Por la Patria grande y el socialismo

Buenaventura, Chocó, Guajira; la verdadera Colombia

Por: Víctor Méndez Arteaga

Las razones que dieron origen al conflicto armado que azotó a el territorio colombiano por más de cinco décadas, se mantienen vivas, aún después de la firma del acuerdo de paz que pone fin al conflicto armado y que debería  aperturar el proceso de participación política y democrática  en la vida ciudadana de los combatientes de la Farc-Ep ; la lucha por la justicia social se mantiene, ahora en el plano político, pero con la misma vehemencia patriótica y los niveles de conciencia social que elevan la moral y fortalecen los sueños libertarios, ya no solo de los combatientes guerrilleros, sino del pueblo mismo que a través de sus organizaciones  populares canalizan sus luchas reivindicativas a objeto de lograr  impulsar una nueva Colombia que deje a tras el modelo excluyente que mantiene al pueblo colombiano sumergido en la pobreza y en la desigualdad social.

Esta situación de pobreza y desigualdad social, constituye un alto contraste con lo que pretende  proyectar el centro de poder colombiano, que haciendo uso del monopolio comunicacional, mantienen el manejo de una realidad virtual que  manipula la verdad  y altera la percepción de los ciudadanos, para ello han utilizado con sarcasmo, descaro y  cinismo ilimitado las penurias que sufre el pueblo y las desviaciones de una sociedad corrompida y amoral, para  cultivar los antivalores en los cuales se sostiene la oligarquía.

Muestra de esto lo constituye la industria de la comunicación y el entretenimiento,  que asociados con capitales transnacionales  han explotado, comercialmente, los hechos más asquerosos de un modelo putrefacto que contamina a las nuevas generaciones.

Las series y novelas televisivas han constituido un vivo ejemplo de lo aseverado, productos como: El cartel de los sapos, El capo, Sin tetas no hay paraíso, Las chicas de la mafia, El ventilador y muchas otras, convirtieron  a los capos, traquetos, sicarios, chicas pre pago, políticos corruptos, militares asesinos, y sobretodo a paramilitares, en héroes y ejemplos a seguir. Todo enmarcado en el concepto de la felicidad colombiana, en eso que se vende en el exterior como el país más feliz  del mundo y que mantiene a los ciudadanos fuera de la realidad y al margen de la participación política; a través  de aspectos tradicionales y folklóricos se ha pretendido mediatizar al pueblo, manipulando de tal manera las costumbres e idiosincrasia de las regiones a fin de sumergir en la superficialidad y la levedad toxica al pueblo en general.

¿Como se explica la felicidad de un pueblo donde más del 20% de su población se encuentra diseminada por el mundo, y que solo en Venezuela se encuentran radicado más de cinco millones de personas? Es evidente que el éxodo de estos ciudadanos guarda relación con la desigualdad social, la falta de oportunidades y equidad, con la ausencia de justicia social.

La calidad de vida de la mayoría abrumadora del pueblo se ve afectada de manera significativa en los sectores populares, desde los barrios urbanos, zonas campesinas y poblados rurales, hasta las regiones costeras del Pacifico y del Atlántico, e inclusive ciudades como Barranquilla y Cartagena presentan tal deficiencia en los servicios públicos que cualquier aguacero genera muerte y desolación por la falta de planificación y ausencia de políticas publicas.

Es decir, la realidad refleja que la felicidad tan cacareada por los medios no se corresponde con la verdad, y que el supuesto desarrollo de ciudades como Medellín corresponden a iniciativas interesadas de particulares cuya inversión proviene de la legitimación de capitales relacionados con el narcotráfico y negocios ilícitos, sin tomar en consideración la situación de la población que se ve afectada por los servicios privatizados, de altos costos y de baja calidad, así como del  accionar indiscriminado de la delincuencia organizada que extorsiona e intimida a la población.

En los últimos días la opinión pública ha sido tocada por un conjunto de protestas de grandes proporciones en zonas de Colombia; la primera  de ella corresponde al paro nacional declarado por el magisterio colombiano, una acción que paralizó totalmente la educación pública debido al incumplimiento  del gobierno de Juan Manuel Santos con el magisterio que decidió asumir el conflicto laboral ante los engaños sistemáticos y reiterados del gobierno.

