Por la Patria grande y el socialismo

Es imperioso derrotar el bloqueo genocida contra Cuba

 

Por: Narciso Isa Conde,  Elisabeth Mejía, Raúl Guerrero y Rafael Félix (Movimiento Caamañista)

 

   El gobierno revolucionario cubano, en ocasión de la próxima ASAMBLEA GENERAL DE LA ONU, fijada para el miércoles 23 de junio, ha actualizado su respuesta sobre la resolución 74/7  titulada: “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.

 

 

Las informaciones ofrecidas por Cuba a ese conclave mundial y a todos los pueblos del planeta develan un presente cruelmente dramático provocado por la reacción política puesta en marcha por el poder imperialista estadounidense contra esa hermana nación latino-caribeñas.

 

 

El genocidio a detener no necesita ni más pruebas, ni más argumentaciones.

 

 

Las cifras y hechos son realmente espeluznantes:

 

 

  • En los últimos cuatro años de la Casa Blanca han emanado 240 medidas represivas, que incluyen el despliegue de nuevos métodos letales; recrudeciendo y potenciando el embargo a niveles sin precedentes; lo que implica una destructiva escalada de la guerra económica y cibernética contra el pueblo cubano

 

  • En el periodo de la COVID 19, con todos los gastos y riesgos que la pandemia implica, sus efectos han sido devastadores.

 

A causa del bloqueo, las pérdidas de abril  a diciembre del 2020  se estiman en 3,586 millones de dólares y de abril del 2019 a diciembre del 2020 en 9,154 millones de dólares.

 

 

Esto incluye, además, obstrucciones a las ayudas humanitarias, impedimentos y retrasos de los suministros de medicamentos y equipos e incumplimientos de contratos; prohibiciones de ventas de materias primas vitales para los centros e institutos cubanos de biotecnología, genética, laboratorios y vacunas; obstaculización del transporte y obstrucción de las páginas y medios digitales empleados para las recaudaciones de apoyo solidarios a nivel internacional; ampliaciones de las listas de prohibiciones de envíos de remesas; y persistentes negativas a contratos de comunicación por cables submarino y Federal Express, censura en You Tube y bloqueo de plataformas digitales.

 

 

  • 422 nuevos alojamientos cubanos entraron en las listas de prohibiciones y hasta el Hotel Marriot está impedido de alojar delegaciones estadounidenses en Cuba en el contexto de eventos internacionales culturales y deportivos.

 

Corporaciones como WESTER UNIÓN se negaron a enviar remesas y corporaciones farmacéuticas como MERCK, SATORIUS y CYTIVA retuvieron envíos  de medicamentos en el 2020.

 

 

El ingreso de remesas se redujo en 402 millones de dólares y las pérdidas por la suma de todos estos factores adversos fueron de US198, 348,000 en el periodo COVID abril a enero 2020.

 

 

  • Las pérdidas totales en las seis décadas de bloqueo han sido calculadas en 147, 853 millones de dólares.

 

La obligada recurrencia a intermediaciones para las compras en EEUU y países europeos encarece los productos en más del 50% de sus precios de mercado.

 

 

  • Los costos del bloqueo traducidos en capacidad de pagos o disponibilidad financiera darían para superar el atraso y deterioro de toda la infraestructura cubana y transformar la matriz energética

 

 Y para colmo, en enero pasado, EEUU calificó a Cuba como Estado Protector del Terrorismo, para aumentar y endurecer sanciones.

                                                        

Esto se le está haciendo a una Nación que ha enviado  57 brigadas anti-Covid a 40 países y territorios del planeta y que ya cuenta con 5 candidatos vacunales; a un pueblo que se ha quitado el pan de la boca para suplir urgentes necesidades de otros pueblos hermanos.

 

 

Parecería ser algo demencial la conducta criminal de la cúpula imperialista estadounudense.

 

 

Pero no.

 

 

Se trata más bien de odio colonial, de castigo cruel al buen ejemplo de dignidad, soberanía y sensibilidad humana y social representado por la Cuba de Fidel.

 

 

Se trata de un genocidio fríamente calculado y de un crimen de lesa humanidad que hay que detener cuanto antes mejor.

 

 

Por eso, el Movimiento Caamañista-MC demanda a la ASAMBLEA GENERAL DE LA NACIONES UNIDAS a reiterar la condena al bloqueo contra Cuba y llama al pueblo dominicano y a los pueblos de Nuestra América y el Mundo a desplegar cuantas iniciativas sean necesarias para derrotar definitivamente el criminal bloqueo a Cuba, ampliamente condenado a escala mundial y en la propia ONU.

