta tanto no se superen sustancialmente las características represivas y criminales de ese Estado y ese poder. Debe volver al internacionalismo, al latino-americanismo y al bolivarianismo revolucionario.

3-10-16, SD, RD.

 


 

El implacable

Por: Narciso Isa Conde


El presidente colombiano Manuel Santos se autodefinió como el enemigo más implacable de las FARC-EP a lo largo de la desgarradora guerra escenificada por su Estado terrorista contra una insurgencia revolucionaria, y no resistió la tentación de exhibir sus ímpetus devastadores en el mismo acto de “paz” en Cartagena.


Nunca se le ocurrió pedir perdón, más bien dejó que su adversario, quien no debió avergonzarse de la rebeldía armada de las FARC y sus consecuencias, lo hiciera en solitario; dándose su gobierno el lujo de terminar ese acto con un meta-mensaje de alta violencia, expresado en el espantoso estallido de turbinas de los superbombarderos israelíes que sobrevolaron por la cabeza de Timochenko; mientras el Fiscal General ha anunciado criminalizar a partir de hoy a esa organización político-militar por los bienes acumulados durante medio siglo de heroísmo y sacrificio, y mientras se recrudecen las represiones, incluidos asesinatos, contra los movimientos sociales en lucha.


El origen de la larga guerra que hoy provoca los hipócritas lamentos de su clase dominante-gobernante colombiana se remonta al asesinato de Gaitán en 1948 y a las subsiguientes matanzas que provocaron más de 300 mil muertos.


Su horroroso despliegue durante seis décadas generó una diversa y valiente insurgencia popular (Marquetalia, FARC, ELN, EPL, Quintín Lame…), enfrentadas con niveles grotescos de terrorismo de Estado, expandiendo el paramilitarismo, desarrollando unas monstruosas Fuerzas Armadas tuteladas por EEUU e Israel, estableciendo 7 bases militares y una maquinaria de de guerra dotada de alta tecnología; desplegando concomitantemente un guerra de mediana intensidad en el marco de la estrategia imperialista en la AMAZONÍA y el Continental…, y potenciando las políticas neoliberales.


Ese Estado militarizado y re-colonizado -usado por EEUU para sus planes de dominación y control en la vecindad de Colombia (con especial énfasis en Venezuela, Ecuador, Honduras y Dominicana)- ha quedado intacto en sus esencias represivas y criminales después de ese “Acuerdo de Paz”.


Ni hablar el sistema jurídico-político y constitucional establecido, las estructuras capitalistas dependientes y el modelo neoliberal que rige sus políticas públicas y su dominio ideológico. Santos bloqueó una refundación estatal y una democratización significativa a través de una ASAMBLEA CONSTITUYENTE POPULAR Y PARTICIPATIVA e impidió todo compromiso sobre recuperación de la soberanía, retirada de bases militares estadounidense y anulación de los convenios que actualmente anulan la autodeterminación de Colombia.


Así las garantías de paz tienden a esfumarse y el desarme y la legalización de la insurgencia adquieren connotación de trampa, independientemente de los buenos deseos de los/as ingenuos.

El perdón y el avión

Por: Por Narciso Isa Conde


No me imagino al coronel Caamaño y a los dirigentes de la Insurrección de Abril y la guerra patria de 1965 pidiendo perdón por las víctimas civiles y militares en ocasión y a partir de esa gesta revolucionaria acaecida en mi país y de la que los/as comunistas dominicanos/as fuimos partes.


Tampoco me imagino a los dirigentes vietnamitas, leales al legado de Ho Chi Ming, en semejante actitud.


Nunca vi al Comandante del FMLN y Secretario General del Partido Comunista De El Salvador pidiendo perdón por las víctimas de aquella epopeya contra el Estado terrorista y la guerra de “baja intensidad” patrocinada por EEUU en Centroamérica.