El paro cívico decretado por el pueblo del Chocó es el resultado de la frustración generada por la indiferencia e indolencia de un gobierno clasista, racista y excluyente que aborrece al pueblo y no atiende su problemática. Una población que carece de infraestructura sanitaria, sin agua potable, sin instalaciones adecuadas de salud, entre otros muchos problemas, solo recibió represión y persecución.  El caso de Buenaventura determina la malévola visión que maneja el gobierno oligarca, ante las exigencias de reivindicaciones el pueblo recibe ataques paramilitares, represión  desmedida del  Esmad y el ejército, además de toque de queda  y suspensión de garantías.  En la Guajira la población ha solicitado al gobierno el detener las muertes de niños que perecen por hambre y desnutrición, solicitan políticas públicas para atender esta grave situación de crisis humanitaria, pero esto se obvia y las muertes continúan.

Por otro lado, sectores campesinos han manifestado por los ataques y atropellos realizados por el ejército que los persigue y  acosa ante la irresponsable posición del gobierno en torno a los cultivos controlados.

Estos casos revelan que nos es verdad lo que el monopolio comunicacional proyecta de Colombia, que estos instrumentos de la mentira le ocultan la realidad a la población, mientras cultivan la xenofobia y el odio contra Venezuela en procura de crear  las condiciones para acompañar a los Estados Unidos en una agresión bélica, algo que el narcotraficante y asesino Álvaro Uribe promueve en todos los espacios comunes a los gringos.

 

Así funciona la Contrainsurgencia: Una mentira ensartada con otra

Por Alberto Pinzón Sánchez

Una “sarta” de mentiras, como bien lo ha dicho o graficado un representante del movimiento Voces de Paz, a raíz de la reciente (16.04.2016) carta enviada por el “senador” AUV al congreso de los EEUU.

Y no es para sorprenderse, pues la esencia de la contrainsurgencia, cualquiera que ella sea, es el principio “Nacionalsocialista” o Nazi establecido por el jerarca Göbbels, ministro de propaganda del Tercer Reich alemán, quien sin ningún pudor o mejor, con el más absoluto cinismo, dejó establecida la imbatible verdad propagandística de que una mentira repetida mil veces se vuelve verdad.

Y nada mejor para confirmarlo que repasar la historia de Colombia especialmente las 7 décadas de la llamada guerra civil colombiana o conflicto interno, que en esencia ha sido una guerra contrainsurgente de larga duración, justificada con la burda mentira de calificar toda forma de insurgencia, protesta social o resistencia a las arbitrariedades del “Poder” de la clase gobernante y dominante (bien fuera armada o desarmada) como “enemigo interno de la sociedad”; tal y como lo vino a reforzar en nuestras universidades colombianas 30 años después haber sido destruido el régimen hitleriano en Europa, el académico y “colombianólogo” Francés Daniel Pécaut, quien en una sutil maroma mentirosa, típica de la contrainsurgencia francesa que fuera probada en la guerra contra el pueblo argelino, identificó en un solo concepto al Estado represor dominante con el grueso de la Sociedad.

Pero no fue solamente ese relato esparcido generosamente en libros y cátedras universitarias y centros o institutos de pensamiento, o de memoria-verdad, por aventajados “historiadores y politólogos” alumnos suyos, sino que como todo fenómeno social que tiene materia e idea, al ensamblarse con la tradicional y añeja ideología anticomunista del bipartidismo liberal-conservador, profesado por la clase dominante y dirigente (llamada por el vulgo, es decir popularmente Oligarquía pro yanqui) vino a constituirse en una virulenta ideología de odio e intolerancia cuasi-religiosa, que no encontró ninguna otra vía para resolver los conflictos sociales distinta al exterminio militar de ese enemigo interno, obviamente de ellos transvestidos con el ropaje de Sociedad.

Y fue allí en la estructura militar colombiana, donde la “conexión francesa” de la contrainsurgencia insuflada en la mayoría de los ejércitos latinoamericanos por el Imperialismo estadounidense dentro del marco de la guerra fría prosperó, y, ya revestido con el nuevo ropaje de la Doctrina de la Seguridad Nacional con el que las dictaduras militares latinoamericanas azolaron a casi todos los pueblos de Nuestra América; en Colombia constituyó (según lo probó la investigadora social Vilma Liliana Franco en su extenso y excelente libro Orden Contrainsurgente y Dominación.2011) y supo conformar una pavorosa estructura material y supra-estructural denominado Bloque de Poder Contrainsurgente Dominante (BPCi) que con sus 11 ruedas dentadas se constituyó en la esencia contradictoria del régimen colombiano. En su naturaleza. Y con el cual se pudo adelantar o desarrollar la guerra contrainsurgente que acaba de encontrar una posibilidad de Solución Política en los acuerdos de la Habana. El Orden Contrainsurgente no puede ser reducido solamente al llamado Narco Para Militarismo en renacimiento, es un Todo mucho más grande y mortífero, que impide e impedirá hasta el último minuto la realización de la paz en Colombia.

