Por la Patria grande y el socialismo

La pequeña burguesía y el fascismo en Colombia

 

Por: Alberto Pinzón Sánchez

 

Como se ve en el cuadro presentado por el sociólogo investigador y profesor universitario Oscar Fresneda, en su análisis estricto de la estructura de clases en Colombia, titulado “Evolución de la estructura de las clases sociales en Colombia 1938- 2010”, que se encuentra disponible en http://www.scielo.org.co/pdf/soec/n33/1657-6357-soec-33-00205.pdf

 

 

 

Son varios los desmentidos que, con explicaciones y soporte empíricos hace el investigador al cúmulo de falacias tanto tiempo propaladas, por la hegemonía dominante y aceptados acríticamente por el postmodernismo, sobre la desaparición de las clases sociales en la base productiva de Colombia:

 

 

El primer desmentido es el que los obreros industriales y los agropecuarios, ligadas a la producción (de mercancías y productoras por tanto de ganancias) ha sido reemplazada o desaparecido de la sociedad colombiana a causa de la implantación de la economía neoliberal y la globalización imperialista; cuando los datos, desde 1964 al 2012, muestran que a pesar de las fluctuaciones los obreros industriales se han mantenido tendencialmente por encima del 10% del conjunto analizado (14,4% en 1964, al 11,0 % en el 2012)

 

 

 Y los obreros agropecuarios, a pesar de su drástica disminución del 20,7% en 1964, en el 2012 continúan manteniéndose en un 5,8 %, con un importante peso numérico dentro de la estructura económico social colombiana.

 

 

El segundo desmentido es que Colombia se convirtió en un país “homogéneo” de boyantes y cultas clases medias, cuando la realidad muestra muy diversos y distintos desarrollos específicos en cada grupo analizado. Si bien el investigador Fresneda, excluye de la categoría “clase media”, a tres importantes grupos sociales que no están ligados a la producción asalariada, para ubicarlos en el grupo de clases populares o inferiores, como son: Los trabajadores independientes no agropecuarios en negocios hasta con 5 empleados. Los campesinos en explotaciones hasta de 5 trabajadores. Y, los empleados domésticos (con salarios imperfectos).

 

 

 Se puede observar que:

 

 

 1-Los profesionales y técnicos subieron del 5,1% en 1964, al 9,6% en 2012

 

2-Los empleados saltaron del 9,5% en 1964, al 19% en 2012

 

3-Los trabajadores independientes no agropecuarios con más de 5 trabajadores se sostuvieron del 2,2% en 1964, y el 2,7% en 2012.

 

4-Los campesinos con explotaciones de más de 5 trabajadores se redujeron de 1,7% en 1964, al 0, 4% en 2012

 

5- Los trabajadores independientes no agropecuarios en negocios hasta 5 trabajadores, subieron del 12% en 1964, al 34% en 2012

 

6-Los campesinos con explotaciones hasta 5 trabajadores cayeron del 26% en 1964, al 11% en 2012

 

7 Los empleados domésticos se redujeron del 7% en 1964, al 3,5% en 2012.

 

 

Por ultimo queda la “clase alta” sobre la cual el investigador Fresneda advierte: “en la clasificación no se fija, como tampoco lo hace Goldthorpe, una posición diferenciada para los capitalistas o “gran burguesía” por dos razones: la baja frecuencia de este grupo que impide la estimación de su magnitud mediante encuestas por muestreo, y la dificultad operativa para captar por este mecanismo los capitalistas “rentistas” que no están realizando un trabajo en las empresas de su propiedad. Esta pauta se extiende a los “terratenientes” y otras fracciones de propietarios en distintos sectores económicos (Breen, 2015). El análisis de esta clase social requiere recurrir a procedimientos y fuentes diferentes”; y que en el cuadro mostrado queda presentada como Directivos, que comprende a los trabajadores de coordinación y mando, quienes tienen poder de decisión sobre los medios de producción y sobre otros trabajadores”; que pasaron de ser el 0,8% en 1964, al 2,5% en 2012.

 

 

Con lo cual se confirma que, en la formación social colombiana existen tres grandes clases sociales. Una, la de los propietarios de los medios de prodición nominada en el cuadro como clase alta. Dos, la de los obreros, bien sean los industriales o agropecuarios productores de ganancia. Y tres, la abigarrada y compleja categoría de las clases medias, basculando entre las dos anteriores: viviendo de un salario y queriendo ser grandes propietarios pero despreciando al obrero.         

 

 

Ahora bien con esto, es posible tratar de explicarse porqué durante los 48 años mostrado en el cuadro, las expresiones políticas de cada una de las clases situadas en la base económica (tanto en la producción, como en los servicios) no ha correspondido al peso específico y cuantitativo dentro de la estructura social y el desarrollo económico social.

 

 

La fecha de 1964 tomada como inicio del cuadro en comento, fue cuando se bombardeó a los 48 campesinos de Marquetalia y a otras regiones colombianas, iniciándose el llamado conflicto armado interno: Es una fecha como la de 1948 que están escrita con sangre en la memoria reciente de los colombianos, para no citar las anteriores. Coincide con la inauguración internacional del Estado Plebiscitario del Frente Nacional creado por el pacto Lleras Camargo-Laureano Gómez en 1957, que instauró en régimen dependiente de la dictadura excluyente del partido único de la clases dominantes o Frente Nacional, junto con la adopción abierta de la teoría de la contrainsurgencia estadounidense impuesta por el general USAmericano W. P. Yarborough en sus visitas a Colombia en los años anteriores.