Es inimaginable ver a Fidel -o pensar en un Ernesto Guevara- pidiendo perdón por insurreccionarse, por las bombas caseras, los atentados, asaltos y acciones violentas de la resistencia cubana o de las guerrillas que promovieron o respaldaron. O por su formidable campaña militar por la liberación de África.


No imagino a Chávez pidiendo perdón por el levantamiento militar que encabezó.


En realidad las víctimas durante la confrontaciones armadas provocadas por Estados altamente represivos, fuerzas paramilitares bajo su patrocinio y unidades o tropas interventoras de potencias imperialistas enfrentadas a diversas insurgencias populares, son de la responsabilidad fundamental de la fuerzas que oprimen, explotan, saquean, reprimen, asesinan.


Las víctimas inocentes han sido ocasionadas en alto grado por los Estados terroristas, imperialistas y locales. Por sus operaciones genocidas e indiscriminadas, por sus escuadrones de la muerte, por las perversidades esenciales a sus cuerpos represivos regulares e irregulares, por sus torturadores y carceleros, por sus policías asesinas, su CÍA, MOSAAD, PENTAGONO, OTAN, su SUPER-BOMBARDEROS, BOMBAS INTELIGENTES, DRONES, complejos industriales-militares, tropas mercenarias…


También –y no en menor medida- por el hambre, el empobrecimiento, la explotación, la exclusión social, la contaminación, el saqueo, la depredación, el envenenamiento de tierras y cultivos, la minería destructiva, la delincuencia corporativa en materia de la salud como negocio…Por las horribles consecuencias del orden capitalista-imperialista dominante, que en su era neoliberal afila sus garras generadoras de profundas desigualdades y abundantes penurias.


¿QUIENES SON LOS TERRORISTAS Y VERDUGOS DE LOS PUEBLOS?


Las insurgencias dominicanas, vietnamitas, salvadoreñas…como las colombianas han sido fundamentalmente insurgencias por la paz, contra la violencia dominante, por la justicia, por la democracia, por los derechos de los pueblos, por la soberanía y la autodeterminación, por la emancipación nacional y social.


Los excesos de las fuerzas populares insurgentes en cualquier guerra revolucionaria -casos concretos y contados- son prácticamente inevitables; generalmente involuntarios o fuera de control, o provocados por las pasiones y los odios mal encausados que genera la bestialidad del poder establecido.


En Colombia el origen de la larga guerra que hoy provoca los hipócritas lamentos de su clase dominante se remonta al asesinato de Gaitán en 1948 y a las sucesivas matanzas que en poco tiempo provocaron más de 300 mil muertos a cargo del Estado colombiano y sus padrinos internacionales.


Su horroroso despliegue en más de seis décadas generó una diversa y heroica respuesta insurgente popular (República de Marquetalia, FARC, ELN, EPL, Quintín Lame…), que a su vez ha sido enfrentada reforzando en niveles grotesco el terror del Estado, creando y expandiendo el paramilitarismo, desarrollando unas voluminosas y superdotadas Fuerzas Armadas (con más 500 mil efectivos y armamentos sofisticados) bajo la tutela y asesoría directa de EEUU e Israel, pactando con la OTAN, estableciendo 7 bases militares y toda una maquinaria de espionaje y de guerra de la última generación tecnológica a cargo del Pentágono, la OTAN, la CÍA y el Mossad; ejerciendo un guerra sucia de mediana intensidad en el marco de la estrategia militar estadounidense en la AMAZONÍA y en toda la región, potencian al mismo tiempo las políticas neoliberales.


¿CÓMO QUEDA EL PODER ESTABLECIDO LUEGO DEL ACUERDO DE PAZ?


Un Estado re-colonizado como el colombiano, de corte santanderista, usado desde el poder imperialista para sus planes expansivos contra-revolucionario por sus terribles experiencias paramilitares, policiales, carcelarias, militares y narco-militares para penetrar en El Caribe (caso R. Dominicana), México, Centroamérica (caso Honduras), Suramérica (con especial énfasis en Venezuela y Ecuador, ha quedado intacto en sus esencias militaristas, represivas y criminales después de anunciado el Acuerdo de Paz con las FARC-EP, a las que invita a incorporarse a su falsa democracia.