Quien dude de que esta es la contradicción principal que dinamiza la realidad colombiana e incluso, determinará si se implementa o no el Acuerdo de paz de la Habana, sufrirá un gran desengaño y aumentará la incertidumbre en el futuro.

Es lo que estamos viendo y presenciando día a día los colombianos cuando aflora persistentemente en cada noticia o en cada acontecimiento cotidiano de nuestra sociedad: La producción de todo tipo de mentiras contrainsurgentes, piadosas y crueles, reproducidas e infladas por el megáfono del oligopolio mediatico, y enfrentadas a la débil pero enhiesta Verdad de los hechos reales; falsedades agravadas en Colombia con el viejo dicho volteriano ya convertido en enseña oligárquica criolla ¡Mentid, Mentid! que de la mentira algo queda.

¿Qué ha quedado de las mentiras con las que se ganó en famoso plebiscito contra los Acuerdos de la Habana?

La conformación de una fuerza material político-ideológica, el “uribismo pastrano-popeyista, bendecido por monseñor Ordoñez”, empeñada con grandes posibilidades de éxito en evitar (por todos los medios) que el Acuerdo de Paz de la Habana se implemente y se convierta en una verdad real y efectiva.

¿Qué ha quedo de la farsa del “encuentro de pasillo” entre los expresidentes Pastrana y AUV con el presidente de los EEUU, míster Trump?

Se ha construido por el megáfono mediático un escenario mentiroso, claro está, para convertir en verdad “el sartal de falsedades” de la famosa carta (en idioma colonial) que el “current Senator” Uribe Vélez envió al Congreso de los EEUU: Pasarse por la galleta y darle un golpe diplomático al fornido y bien peinado embajador de Santos en Washington Pinzón Bueno, y justificarle a la impredecible Veleta Trump, las “armas químicas” que existen en Colombia y en Venezuela para que acabe definitivamente con la fábula convertida en verdad del “castro chavismo colombiano”, y así dejarnos a la espera.

No me cabe duda que, así como el náufrago citado por Simón Bolívar, quien desde un peñasco costero de su deshabitada isla le predicaba a las olas del mar, seguiré insistiendo en que sin el desmonte verdadero de la estructura contrainsurgente, y de la derrota ideológica de sus relatos supra-estructurales tanto jurídicos, como ideológicos y obviamente políticos y ético-morales, no llegará la anhelada paz a los colombianos, y mucho menos la verdad.

La batalla por las calles de Colombia

Alberto Pinzón Sánchez

Se ha repetido cientos de veces: El fascismo no llega como un rayo caído del firmamento. Se incuba lentamente como los huevos de la serpiente, y en Colombia, los últimos 35 años de vida política son la más clara demostración de la anterior afirmación. Han sido varias las etapas y también sus dimensiones, que en los primeros 15 años trascurrieron acelerada y simultáneamente, y que me permito presentar de manera resumida y general:

1ª- La fusión de la mafia narcotraficante de Pablo Escobar, Rodríguez Gacha, los “8A”, y los Gaviria, con sus sicarios tipo (Popeye, ect) con las instituciones represivas y de coerción del Estado colombiano como Ejercito, Policía y DAS, y quienes dejaron sus pintorescos nombres como atormentado recuerdo para la historia colombiana: el oligopolio mediatico Contrainsurgente lo denominó “el brazo militar del cartel de Medellín”, y a ese ente abstracto le atribuyeron el exterminio y la masacre de los cinco mil cuadros políticos y de dirección de la Unión Patriótica (¡como hacen de falta hoy en día!) Hoy se está empezando a descubrir el papel del general Maza Márquez y su cuadrilla de “guardaespaldas del DAS”, así como el papel extendido de generales y altos oficiales del ejército, la policía, y la llamada Inteligencia Militar, ect, quienes dieron todo el apoyo logístico militar y de inteligencia para el accionar exterminador de sus “Escuadrones de Muerte”.

2ª Paralelo con este desenvolvimiento, se dio, obviamente, el de la coordinación “política” que en esos momentos de complejidad los brindó el bipartidismo colombiano, en particular el Partido Liberal, como fue el caso del candidato presidencial Santofimio Botero y su movimiento que llegó a copar todo el territorio del país.