 

 

No está en el objetivo de este escrito analizar el desarrollismo económico dependiente de la economía estadounidense con sus tortuosas evoluciones posteriores y las desastrosas secuelas de proletarización, contrarreformas agrarias y despojos campesinos, empobrecimiento generalizado , desigualdad, miseria y represión desaforada en campos y ciudades, que a partir de esos años fue impuesto violentamente al país con el rotulo inicial de la “Alianza para el Progreso” del presidente Kennedy como reacción al demonio de la revolución cubana.

 

 

Y que llevó a las clases explotadas y sectores sociales oprimidos a la insurrección del paro cívico de 1977, a su respuesta Estatal del estatuto de Seguridad Nacional, a los acuerdos de paz en Casa Verde; luego, a la quema del palacio de justicia en Bogotá, los genocidios de la Unión Patriótica y otras agrupaciones políticas contestarias, al auge del narcotráfico con su infiltración institucional mafiosa y  corruptora, a los procesos de paz del 90 y a la Constitución de 1991 que implantó los gobiernos neoliberales autoritarios y corruptos de Samper, Pastrana. Al Plan Colombia de reingeniería completa de la Fuerza Pública por los EEUU y al fracaso del proceso del Caguán, seguidos por los “octienios” de la Seguridad Democrática de Uribe Vélez, de JM Santos con su acuerdo burlado y fallido de la Habana en 2016, hasta desembocar en la subpresidencia actual de Duque con su genocidio terrorista del Estado, gota a gota, contra líderes sociales y ex combatientes reinsertados.          

 

 

 Y no lo está, porque además de los contextos analíticos dados por el investigador Fresneda, existen muchos otros estudios más específicos  de contenido clasista sobre la economía colombiana, por ejemplo, los contenidos en el libro gordo de Petete sobre el conflicto colombiano editado por la Comisión Histórica del Conflicto en 2015, y dentro de los cuales se destaca la visión económica de largo plazo aportada, entre otros, por el economista y profesor universitario Jairo Estada Álvarez. (consultar http://www.indepaz.org.co/wp-content/uploads/2015/02/Version-final-informes-CHCV.pdf)  

 

 

Lo que vale destacar, como dije antes, es la minusvalía política en el escenario público de las clases productivas obreros industriales y agropecuarios, junto con las varias clases y capas intermedias agrupada bajo la denominación clase media constituyentes del bloque de clases “sometidas” o subalternas, es decir explotadas y dominadas, que no concuerda con el peso numérico de ellas en la sociedad. No quiere decir esto, en ningún caso, que no existieran en tanto clases sociales con expresiones concretas, reivindicaciones, movilizaciones y luchas por lo demás intensas. Lo que se pretende resaltar es su sometimiento violento por el bloque hegemónico. Su subalternidad.

 

 

Entonces es cuando debemos volver a mirar nuevamente el concepto de fascismo, la ideología que lo motiva y las condiciones de su génesis; expresada originalmente por el gran antifascista italiano y fundador del Partido Comunista A Gramsci en todos sus escritos sobre el ascenso de Mussolini al poder en Italia, y recogidos en varias publicaciones de las cuales se deben destacar el libro de editorial Era. México 1979 titulado “sobre el fascismo” y, el libro de la editorial Altamarea España 2019 titulado “Fascismo la sombra negra de cien años de barbarie”, en donde con la lucidez y trasparencia de su prosa, deja establecido que  el fenómeno fascista solo es posible cuando logra dos condiciones ineludibles; una, desorganizar y demoler las organizaciones de la clase obrera, y dos, crear una base de masas en el seno de lo que él llama para Italia la pequeña burguesía, que en nuestras sociedades dependientes del imperialismo, correspondería al concepto de clases medias.  

 

 

Y esto es precisamente, lo que ha sucedido a lo largo del siglo XX cuando surge la clase obrera en Colombia, y en lo que va corrido del siglo XXI: desorganizar y demoler todas y cada una de las organizaciones de la clase obrera hasta hacerla prácticamente invisible (de ahí que los post modernos digan que no existe) valiéndose tanto de la represión legal, como ilegal de facto, junto con la avalancha de todos los Aparatos Ideológicos del Estado como escuela, partidos políticos, sindicalismo eclesiástico, medios de comunicación, Ong y sistemas de cooptación dentro del gobierno, etc.

 

 

Es sobre la base histórica del clericalismo dominante como aparato ideológico de Estado preferente desde la constitución autoritaria de 1886,  que se construyó dentro de toda la población (obreros y capas medias) un relato hegemónico dominante de masas, que aún perdura, basado en la satanización del comunismo y el socialismo como fuerzas del mal y enemigos internos, hasta doblegar totalmente estas dos clases explotadas y subalternas suprimiéndoles cualquier posibilidad de independencia, hasta convertirlas en aliados, cuando no mediante la cooptación integrarlos directamente del bloque de clases dominantes.  