Ni hablar en cuanto al sistema jurídico-político y constitucional establecido, en cuanto a sus estructuras capitalistas dependientes y al modelo neoliberal que rige sus políticas públicas y su dominio ideológico. El Gobierno de Santos bloqueo la posibilidad de una refundación estatal y una democratización significativa a través de una ASAMBLEA CONSTITUYENTE POPULAR Y PARTICIPATIVA e impidió todo compromiso sobre recuperación de la soberanía, retirada de las bases militares estadounidense y anulación de los convenios militares, políticos y económicos que actualmente anulan la autodeterminación de Colombia.


La dirección de las FARC-EP cedió a esos bloqueos y aceptó un Acuerdo de Paz, con desarme y desmovilización militar incluida, que a mi entender es sumamente riesgoso por desequilibrado y porque implica su incorporación a ese ordenamiento sistémico que condiciona su lucha a inciertas reformas e iniciativas electorales dentro de ese marco plagado de adversidades militares, policiales y paramilitares bajo hegemonía de un Estado intervenido política, económica y militarmente por EEUU.


Todo esto en un periodo especialmente duro de la dominación y expansión integral imperialista, tan duro que no es descabellado pensar que esa PAZ “CHUECA” O “CHIMBA” podría facilitar la guerra desestabilizadora y subversiva contra el proceso bolivariano en Venezuela con destacado patrocinio e intervención colombo-estadounidense, incluido el rol de sus “paracos” y fuerzas mercenarias.


Un importante Jefe de las Fuerzas Armadas colombianas lo dijo con palabras simples y precisas cuando se intentaron burlar de su “custodia” a comandantes de FARC-EP: en esas condiciones “el que entrega las armas” es el que “pierde la guerra”.


Al Presidente Santos, a los generalotes del régimen opresor, a los políticos de derecha y ultraderecha, a los cabecillas de la gran burguesía colombiana, a los narco-políticos colombianos, al Pentágono, al Departamento de Estado, a Bush, Clinton, Obama…no los vi pedir perdón por las matanzas en barrios y campos, los bombardeos indiscriminados y bestiales, ni por el uso de sustancias toxicas para matar plantaciones de coca, por las fosas comunes con miles de muertos, las torturas, los asesinatos políticos, los “falsos positivos”, los despojos, los robos, los apadrinamiento a bandas paramilitares, las complicidades con el narco-poder, los descuartizamiento con moto-sierras, las prisiones ilegales, las represiones al campesinado, la corrupción estatal rampante, las agresiones a la soberanía, los bombardeos fuera de la frontera colombiana, la devastación económica neoliberal…


UN PERDÓN QUE GENERA CONFUSIÓN E INVIERTE LAS CULPAS


Y en ese contexto y con esa realidad en cuanto a responsabilidad en el ejercicio de la violencia y del terror de Estado a nivel local y supranacional, me chocó y me provocó “vergüenza ajena”, el perdón unilateral (que a su vez establece una culpa histórica irreal e unilateral en términos esenciales) proclamado por el ex -comandante Timoleón Jiménez (Timochenko), representante de una insurgencia excepcionalmente meritoria, que sin dejar de reconocer sus fallas y errores humanos en el curso de tan desigual, prolongada y compleja confrontación armada, a mi entender allí fundamentalmente debió expresar el orgullo de su heroicidad, la justeza y dignidad de su trayectoria, simbolizada en Manuel Marulanda Vélez ( Comandante “Tiro Fijo”), artífice de una hazaña guerrillera de dimensión planetaria que no deja espacio para avergonzarse o arrepentirse .