3ª Mientras esto sucedía, la Oligarquía Bipartidista dominante siguió utilizando sin ninguna restricción la coerción “oficial”, equipando a la Policía y los batallones de guardias pretorianos con las mejores armas y técnicas de lucha callejera, para lanzarlos a conquistar y mantener las calles tomadas por las manifestaciones y movilizaciones de masas, especialmente de estudiantes, obreros, maestros, indígenas, asalariados bancarios, empleados judiciales, ect, hasta conformar el actual “robot aterrador ” de la ESMAD.

4ª Los desarrollos técnico- ideológicos siguieron dándose aceleradamente, por ejemplo, la irrupción masiva de toda clase de “Empresas Privadas de Seguridad y de Defensa Civil”, y avanzando en un proceso de corrección de errores hasta prácticamente haber dominado territorialmente las grandes ciudades asiento de la burguesía financiera, y las capas medias aburguesadas con algún ingreso económico que, les permitiera mantener un nivel elevado de consumo en los centros comerciales tipo Unicentro, aparecidos simultáneamente en las otras grandes ciudades.

5ª Una vez controladas las 4 grandes ciudades colombianas, se dio paso apresurado al control de las llamadas “ciudades Intermedias”, sus provincias y regiones aledañas. En esta etapa es cuando se da la fusión entre los gamonales regionales clientelistas de los dos partidos tradicionales con las mafias fascistas en ascenso, aplicando en lo fundamental es esquema utilizado en las grandes ciudades: Exterminio de la oposición y la movilización social “restante”. Control policial de la calle. Y control territorial de “los barrios de bien”.

Con esto, se da paso al dominio abierto del campo, y se organizan los “Escuadrones de la Muerte” en una organización centralizada y de alcance nacional como las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Es ya el final del proceso de paz de Pastrana, la implementación del Plan Colombia-USA, y de preparación del ascenso de Uribe Vélez a la presidencia de la república. De ahí en adelante las cosas han trascurrido con un poco más de análisis y difusión, debido a la masificación de Internet y al parecimiento de lo que el oligopolio mediatico contrainsurgente llama despectivamente “la prensa alternativa”.

El centro de toda la estrategia es (ya lo habían dicho y experimentado los ideólogos del fascismo italiano y el nazismo alemán) “el control de las calles.” Y lo habían simplificado en su conocido “motto” (consigna en alemán) “Quien controle las calles controlará el Poder”. A esto se debe la encarnizada lucha callejera que se dio por más de 5 años tanto en Italia como en Alemania y en España, antes del ascenso del fascismo al Poder, entre las camisas negras y las camisas pardas, con los grupos “resistentes” de obreros, trabajadores, estudiantes, intelectuales y artesanos, hasta haberlos derrotado a vergajazo limpio. Cuando los hubieron derrotado, se inició la marcha sobre Roma, la toma de Berlín, y se inició la guerra de Franco contra la república española.

En la Colombia actual; que atraviesa por una doble crisis, una, de Legitimidad debida al desprestigio de las más importantes “instituciones” del Estado, la figura presidencial una de ellas. Y otra, una crisis paralela de Legalidad, debida entre otras causas al reciente escándalo de corrupción de la trasnacional Odebrecht que ha tocado tanto la campaña presidencial de Santos como la de Zuluaga-Uribe Vélez.

3-Con un proceso de Paz con las Farc-EP atascado en su fase de Implementación debido al incumplimiento de los acuerdos de paz firmados por parte del Estado colombiano. 4-Un vicepresidente Vargas Lleras, quien utilizó durante cuatro años el presupuesto oficial para “apalancar” su agresiva campaña presidencial personalista y clientelar. 5-Un nuevo vicepresidente, el general Naranjo, quien, por sus vínculos poco claros con la DEA estadounidense genera desconfianzas en amplios sectores ciudadanos. 6- Con una consulta minera que descarriló en las urnas de una consulta popular la principal bandera del presidente Santos: la locomotora minero energética. 7-Un Fiscal general, Martínez, empleado de la trasnacional financiera Grupo Aval, cliente político del vicepresidente Vargas Lleras, quien le ha mentido a los colombianos con el asunto de Odebrecht, tal y como lo ha confirmado el senador Robledo. 8-Un Proceso de paz con el ELN que en lugar de avanzar retrocede por la intransigencia gubernamental. 9- Una izquierda dividida, sin liderazgo definido y en un grado de pasividad totalmente desconocido frente a la movilización social y popular.