 

 

Los casos recientes de los dos líderes obreros “Garzones”, o el “pacto histórico” por la paz realizado en 1991 entre la clase dominante con las guerrillas “populares y étnicas” desmovilizadas unos meses antes (una de ellas ya integrada con los narco paramilitares de Carlos Castaño) con el fin de proclamar la Constitución neoliberal y contrainsurgente de 1991 excluyendo a las Farc y al ELN, y que hoy 30 años después solo arroja resultados negativos en la solución de los problemas estructurales que aquejan a la sociedad colombiana; son ejemplos paradigmáticos que comprueban, en la vida, la afirmación gramsciana en nuestra desangrada Colombia.         

 

 

En Colombia no hubo un movimiento de masas de la pequeña burguesía reforzado por el Lumpen, condición que los “negacionistas” del fascismo en Nuestramérica ponen a raja tabla como condición “sine qua non” para aceptar el concepto. No lo hubo porque además de la demolición de la clase obrera, la ideología fascista dominante era aceptada masivamente por las clases dominadas (Ideología Alemana. Marx), y un movimiento de masas de la pequeña burguesía antiobrera y antisindical para demolerlo como en Alemania o en Italia, en Colombia no era necesario. Se dio mas bien lo que el austro marxista Wilhelm Reich dijo en su momento: “no, las masas no han sido engañadas: han deseado el fascismo”.

 

 

 200 años de “pactos históricos” Inter-clases firmados por personas o individuos que “representan” unas al Estado colombiano y otras a su opositores, todos fallidos, incumplidos y frustrados como lo demuestra la lideresa Piedad Córdoba https://rebelion.org/kombilesa-benkos-400-anos-de-perfidia/ nos obligan, simplemente, a seguir siendo precavidos.  

 

 

Nos obligan a pensar que talvez sea mejor explorar la posibilidad de cambiar las reglas y las estructuras dominantes que han hecho fallar todos esos pactos en un ambiente colectivo, democrático y de masas como lo es un proceso constituyente popular amplio, deliberativo y democrático, que le de a la estructura de clases de Colombia mostrada en el cuadro de Fresneda, una verdadera ley de leyes  o Constitución nacional que permita en el país una vida democrática digna, legal y legítima.

 

 

Autor de la Foto-Imagen: Oscar Fresneda Bautista.   

Narco-política

 

Por: Narciso Isa Conde

 

 

EEUU acaba de acusar al Presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, de narco-complicidad. Nada nuevo: ya no le sirve y le da la patada.

 

 

Los párrafos entrecomillados son de mi artículo: “Honduras: EEUU y mafias dominantes emprenden contraataque sangriento”, publicado en el periódico digital venezolano APORREA el 13 de diciembre del 2017:

 

 

-“En el 2009 Honduras fue la primera víctima del contra-ataque estadounidense a los cambios por la segunda independencia continental… porque el Presidente Zelaya… anunció importantes reformas sociales y políticas, incorporó a Honduras a PETROCARIBE y ALBA, fortaleció la alianza con Chávez y estableció relaciones con Cuba; al tiempo de organizar una consulta popular para llevar a cabo una Constituyente Soberana… Esto desató la conspiración golpista tutelada por EEUU con una saña propia del coloniaje…”

 

 

(Ella contó con el apoyo de Obama e Hillary Clinton)

 

………

 

-“EEUU, la derecha y la extrema derecha lideradas por el Partido Nacional… optaron entonces… por revertir los avances… a base de pura represión militar-policial sangrienta… y trampas a granel.”

 

 

“El presidente Porfirio Lobo fue impuesto en el 2009 mediante un gran fraude. Igual aconteció con la candidatura de Juan Orlando Hernández en el 2013”

 

 

“Así Honduras ha quedado controlada por 17 familias súper-enriquecidas y por unos 225 híper-millonarios, con fortunas superiores a 150 millones de dólares; mientras el 71% de su población vive por debajo de los límites de la pobreza y un altísimo porcentaje en la franca indigencia.”

 

……

 

-“Especial incidencia ha tenido el Estado narco-terrorista colombiano en la instrumentación del terror y el paramilitarismo…, así como las narcos-mafias mexicanas y colombianas en la gansterización del poder establecido”

 

 

“El Cartel del Valle de Colombia se destaca en el patrocinio del negocio de las drogas y la violencia paramilitar……se agrega la relevante presencia de tres grandes carteles mexicanos: … Sinaloa, Jalisco (Nueva Generación) y los Z, junto a la fuerte articulación del presidente Juan Orlando Hernández y uno de sus hermanos a ese negocio”.

 

…….

 

Aquí las cosas no son muy diferentes: Quirino financió al PRSC, PRD y PLD.  Figueroa Agosto “enllave” del Gato Félix. Un ex-presidente fotografiado  con el “Zar de la Heroína del Caribe”, Nelson Solano y con Arturo Del Tiempo Márquez, un gobierno protegiendo a “Cesar el Abusador”, abundan generales retirados asociados a la narco-política y sigue narco-fiesta del con casos Yamil Abreu (Cartel Sinaloa) y el destape de la familia vegana López Pilarte, ambos vinculados al PRM. Lo del PRSC vuelve a explotar en la Alcaldía de La Romana asociada a la Red de Bayahibe. ¡Solo que EEUU los sigue apoyando!