Esa inconsistente actitud del nuevo comandante en jefe de las FARC-EP - difícil de explicar sin la gravitación de una especie “quiebra ideológica” en importantes componentes de su dirección colectiva- contrasta con la dureza extrema e implacable del Presidente-adversario, Juan Manuel Santos, que recibe con beneplácito y supuesta benevolencia la aceptación del desarme de esa fuerza insurgente (“el cambio del fusil por el voto”) y la incorporación de las FARC a su “democracia” (abandonando su condición de “Ejercito del Pueblo” como garante de la paz por construir), algo enfáticamente prometido hasta la eternidad en esa solemne ocasión por Timochenko; dejando de paso la impresión de una culpabilidad fariana inexistente y sugiriendo indirectamente que la razón, la justicia, la democracia y el humanismo han estado del lado de los opresores y masacradores del pueblo colombiano.


Es penoso que lo que ese poderoso y perverso enemigo local y transnacional no pudo conquistar con su despliegue de violencia, ahora se la conceda sin necesidad y sin razón que lo fundamente; mientras, engolfado en el poder y sediento de oro y sangre, ese enemigo reitera su dureza implacable.


Ella estalló simbólicamente como advertencia infame desde las turbinas de un poderoso avión de combate de la cuadrilla que sobrevoló la tribuna de la Ceremonia de Cartagena poco antes de que el representante de las FARC-EP concluyera su discurso. Todo fríamente y pérfidamente calculado. Un “metamensaje” de fuerza, armamentismo irrenunciable y capacidad de exterminio de los señores de la guerra.


El justo anhelo de paz, que sin duda anima a las filas de FARC, al pueblo colombiano, a los pueblos de nuestra América y el mundo, que centró sus esperanzas en ese proceso hacia la paz y sus bondadosas miradas en ese anuncio formal y en ese espectáculo cartaginense con no pocos atractivos hermosos, merecen un examen profundo de lo acontecido y por acontecer, que saque a la superficie sus entrañas intragables y supera la manipulación desplegada.


Solo así, sin ingenuidades y sin claudicaciones, podrían superarse las ventajas impuestas en esa negociación por una dominación históricamente violenta, corrupta y guerrerista; que ahora, con conocimiento de causas, ha aprovechado astutamente las vertientes emblandecidas de la resistencia que han mellado en Colombia, para desgracia de Nuestra América, la necesaria creación heroica de que nos habló José Carlos Mariategui.


No imagino a Tiro Fijo pidiendo perdón en tales condiciones y si recordaré siempre lo que me dijo en plena selva en ocasión de los Diálogos de Paz del Caguán con el Gobierno de Andrés Pastrana: “camarada Isa, jamás aceptaré desbaratar en una mesa de negociación el ejército popular que hemos construido a base de tantos y tan prolongados sacrificios”.


No, camaradas de la insurgencia colombiana, no entreguen sus armas… hasta que la desmilitarización no sea total, el país sea liberado de bases y fuerzas militares gringas, la soberanía recuperada, la justicia social desplegada y el Estado refundado en dirección a crear una democracia participativa e integral en la que puedan avanzar los procesos de socialización. No se desmovilicen ni se dispersen.


Tengan bien presente, además, que la política imperialista en la región amenaza la existencia de todos los gobiernos soberanos o medianamente independientes o limitadamente democráticos, y procura apoderarse por las “buenas o por las malas”, con las amas o con los votos viciados, con golpes de nuevo tipo e intervenciones variadas, del poder político no controlado y del valioso patrimonio natural de nuestra América; incluidas las valiosas reservas no explotadas de Colombia, el petróleo, el gas, el agua y los minerales estratégicos de la hermana Venezuela, de Brasil, de Ecuador, de Bolivia, de Haití y Dominicana.... EEUU no apuesta a una paz que no sea la de los cementerios, está en guerra global infinita. ¡NO PEQUEMOS DE TONTOS/AS!

27-09-2016, Santo Domingo, RD.