10-Una situación anómala en la vecina Venezuela, que lucha contra los intentos desestabilizadores del secretario de la OEA Almagro, quien, siguiendo las imposiciones del departamento de Estado estadounidense pretende violar la soberanía nacional de la hermana república e imponerle la famosa carta democrática que no es otra cosa que una intervención extranjera dirigida por el USArmy.

Y 11, para completar el panorama desolador, un presidente como Santos en un grado extremo de debilidad política y de desprestigio nunca antes conocido en un país presidencialista como Colombia; lo que en colombiano ha constituido la “exquisita papaya” (es decir la inigualable y fácil oportunidad) utilizada por el fascismo criollo siglo XXI der Colombia conformado por el novedoso cuarteto de “Uribe Vélez-Ordoñez-Pastrana-Popeye” para acabar de tomarse de una vez por todas las calles de Colombia, y hacerse definitivamente con el Poder , tal y como lo acaban de demostrar este 01 de abril de 2017. Al grito de: ¡¡No más Farc-Santos!!

La conclusión de esta compleja situación en cambio es un poco más clara: La movilización social y popular que, es y debe ser independiente del presidente Santos y su gobierno de clase, y que no debe dejarse arrastrar en por su inercia hacia abajo; ha cedido la calle al fascismo siglo XXI de Uribe Vélez y, con esta pasividad se ha puesto en riesgo la continuidad de la Solución Politica al conflicto interno colombiano y se está golpeando seriamente el anhelo de todos los colombianos de lograr la paz estable y duradera pactada en la Habana.

Post scriptum: terminado este texto, me he enterado de la desastrosa y desoladora avalancha ocurrida en la olvidada Mocoa putumayense, que ha llenado de dolor ese aguerrido pueblo. Solo deseo trasmitirles a todos ellos mi solidaridad y mi cercano acompañamiento, desde este tan alejado exilio, y, mis votos porque esta calamidad no vaya a politizarse como sucedió con la funesta avalancha de Armero que, tanto ensombreció la presidencia del presidente conservador Belisario Betancur.

 

 

 

 

Refundar la república

Por: Narciso isa Conde


En este 173 aniversario de la separación de Haití y fundación de la República Dominicana se impone una profunda reflexión en torno a la necesidad de una transformación para refundarla sobre nuevas bases constitucionales, rescatando la soberanía anulada por la recolonización neoliberal y la intervención directa e indirecta de los EEUU en toda la isla; insisto,  intervenida por EEUU y no por Haití,  país hermano que sufre una recolonización  imperialista todavía más intensa y brutal.


El Estado dominicano, sus instituciones y sistema de partidos están en franco proceso de putrefacción y postración; situación dramáticamente evidente después de la estremecedora marcha verde.


Poder Constituido: Ejecutivo, Congreso, Sistema Judicial, Sistema Electoral, Cuerpos Militares y Policiales, cúpulas empresariales, partidos y entidades del sistema… se han corrompido y empantanado en un saturado y ya insostenible círculo vicioso, que sumado al impenitente afán de lucro de la clase dominante-gobernante pretende desconocer  el clamor que exige sacar al país de esta perversa pendiente de carencias en soberanía, honestidad administrativa, salud, alimentación, transporte, educación, vivienda, justicia, empleo, seguridad...


 Un cuarto de siglo de capitalismo neoliberal y medio siglo bajo el imperio de la Constitución balaguerista del 1966 y la leonelista del 2010 -sometidos al nefasto movimiento pendular de las dictaduras unipartidistas y bi-partidistas encarnadas por el PRSC, PRD-PRM y PLD - arrinconados todos por el indetenible tsunami verde- son suficientes para entender que la continuidad de este sistema político-institucional  y del correspondiente modelo neoliberal en crisis no tiene razón de ser.


Este país necesita y califica para una propuesta audaz que incluya la superación de esta institucionalidad y este modelo putrefacto y empobrecedor, la anulación de la Constitución del 2010 y gestación de un proceso participativo hacia una Constituyente Popular y Soberana que acompañe la progresiva inhabilitación y reemplazo del Poder Constituido a través de un despliegue creativo y plebiscitario de Democracia de Calle.


Inspirados en Duarte, Luperón, Minerva, Manolo y Caamaño, me siento en el deber de llamar a sembrar esta propuesta en todo el país y precisar -en estrecha relación con la sociedad y al compás de la movilizaciones- las características y posible composición de la Asamblea Constituyente a establecer a contracorriente de esta institucionalidad pervertida y cerrada; así como a elaborar colectivamente los contenidos de una nueva Constitución  para una democracia real en un país justo, solidario y soberano, hermanado a los demás pueblos de nuestra América en lucha por su segunda independencia y su liberación definitiva.