 

 

14-03-2021-Santo Domingo, RD.

 

 

Leyenda Verde

 

Por: Narciso Isa Conde

 

 

Era una vez una loma altiva y hermosa, con vocación de vivir y dar vida a su patria por los siglos de los siglos. Una montaña de manantiales y riachuelos cristalinos, cascadas y  pozas color esmeralda. Una loma de agua, donde brotan pinos erguidos y olorosos, lindas orquídeas y bellas flores, acompañadas de pececitos de colores, pajaritos cantarines y abejas laboriosas.

 

 

Es la loma de la musical Llovedora, ubicada por la Madre Tierra frente al valle “más hermoso que ojos humanos hayan visto”, con el mandato sublime de humedecerlo y darles vida y salud a las comunidades que lo cultivan.

 

 

La llamaron Miranda, porque montada sobre ferro y níquel miraba con dulzura la majestuosa belleza del Cibao; emanando lágrimas alegres y canciones seductoras a borbotones. Un nombre tan lindo como ella. ¡Qué bueno que nació mujer del vientre generoso de la Pacha Mama!

 

 

Pero al inicio de los 70… corrió la voz de la peligrosa presencia en su cercanía de un monstruo terrible, traído por gobernantes malvados, que se alimenta de níquel y cobalto. Entonces, la bella Miranda se puso bronca, en digna actitud de autodefensa.

 

 

Al  monstruo lo llamaron FALCONDO, nombre apropiado para gigantescos halcones terrestre, con varias cabezas, piel blanca, ojos azules y muchos tentáculos. Un monstruo monstruoso, que traga los minerales junto a  flora y fauna; chupando  montañas de agua, pinos  flores y pajaritos; evacuando veneno y fuego, vomitando aviones bombarderos.

 

 

FALCONDO le cayó arriba  a Loma Peguera y se la engulló. Le marchó a seguidas, con insaciable angurria, a Loma Caribe y Ortega, chorreandole porquerías a granel.  A impura mala maña se apropió de hermosos predios mirandinos, desde Acapulco hasta Loma de Sal; y entonces la bola de cristal  nos reveló, que esa loma pendiente de depredar y envenenar, era solo la puerta de entrada de su voracidad a la majestuosa y apetecida Cordillera Central.

 

 

El pueblo amenazado enfrentó cabezas y tentáculos emplazados en Bonao y  La Vega. Pero entonces no pudo convertir en poder esas montañas depredadas. Esa magia maravillosa la aprendió después. Miranda fue su fuente de inspiración, cuando en el 2012 el monstruo importado intentó violarla y matarla.

 

 

Así,  el pueblo convirtió a Miranda en poder invencible, triunfador en dos trascendentales batallas contra el monstruo y sus padrinos. Después de tanta heroicidad y la reciente victoria, sería mezquino no otorgarle el galardón de Parque Nacional. La mezquindad abunda en sus enemigos, pero a Miranda le sobra poder y magia para derrotar todas las mezquindades y aportar a los 7 picos y otros más.

 

 

28-3-2021, Santo Domingo, RD.      

 

 

Haití: Un régimen colonial y corrupto en decadencia

 

 

OEA y EE.UU junto a JOVENEL; partidocracia opositora maniobrando y el pueblo en rebeldía.

 

 

Por: Narciso Isa Conde

 

El pueblo haitiano ha venido tomando las calles y paralizando recurrentemente el país desde el 2018, protestando contra la carestía, exigiendo el fin de la represión, la corrupción y la impunidad; demandando la destitución del Presidente Jovenel Moíses y planteando la necesidad de un Proceso Constituyente.

 

 

El gobierno de ese hermano país ha podido sostenerse por el apoyo de las fuerzas militares y policiales creadas por la intervención militar de EEUU y Brasil con la complicidad de la ONU (Minustah), por el respaldo de la mafia empresarial de la cual  forma parte el propio Presidente Moíses y por la determinación imperial de EE.UU y su OEA, en complicidad con Francia y Canadá.

 

 

Ese apoyo imperialista ha sido recientemente ratificado en medio de la actual huelga general y las grandes movilizaciones populares desplegadas en las principales ciudades de Haití.

 

 

La Administración Biden y la Secretaría General de la OEA a cargo del funesto Almagro -contrariando el criterio de la Corte de Casación de ese país- refrendaron el criterio oficialista de que el actual presidente debe permanecer hasta el 2022, aunque constitucionalmente debió dejar el cargo el pasado 7 de febrero.

 

 

¡El poder supranacional del imperialismo occidental actúa contra la voluntad de un pueblo movilizado e indignado! Presto desde su impronta colonizadora a alentar las espurias ambiciones de un presidente deslegitimado, que a continuación se inventó la farsa de un supuesta conspiración para asesinarlo, criminalizando a uno de los jueces que dictaron sentencia contra su nefasto y empecinado empeño en permanecer al frente de un gobierno impugnado por gran parte de la sociedad  que él dice dirigir.

 

 

·        La perversidad de Moíses y EE.UU,  y las reacciones de la partidocracia opositora y la cúpula católica. 