 

 

¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

 

! NI UN PASO ATRÁS!

 

Por la Coordinación Central:

 

Narciso Isa Conde,  Elisabeth Mejía, Raúl Guerrero y Rafael Félix.

 

20-06-2021, Santo Domingo, RD

Acerca de la teoría revolucionaria y el proyecto socialista-comunista en el siglo XXI

 

Por: Narciso Isa Conde

 

Después de toda la experiencia vivida en el Siglo XX, de todos los cambios registrados en el capitalismo mundial, continental y nacional, y de todos las dudas y confusiones sembradas a partir del colapso del llamado socialismo real, entramos en la tercera década de un nuevo siglo con un planeta estremecido por la crisis de decadencia del capitalismo imperialista y la degradación de sus modelos seudo-democráticos.

 

 

 En este contexto resulta imperioso  reflexionar y accionar a favor de nuevas alternativas transformadoras. Y surgen los cuestionamientos:

 

 

 ¿Cuál democracia?

 

 

¿Cuál socialismo?

 

 

El desafío en medio de una creciente indignación y altos niveles de rebeldía de los pueblos es precisamente responder audazmente estas preguntas sin partir de cero, ni en cuanto a teoría, ni en cuanto a la práctica revolucionaria y a los nuevos ensayos derivados de ellas.

 

 

El tema es apasionante, y nos convoca a tratarlo tanto desde el punto de vista de la creación teórica denominada Socialismo Científico, como desde las posibles características o ejes básicos del proyecto que necesitamos recrear.

 

  • VOLVER A MARX…

 

Hablar de socialismo científico en el siglo XXI implica volver a Marx, a Engels, a Lénin… y rescatar los grandes valores de su pensamiento revolucionario, sus extraordinarios aportes científicos, sus invaluables críticas al capitalismo y al imperialismo en sus respectivas épocas.

 

 

 Implica recuperar todo lo vigente de su creación teórica y su práctica política.

 

 

 Marx encabezó un portentosa revolución en el pensamiento social que lo convirtió en referencia obligada no solo en el Siglo en que lo tocó nacer y fallecer, sino a todo lo largo del Siglo XX y en lo que va del XXI.

 

 

 No es posible la impugnación de este orden capitalista, cada vez más explotador, opresor e inhumano, sin recurrir a los fundadores del socialismo científico.

 

 

 No es posible plantear su reemplazo como sistema dominante, obviando sus aportes y los de sus continuadores.

 

 

Marx y Engels sentaron las bases científicas del proyecto socialista, superando la visión ilusa respecto a esa necesidad histórica.

 

 

Le dieron razón y fundamento a la posibilidad de esa necesidad desde una crítica profunda de las entrañas del capitalismo y de sus contradicciones esenciales, dándole sustentación a la alternativa socialista-comunista: producción social y apropiación privada, explotación asalariada y robo del plus trabajo, salario, valor, precios y plusvalía, acumulación originaria y reproducción ampliada, concentración de la propiedad y el ingreso,  empobrecimiento de la mayoría de la sociedad, dominio y emancipación, revolución, poder del proletariado, sociedad poscapitalista, socialismo y comunismo…

 

 

Igual puede decirse de Lénin respeto a su teoría del imperialismo, de la revolución en Rusia y a escala mundial, y a sus aportes respecto a la era de la exportación del capital, del capital financiero, de los monopolios, de los oligopolios, los carteles y los trust.

 

 

Todo esto ha evolucionado de diferentes maneras y ha estado acompañado de fenómenos cada vez más nuevos. Pero todo esto sigue vivo en la esencia del capitalismo y del imperialismo modernos y ultramodernos, y tiene un inmenso valor asumirlo en la lucha por abolir el capitalismo y reemplazarlo.

 

 

Las obras de Marx, Engels, Lénin pueden ser –y de hecho son- insuficientes para explicar, cuestionar y sustituir el imperialismo y el sistema capitalista de estos tiempos, pero son a la vez imprescindibles para hacerlo. Su método científico para el análisis de la historia, de la sociedad humana y del proceso capitalista es el más útil y certero de todos los conocidos y empleados.