 

ENGLISH:
 
REFUND THE REPUBLIC


By: Narciso isa Conde


On this 173rd anniversary of the separation from Haiti and the founding of the Dominican Republic, a profound reflection is needed around the need of a transformation to re-found it on new constitutional bases, rescuing the sovereignty annulled by neoliberal re-colonization and direct and indirect intervention of The USA on the whole island; I insist, intervened by the USA and not by Haiti, a brother country that suffers an even more intense and brutal imperialist re-colonization.


The Dominican State, its institutions and party system are in the process of putrefaction and prostration; situation dramatically evident after the shuddering green march.
Constituted: Executive, Congress, Judicial System, Electoral System, Military and Police Corps, business leaders, parties and domes of the system ... have been corrupted and bogged down in a saturated and already unsustainable vicious circle, which added to the impenitent ruling-class class seeks of profit, to ignore the clamor that demands to remove the country from this perverse pending deficiencies in sovereignty, administrative honesty, health, food, transportation, education, housing, justice, employment, security ...


 A quarter of a century of neoliberal capitalism and half a century under the rule of the 1966 Balaguerist Constitution and the 2010 leonelist - brought about by the nefarious pendulum movement of the one-party and bi-partisan dictatorships embodied by the PRSC, PRD-PRM and PLD - cornered all for the unstoppable green tsunami - are enough to understand that the continuity of this political-institutional system and the corresponding neoliberal model in crisis has no rationale.


This country needs and qualifies for a bold proposal that includes the overcoming of this institutionality and this rotten and impoverishing model, the annulment of the 2010 Constitution and the gestation of a participatory process towards a Popular and Sovereign Constituent Assembly that accompanies the progressive disqualification and replacement of the Power Constituted through a creative and plebiscitary display of Street Democracy.


Inspired by Duarte, Luperón, Minerva, Manolo and Caamaño, I feel it is my duty to call this proposal throughout the hole country and to specify - in close relation with society and to the compass of the mobilizations - the characteristics and possible composition of the Constituent Assembly to set against the current of this perverted and closed institutionality; as well as collectively elaborate the contents of a new Constitution for a real democracy in a fair, solidary and sovereign country, twinned to the other peoples of our America in struggle for their second independence and their definitive liberation.

Corrupción y Sistema

Por Narciso Isa Conde

Ya no somos pocos/as en Republica Dominicana quienes identificamos corrupción e impunidad con el sistema estatal y empresarial establecido, con el partidismo tradicional, con la gansterización de la política y las cúpulas capitalistas, con una institucionalidad manipulada por actores moralmente degradados más allá de las lacras propias del liberalismo burgués.

En la marcha-tsunami del pasado domingo 22 de enero aprecié una fuerte simpatía con la señalización de los personeros y entidades gubernamentales y empresariales de la corrupción, beneficiarias de una podredumbre estructuralmente impune: presidentes, ministros, congresistas, tribunales, magnates, generales, corporaciones, políticos…

Escuché muchas expresiones condenatorias en ese tenor, con un énfasis mayor contra figuras y entidades del régimen actual (la dictadura morada); sin excluir los demás colores de un partidismo degradado por corrupción, autoritarismo, insensibilidad social y sumisión a la estrategia neoliberal del gran capital.

Los que han gobernado en las últimas décadas, los que han dominado junto a grupos satélites o sanguijuelas privilegiadas, han cosechado enorme repudio y desconfianza. Las instituciones que controlan carecen de credibilidad, sistemas judicial y electoral incluidos. Están arrinconados, sin autoridad para movilizar y enarbolar los reclamos del pueblo empobrecido, capas medias mal tratadas e incluso sectores acomodados apegados a la honestidad.

La propia marcha dejó a un lado al sistema tradicional de partidos y su forma perversa de hacer política, en clara señal de que algo nuevo se está gestando con una diversidad de protagonistas sociales politizados.

Ella fue más allá de los sobornos de Odebrech y el simple reclamo a las autoridades judiciales y entidades establecidas, porque una parte significativa de la sociedad ya percibe que los corruptos que ejercen los poderes del Estado y los funcionarios por ellos sobornados no van a actuar contra sí mismo; no se van a meter a la cárcel ni a devolver lo robado por las buenas, sino que habrá que crear una nueva situación que permita invalidarlos para gobernar y generar una nueva institucionalidad.

Crece la convicción, que en tanto la gran corrupción emana y beneficia a las cúpulas dominante-gobernantes, que a la vez controlan los mecanismos garantes impunidad, es tonto tanto pedirle -como esperar- mangos de un captus.