 

 

El impacto de la avalancha popular y del repudio generalizado a la actual gestión gubernamental ha sido tan espectacular, que Moíses y sus colaboradores, con la perversidad que los caracteriza, han optado por activar las bandas delincuenciales que financian y controlan para producir desproporcionadas acciones violentas; atribuyéndosela a las fuerzas convocantes de las movilizaciones y paralizaciones, con el objeto de desacreditar la justa resistencia popular.

 

 

Se copia así la fórmula de George Soros, empleada para desacreditar las protestas anti-racistas en EEUU  y otras similares  a todo lo largo y ancho del Hemisferio Occidental, y hasta para afectar las resistencias y ofensivas neofascistas del movimiento trumpista. ¡El empleo de la manipulación y el “control del caos” con propósitos espurios!

 

 

La conmoción político-social y la tendencia creciente es tal en Haití, que hasta la alta jerarquía católica demandó la  dimisión de Jovenel.

 

 

 Al mismo tiempo la partidocracia opositora –nada santa y con escasa credibilidad a nivel popular-  ha “desafiado” al régimen; exigiendo lo mismo que el Obispado y estructurando de paso una fórmula de transición bajo su control, designando a la vez “Presidente Interino” al Decano de la Corte de Casación, Joseph Mécene Jean Louis.Eestá intentando “pescar en río revuelto” y mediatizar la salida política.

 

 

La fórmula tiene un cierto parecido a lo de Juan Guaidó en Venezuela, pero en otro contexto y frente a un gobierno entreguista, putrefacto y represivo.

 

 

Vale contemplar la posibilidad de que tras los móviles de ese “desafío” esté un sector del “stablishment demócrata” estadounidense; sin olvidar el rol preeminente de la Familia Clinton, y los intereses de la facción que representa en Haití, en el diseño de las políticas imperiales contra la autodeterminación del heroico pueblo haitiano; lo que permite no sorprendernos de cualquier desdoblamiento o giro del Departamento de Estado USA, en caso que la permanencia de Moíses sea insostenible.

 

 

Igual también no se deben descartar grados superiores de intervención militar si el accionar popular  se  escapa al control de EEUU; esto es, si se produce un desbordamiento de los actuales mecanismos colonizadores.

 

 

Y ante  esa posibilidad, no olvidemos que en esta parte  Oriental de nuestra isla, también existe una dependencia de EEUU, donde está vigente, desde finales del pasado siglo, un Memorando (firmado entre el Gobierno de Balaguer y EEUU) que le concede al Coloso del Norte usar Puertos, Aeropuertos y territorio dominicano para invadir militarmente a Haití.

 

 

Como tampoco obviar que esta isla está en el centro de la frontera imperial caribeña, cerca de Cuba, frente a Venezuela y en aguas comunes a estas dos Naciones, dignamente enfrentadas a la estrategia de dominación de EEUU en esta región.

 

 

·         Un combate más allá de esta isla.

 

 

  A la hora de examinar posibilidades y perspectivas de lo que está pasando en Haití, debemos tener muy presente que el poder de convocatoria de esas contundentes movilizaciones y protestas no está en manos de la partidocracia, ni de la llamada sociedad civil pro-estadounidense.

 

 

Convocan y organizan varias instancias sindicales y numerosos colectivos populares y profesionales independientes, lo que explica la relativa radicalidad de las consignas y posicionamientos de los/as manifestantes; así como su conducción en buena medida autónoma, aunque no compacta ni libre de una cierta dispersión.

 

 

La ausencia de una vanguardia revolucionaria con capacidad de articulación, conducción, creación de conciencia, propuestas transformadoras y  construcción de hegemonía política  al interior de la confluencia de tantos movimientos sociales, sigue siendo un déficit a tener en cuenta; que bien podría determinar, una vez más, que la salida a esta confrontación político-social no dé para emprender un proceso soberano e iniciar las transformaciones que Haití necesita.

 

 

Este déficit crucial no es exclusivo de Haití, sino que es un tema de estos tiempos, presente en no pocos países de Nuestra América, donde la crisis es muy profunda y las rebeldías sociales son recurrentes. Honduras es un caso señero.

 

 

De todas maneras estas luchas no son despreciables. Son sumamente importantes.

 

 

Ellas, paso a paso, posibilitan una importante politización al interior de los movimientos sociales que las protagonizan y facilitan mejores niveles de articulación política y de generación de propuestas alternativas con respaldo popular.

 

 

La necesidad -siempre que esté acompañada de procesos de politización revolucionaria- genera la posibilidad de superar carencias significativas, y a eso siempre debemos apostar.

 

 

Posibilidades que se amplían si superamos el localismo y pensamos en la dimensión continental del proceso hacia nuestra segunda independencia y la importancia  que tiene para países de esta zona, y con estas características, vincular nuestras luchas antiimperialistas con las de otras naciones de Nuestra América.

 

 

En fin, avanzar junto a ellas, abrirle múltiples frentes al Imperio Agresor. Emprender muchos procesos de autodeterminación y hacerlos confluir en un gran torrente latino-caribeño, sembrando antiimperialismo y socialismo. Crear muchas Cuba, Venezuela, Bolivia, Argentina, México… levantar muchas rebeldías promisorias como las de Haití, Chile, Honduras y a mayor profundidad..!Adelante!

 

 

9-3-2021, Santo Domingo, RD

 

EU: ¿Normalidad?

 

 

Por: Narciso Isa Conde

 

 

El desenlace favorable a Biden y al PD de la toma violenta del Capitolio, sede del Congreso de EE.UU, por las “tropas” trumpistas, no le devuelve las normalidad a EEUU  y no representa la salvación de una democracia inexistente desde la fundación de es republica federativa; que pronto se erigió en un Súper-Estado y una oligarquía terroristas, invasora y guerrerista a escala planetaria. Solo apagaron una hoguera para abrir una etapa convulsiva.

 

 

Con ese hecho el neofascismo -acosado institucionalmente y mediáticamente por la otra  facción perversa en que se divide el poder estadounidense- adelanta la confrontación extra-institucional; creando una situación que apunta hacia una degradación del Estado Federal en  el contexto de una pugna  de alta intensidad, que tiende a agravar la crisis interna y a dirimirla con ascendentes niveles de violencia y en detrimento de la formalidad democrática-electoral que encubre un dominio oligárquico-capitalista hoy fraccionado y devela la falsedad de la “gran democracia” estadounidense.

 

 

Ambos bandos tienen mucha fuerza y es prácticamente imposible que en corto o mediano plazo uno elimine al otro. Es un choque destructivo para los dos y para el imperio que los creó, y eso es bueno para la causa antiimperialista y anticapitalista. Entre los dos candidatos y los jefes de esas bandas enfrentadas no hay unos buenos  y otros malos. ¡Cual de las partes peor!

 

 

Las elites “globalista” y “nacionalista” son dos pandillas con mucho poder empresarial, mafioso y armado. TRUMP no es TRUMP, ni es un loco a despreciar: es una expresión de decenas de millones gringos, blancos sobre todo, civiles y militares, y de no pocos mega-millonarios. BIDEN, por igual, aunque con otros atributos nefastos y mas raíces en los consorcios globales.

 

 

Cualquiera de los dos puede salir de juego y eso no modifica ese “choque de trenes”. Eso de “meter preso” a Trump no es cualquier cosa y puede empeorar todo. Cuando chocan dos poderes así no es un maíz “sacrificar” al jefe del bando contrario sin derrotar al conjunto; y el neofascismo gringo, lejos de haber sido derrotado, está en ascenso, aunque Biden y los “globalistas” ocupen este mes la Casa Blanca y el Capitolio.

 

 

 Además, porque Biden y los “globalistas” intentan “meter preso” a Trump, o a gente de Trump, no significa que represente lo bueno. Balaguer “metió preso” a Jorge Blanco por corrupto y Abinader puede hacer lo mismo con Danilo, mientras se abraza con Leonel e Hipólito y se pliega a magnates locales y transnacionales que estafan al Estado. El fondo es otro. (10-1-2021, Santo Domingo, RD)

EE.UU: Confrontación entre "globalistas" y chauvinistas-neonazis... ¿Qué esperar de Biden?

 

Por: Narciso Isa Conde

 

NOTA DE ENTRADA: Este artículo lo escribí y publiqué horas antes de la manifestación y toma “trumpista” del Capitolio, sede del Congreso de EE.UU.

 

Con ese hecho el neofascismo, acosado institucionalmente, adelanta la confrontación violenta extra-institucional y retoma la ofensiva, creando una situación que apunta hacia una quiebra del Estado en  el contexto de una pugna  de alta intensidad, que tiende a agravar la crisis interna y a dirimirla con alto niveles de violencia que dejan atrás la formalidad democrática-electoral que encubría un dominio oligárquico hoy fraccionado y la falsedad de la “gran democracia” estadounidense.

 

 

La decadencia de la hegemonía de de EE.UU a nivel internacional es cada vez más evidente y en tanto esa superpotencia es el centro del Imperialismo Occidental y de una civilización capitalista en crisis mayor, esa realidad marca una persistente tendencia a la decadencia de todo el sistema de dominación.

 

 

La crisis interna del Coloso del Norte -agravada en el contexto de la COVID 19 y del convulsivo y degradante proceso electoral de noviembre 2020- es inocultable.

 

 

Ambos fenómenos se retroalimentan y determinan una profunda fractura al interior de las elites capitalistas que han dominado ese imperio, el capital, el dinero, el país y gran parte del mundo; expresándose con fuertes estremecimientos y rupturas a lo interno (en el seno del Poder Federal y en los vínculos entre los Estados y la Unión) y con una declinación de su poderío a lo externo de su fronteras (Sistema Global Transnacional), que a su vez motiva una mayor agresividad contra quienes adversan sus ambiciones  y sus acciones por el control de las riquezas de la Madre Tierra.

 

 

Esto se presenta en el contexto de una voracidad, de un afán de concentración de riquezas y un despliegue de violencias irrefrenables, que desgarran cada vez más las entrañas de un poder estatal-empresarial irreconciliablemente dividido y que amenaza la estabilidad de EE.UU como suma de Estados, al mismo tiempo que erosiona la existencia del planeta y la vida de una gran parte de la humanidad.