Por eso hay que aportarle más energías a la democracia de calle que comienza a desplegarse, así como a la propuesta una Constituyente Soberana que posibilite refundar las instituciones, nueva justicia, barrer corrupción y desigualdades, y crear bienestar colectivo. ¡Hay que construir en común una salida política que reemplace lo decadente!

29-01-2016 R. Dominicana

Sobre la Coyuntura colombiana

Por Alberto Pinzón Sánchez

Esta palabra de clara procedencia latina “iunctura” o unión, proviene del verbo latino “iungere” que significa uncir, es decir poner la yunta para unir por la nuca a bueyes, mulas, o cualquier otro animal de trabajo; y de allí su uso ampliado de “unión” con el cual la palabra coyuntura originariamente fue usada para designar la unión móvil de dos huesos, o lo que la anatomía más moderna ha denominado “articulación ósea”.

Es por esto que el mismo diccionario de la lengua española le da un sentido polisémico y complejo, y además del significado anatómico dicho, define actualmente la palabra coyuntura como “combinación de factores y circunstancias que se presentan en un momento determinado”.

La palabra llegó a las ciencias sociales por la vía de los historiadores, sociólogos y lingüistas de lengua francesa uno de ellos el importante historiador Fernand Braudel, creador de la reconocida “escuela de los Annales”, quien usó la palabra coyuntura para designar el lapso de tiempo histórico “intermedio entre la larga duración y los acontecimientos puntuales”: entre lo que el lingüista creador del “estructuralismo” Ferdinand de Saussure denominó la “diacronía” (el lenguaje a través de tiempo, o la película ) y la “sincronía” (el lenguaje en un momento dado, o la foto).

Así, en Francia, a mediados del siglo XX, los “marxistas influidos por el ·estructuralismo” entre quienes se encontraba el filósofo comunista Althusser, la incluyeron en sus análisis y tesis, tal y como nos la definió su mejor alumna Martha Harnecker, quien desvirgó (literalmente) a toda una generación de latinoamericanos con su librito “Los conceptos elementales del materialismo histórico”, con la primera edición mejicana de Siglo XXI de 1969, la cual guardo como un tesoro.

Marta, en la página 190 (de la citada edición) escribe lo siguiente:

.”Nuestra primera etapa fue definir las clases (sociales) a nivel de modo de Producción, luego las definimos a nivel de Formación Social. Ahora debemos pasar a nivel más concreto, al nivel de COYUNTURA POLÍTICA o “momento actual” que constituye LA síntesis de todas las contradicciones de una sociedad determinada en un momento determinado de su desarrollo. A este nivel nuevas determinaciones entran en juego sobre determinando las clases anteriormente definidas. Analizaremos dos de estas determinaciones : El Problema de la posición de clase( o toma de partido) y la diferencia entre clase y FUERZA SOCIAL” ….(subrayados por la autora)

Es obvio, que el concepto de Marta, por ser tan ambicioso, ha sufrido por parte de investigadores sociales y políticos, modificaciones reductivas las más de las veces empobrecedoras, pero lo peor es, el envilecimiento que ha hecho la contaminación “positivista y empirista” de la ideología burguesa actual, especialmente la SOCIALDEMÓCRATA que se pretende mostrar como alternativa a la filosofía de la Praxis o Marxismo, convirtiendo este concepto tan importante en una descripción sin análisis o inventario, una foto descolorida color sepia (no de contradicciones como indicaba Marta, sino de “tensiones, desarreglos y antagonismos”) de “una semana muy activa en el escenario político”, pongamos por caso, de Colombia.

Un análisis de coyuntura nacional e internacional para Colombia actual y que debe ser diferenciado del “análisis concreto de la situación concreta” recomendado por Lenin para encontrar el eslabón más débil de la cadena de sojuzgamiento imperialista, abarcaría más de una hojita de opinión para colgar en algún portal de Internet y ganar imagen como “reputado analista y violentólogo colombiano”.

Implicaría varias hojitas de síntesis y concreción dialéctica, definiendo y aclarando el “sistema o nudo de contradicciones” reales, históricas, económicas, políticas y sociales que dinamizan tendencialmente toda la sociedad colombiana en este momento y, considerándola a en su conjunto: Como Totalidad concreta.