 

 

Al daño a segundos y terceros se le agrega una pelea “a muerte” entre facciones con recetas opuestas para contrarrestar su inexorable decadencia como Imperio.

 

 

  • DOS FACCIONES PODEROSAS  FRACCIONAN LA UNIÓN.

 

La cuestión rebasa las diferencias tradicionales entre “demócratas” y “republicanos”. También rebasa el pleito Trump-Biden por la silla presidencial. En los hechos esa pugna le pasa por encima incluso al tema de quien se va y quien puede llegar a la Casa Blanca, y de cuan legítimas o tramposas son las votaciones de uno u otro bando.

 

 

Partidos y candidatos son instrumentos de dos facciones del gran capital, de corporaciones y estructuras más permanentes y con mayor raigambre económica, social, militar e ideológica.

 

 

Una gravita más en el Partido Demócrata y otra en el Republicano, pero las dos influyen en los dos partidos y actúan por cuenta propia en las instituciones electivas, en el poder corporativo empresarial, en el PENTAGONO, la CÍA y el Complejo Militar-Industrial-Financiero.

 

 

El general francés Dominique Delawarde, con vasta experiencia en la OTAN y actualmente dedicado al análisis del proceso estadounidense, describe así este nuevo fenómeno:

 

 

“Desde el fracaso de Hillary Clinton en la elección presidencial de 2016, Estados Unidos se ha ‎dividido profundamente en 2 bandos irreconciliables que se detestan y se han enfrascado en una ‎lucha “a muerte”. Al contrario de lo que la gente cree en Francia o en Europa, esos dos bandos ‎no son los bandos republicano y demócrata, que sólo son las partes visibles del iceberg. Los ‎dos bandos a los que yo me refiero tienen dos concepciones opuestas del mundo: son los ‎‎«soberanistas» y los «globalistas». Los representantes de los «globalistas» los hallamos ‎mayoritariamente entre los demócratas, pero también podemos encontrarlos, aunque en menor ‎proporción, entre los republicanos. ‎

 

 

El 24 de septiembre de 2019, desde la tribuna de la Asamblea General de la ONU, Donald Trump ‎claramente escogió su bando, expresó su visión del mundo y declaró la guerra a los globalistas…” (Carta del general francés Delawarde ‎sobre la elección presidencial ‎estadounidense- Red Voltaire)

 

 

Ciertamente lo de “soberanistas”  y “globalistas” son calificativos demasiado bonitos para lo que representan unos y otros.

 

 

En verdad  los llamados “soberanistas” son una expresión facciosa del  "nacionalismo neonazi" estadounidense, que intenta, con enormes dificultades,  volcar partes del poder transnacional de ese país hacia el interior de sus fronteras, a contracorriente de la globalización neoliberal, esto es, de la mundialización del capital.

 

 

Que en ese tenor procura aglutinar y fanatizar amplios sectores con un discurso chauvinista, y contrarrestar a la vez el desempleo y el declive económico interno -en tanto perjudican  a la clase obrera blanca afectada por la crisis y desplazada por la masa multicolor de inmigrantes mal pagados- trasladando  parte de los capitales y empresas del exterior hacia el territorio estadounidense, enarbolando la declinante supremacía blanca, endureciendo el racismo y la xenofobia y fomentando todo lo conservador; sin abandonar practicas colonialistas y posiciones alcanzadas en determinadas redes transnacionales.

 

 

Los llamados “globalistas” son los gestores y grandes beneficiarios de un poder corporativo transnacional, que se coloca por encima de las naciones, que no tiene patria, que le  pasa por encima a los Estados “nacionales”; constituyéndose en un poder supranacional, que explota a la clase obrera y a los pueblos a escala internacional, que conquista territorio por la fuerza y saquea sus recursos.

 

 

Que usa e instrumentaliza a los Estado, al FMI, al BM, al G20 y demás mecanismos multilaterales y multinacionales, que maximiza ganancias al interior de EEUU y fuera de sus fronteras; precarizando los salarios de los trabajadores y trabajadoras y auspiciando la exclusión social y el desempleo sin importarle el color de su piel.

 

 

En esa facción, donde imperan una gran parte de las empresas de la industria informática, las grandes cadenas globales de medios de comunicación, las firmas aeroespaciales, farmacéuticas, mineras, los bancos globales, las industrias del complejo militar…se destacan personajes del espectro de los megamillonarios como Bill Gates, Soros, Rockefeller, Musk,  y los dueños de Facebook, Amazon, Twitter…

 

 

A su poder global se le suma una fuerte influencia en el “Estado o Gobierno profundo” que manipula áreas importantes del Estado estadounidense.

 

 

  • LAS PERSPECTIVAS POST-ELECTORALES Y  EL DEVENIR DE LA CONFRONTACIÓN.

 

Ambas dinámicas conducen, a que sin dejar de ser ni una ni la otra cosa, los neofascistas sean más despóticos, menos tolerantes y más represivos hacia el interior de EEUU, y menos guerreristas hacia fuera, que los llamados “globalistas”. Y viceversa.

 

 

Obama y Clinton -sustentados por las grandes corporaciones globales- tiraron más bombas, e invadieron más países, mataron más personas en el mundo y retiraron menos tropas que Trump. Esto está registrado en cifras, lo que no disminuye en lo más mínimo  la perversidad de este último en múltiples aspectos.

 

 

Y hablando de elecciones los dos son tremendamente tramposos. Pero más allá de los votos populares y de los votos electorales dentro de un sistema profundamente antidemocrático, definidamente oligárquico (encubierto con un manto de cierta tolerancia), los llamado globalistas decidieron impedir a cualquier precio y sin el menor de los escrúpulos, la reelección de Trump, quien no precisamente por loco, pero si por neofascista, se ha erigido en líder de esa corriente y cabeza de una facción de poder que está decidida a explosionar el “establecimiento institucional” y hacerle la “guerra”; comenzando por desacreditar exitosamente el sistema electoral y el poder mediático estadounidense.

 

 

Biden fue el escogido para relevar a Trump, con 79 años, enfermo y con serias limitaciones físico-mentales. Pero eso es lo de menos, porque no será él, que en tan difíciles circunstancias, habrá de gobernar esa convulsionada Nación.

 

 

Las señales de la subida a la superficie de determinados componentes del “Estado Profundo” pro-globalista, no han tardado en aparecer.

 

 

La tercera parte del equipo de transición de Biden -encargado de temas cruciales- proviene del Complejo Militar Industrial.

 

 

 Tres estructuras de los llamados “tanques pensantes”: Centro Internacional de Estudios Estratégicos, Corporación Rand y Centro para una Nueva Seguridad Americana.

 

 

Cuatro de las principales fábricas de armas: General Dinamic, Ray Theon, Nort Trop Grumam y Lockeed Martin.

 

 

Es por eso que con el ascenso de Biden y de los “globalistas” hay que esperar una intensificación de la llamada “guerra global anti-terrorista”, con más capacidad para involucrar a la OTAN y a las potencias aliadas de Europa Occidental en esa perniciosa cruzada.

 

 

Habría que esperar más intervenciones agresivas en el Medio Oriente a favor de Israel (Líbano, Palestina, Yemen, Irak, Irán, Siria…) y también en las fronteras con Rusia, el Mar de China y Nuestra América; aunque posiblemente lo de Nuestra América no vaya militarmente  tanto contra Cuba, dado que los cohetes  cubanos llegan a la Florida. Pero vale el alerta respecto al empleo de otros recursos agresivos contra la revolución cubana y, sobre todo, respecto a Venezuela y otros procesos soberanos, donde EEUU podría desplegar nuevas modalidades de la guerra como componente de la política.

 

 

 A nivel interno los “globalistas” están presionados y podrían aflojar ciertas cuerdas dadas las características del electorado demócrata, especialmente en lo relativo al racismo, a la cuestión migratoria y a los programas sociales en el contexto de la actual de la pandemia con depresión económica.

 

 

 De todas maneras el régimen que presidirá formalmente Biden, aunque cuenta con la mayor parte del poder de facto a nivel transnacional y en el “Estado Profundo” de EE.UU, es más vulnerable  que los anteriores; dadas esa profunda fractura del poder permanente y del sistema institucional, y el alto nivel de acumulación de poder por el trumpismo neofascista en tiempos recientes.

 

 

 La nueva Administración tendrá que enfrentar no solo una pandemia en expansión y sin control, y una economía maltrecha, sido además una oposición dentro del sistema institucional y fuera de él, pugnando por erosionarlo aun más y sin reparos respeto a  los efectos que tienden a deslegitimarlo y a desarticularlo.

 

 

Al trumpismo, más fortalecido en términos reales y más agresivos que antes –bloqueado institucionalmente y acosado por los grandes medios- solo le queda hacer  uso de la parte del polo electoral y no electoral que representa para subvertir el orden y las circunstancias impuestas por los “globalistas”.

 

 

No faltan ya los que desde las filas del neofascismo declaran la necesidad de suspender la Constitución para evitar la “guerra civil”. El general  Michael Flynn, ex-consejero de Trump, está ente este ellos y ahora sus partidarios ocupan cargos relevantes en el Pentágono.

 

 

Los hay también que apuestan  al separatismo, destacándose las fuerzas que en Texas y otros Estados se inclinan por la declarar su independencia de la Unión.

 

 

El fantasma de la secesión, siempre latente desde el poder federal constituido, reaparece amenazante en un país donde abundan las armas legalizadas en manos de civiles y está  consagrado su uso para detener imposiciones contrarias a los intereses colectivos, lo que se torna sumamente interpretativo; y donde, además, sus fuerzas militares regulares  y mercenarias lucen bastante divididas.

 

 

Ese cuadro indica claramente que ese pleito no termina con la toma de posesión de Biden y la retoma del poder institucional por los globalistas, sino que solo se está iniciando una fase más aguda de una confrontación, que en el mediano plazo, podría generar  acontecimientos desintegradores  parecidos a los que se escenificaron en la Unión Soviética a final del Siglo XX.

 

 

Una progresiva y cada vez más tumultuosa decadencia del “Imperio Americano”, que arrastra a sus aliados euro-occidentales, sigue en marcha, lo que habrá de abrirle mayores cauces a los procesos liberadores en su periferia dependiente.(6-01-2021, Santo Domingo, RD)