La coyuntura actual de Colombia está sobre determinada (como lo señalaba Marta) por la transición que atraviesa el mundo o globo de hoy día: de una fase Unipolar agotada y digamos, de hegemonía neo- liberal absoluta de los EEUU, iniciada con la destrucción de la URSS en 1991; hacia una fase Multipolar marcada por el ascenso especialmente de economías y sociedades como Rusia y China, así como de otras potencias regionales. ¿ Creen Uds que si Corea del Norte no tuviera la bombas atómica no estaría peor que Siria, o Irak, o Afganistán?

En la región Latinoamericana; por la contra-ofensiva de todo tipo desplegada por los EEUU para revertir en su “patio trasero” las tendencias integracionistas y demás procesos democráticos y soberanistas regionales iniciados con el ascenso de Hugo Chávez al Poder en Venezuela, y por la movilización de masas generada como respuesta de los pueblos a esta contraofensiva imperialista trasnacional.

Y en Colombia, inseparable de lo que sucede en sus dos fronteras más importantes Venezuela y Ecuador, donde se desarrollan procesos democráticos soberanistas; la coyuntura actual está más que determinada por un hecho histórico social de gran trascendencia: La firma de un acuerdo de Paz entre el Estado colombiano con la insurgencia de las Farc- Ep además de su implementación en un corto plazo, así como por la posibilidad real de que pronto se firme y también se implemente un acuerdo de paz con la otra insurgencia del ELN.

Ahora bien, Implementar los acuerdos de paz en la actual coyuntura colombiana, implica enfrentar tres (3) contradicciones sociales y políticas distintas, dos de ellas dentro del Bloque de Poder Contrainsurgente en pugna y una dentro del bloque popular:

Dentro del BPCi; una es la oposición extremista, cerrera y visceral a que el proceso de paz se consolide y que está condensada en lo que en el léxico colombiano se conoce como “Uribismo”. No hay mucho más que agregar a lo tan sabido.

Y otra, la estrategia de la facción en pugna con el Uribismo, es decir el “Santismo”, empeñado en usar el proceso de paz para ganarle la disputa por el Poder a su rival en las futuras elecciones presidenciales del 2018; a la vez de imponer su visión neoliberal caduca de la paz para Colombia que ha dado en llamar la locomotora agro-minera para el post conflicto y, para lo cual está utilizando la conocida fórmula recomendada por Washington del GARROTE Y LA ZANAHORIA:

Hacer aprobar positivamente con sus mayorías legislativas el llamado “fast track”, pero también hacer aprobar la lesiva y antipopular Reforma Tributaria. Hacer aprobar la ley de amnistía e indulto, pero a la vez firmar los peligrosos acuerdos de cooperación con la OTAN. Forzar el tránsito guerrillero a las Zonas Veredales sin que estas estén listas, y a su vez armar una tormenta en un vaso de agua con un escándalo diplomático ante la ONU con la embajadora María Emma Mejía por un baile de guerrilleras con miembros de la comisión de verificación de la ONU en una de esas veredas.

Poner a su ministro de defensa actual Villegas y al alto mando militar a negar la existencia del Paramilitarismo en Colombia, mientras estos a la luz del día siguen fusilando, con la estrategia genocida intacta e impune del “gota a gota que el agua se agota”, a dirigentes de la Marcha Patriótica, líderes sociales, cívicos y comunales, defensores de Derechos Humanos y hasta periodistas alternativos, en otro baile bien conocido por el mundo: EL BAILE ROJO con el que se exterminó a la Unión Patriótica.

Llamar a la unión de los amantes de la paz, pero también dividir al Polo Democrático, cooptando a la Ministra de Trabajo para que le formalice su política anti obrera y el regresivo salario mínimo.

Y Tres, en el bloque popular, no es tanto las contradicciones reales existentes en su seno que reflejan la complejidad de su conformación, como la utilización negativa que se hace y se está haciendo de estas contradicciones a través de los medios de comunicación adictos al gobierno, que incluye la promoción y proliferación de candidaturas presidenciales prematuras para el 2018; sin discusión, inconsultas y sin posibilidades electorales reales, con el cuento Chino de que se va a dar una segunda vuelta electoral y de que muchas candidaturas significa mucha democracia; cuando lo que se busca es que el bloque popular no logre presentarse con un “candidato de unión para la paz”.

Un paso decisivo y positivo en la superación de este panorama centrífugo dentro del bloque popular; será el aparecimiento definitivo con estatutos, organización y programa del Partido Político de las Farc-EP.

Así, la palabra coyuntura no podrá usarse más para significar ponerse un yugo, o uncirse; sino para significar verdaderamente “unión”, que en la coyuntura colombiana será de “unión por la paz”.

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