 

 

Más aun, en el ideario de libertad de la sociedad humana no existe una propuesta científica que supere los contenidos emancipadores y el potencial de felicidad que encierra la propuesta de Sociedad Comunista de Marx y Engel, y los aportes de Lenin sobre la necesidad y posibilidad de abolir el Estado y toda forma de coerción, hasta crear una “asociación de seres humanos libres”, donde cada quien aporte según sus capacidades y reciba según sus necesidades, disponiendo  de un amplio espacio de tiempo para la recreación espiritual, la diversión, la formación, el disfrute de las artes y la creación científica.

 

 

Esta es una propuesta de largo aliento que precisa de una largo periodo de creación de valores y medios de vida para elevar el desarrollo de las fuerzas productivas y de los seres humanos, promover formas de convivencia democráticas, elevar la conciencia en torno a la solidaridad y a la justicia, crear condiciones de abundancia de bienes materiales y espirituales, elevar la apropiación social del conocimiento,  crear seres humanos nuevos despojados de egoísmos, y procurar el predominio de lo social sin aplastar ni contener el desarrollo de lo individual; creando a la vez un relación armónica y equilibrada entre los derechos seres humanos  y los derechos de la Madre Tierra.

 

 

 Por eso Marx, si bien propugna por la derrota  política del capitalismo por vía rápida y revolucionaria, concibió el socialismo como una larga fase de transición del capitalismo al comunismo que posibilite crear los resortes materiales y culturales, avanzando sostenidamente hacia la colectivización voluntaria, la conciencia solidaria, el predominio de lo social sobre lo privado, la superación educativa, la abundancia de medios de vida y su justa distribución, la total erradicación de la propiedad privada sobre los medios de producción y distribución y la progresiva abolición del Estado hasta  arribar al reino de la libertad y la felicidad, a un alto grado de bienestar colectivo e individual…

 

 

  • RENOVAR CONSTANTEMENTE EL PENSAMIENTO TRANSFORMADOR.

 

 Marx y Engels vivieron, estudiaron, criticaron e impugnaron el capitalismo desde su condición de sociedad industrial y de su nivel medio de desarrollo.

 

 

Sus reflexiones científicas los llevaron a un alto nivel de abstracción y visión crítica del capitalismo euro-céntrico de la segunda mitad del siglo XIX, así como a un gran esfuerzo de teorización de las posibilidades y vías para su abolición y superación dialéctica en pro de una nueva sociedad.

 

 

Pero Marx y Engels –salvo la experiencia efímera de la Comuna de París que es preciso rescatar- no vivieron ese proyecto de transformación de la sociedad humana, ni en su fase de transición (al socialismo), menos aún en lo concerniente al avance hacia la sociedad comunista. Razón relativa tienen algunos estudiosos del marxismo clásico cuando afirman que Marx sabía más de capitalismo que de socialismo.

 

 

Ambos tampoco vivieron la fase imperialista del capitalismo que estudiaron Lénin y los precursores de sus trascendente reflexiones sobre esa nueva etapa.

 

 

Por tanto, no conocieron en toda su extensión y profundidad el fenómeno imperialista ni el despliegue del desarrollo desigual del capitalismo como sistema mundial, sus diversos niveles de desarrollo, las relaciones contradictorias entres sus países centrales y su periferia dependiente, los impactos del colonialismo, la dependencia y la recolonización, y la relación entre sus metrópolis y los países subordinados de Asia, África, América Latina y el Caribe. Aunque ciertamente en no pocos aspectos trascendieron su propia época con análisis realmente visionarios y geniales predicciones.

 

 

Incluso Lénin no pudo estudiar la evolución del imperialismo hasta el presente, independientemente de todo lo nuevo y enriquecedor del socialismo científico que puede encontrarse en su teorización, en su práctica política y en todo lo que aportó para superar el enfoque euro-céntrico de sus predecesores y para considerar la transición no solo desde la abstracción de una sociedad capitalista madura a una sociedad comunista, sino el proceso  intermedio entre un capitalismo “atrasado” y/o combinado con relaciones pre-capitalistas, un tránsito al socialismo ajustado a esas condiciones, incluidos sus extraordinarios  aportes sobre la revolución democrática y la alianza obrero- campesina dentro de ella.

 

 

De todas maneras en Marx, e incluso en el propio Lénin, pueden apreciarse déficits en el desarrollo de la teoría del tránsito y también de los detalles de un socialismo concebido como colectivización no solo de la economía, sino también de las relaciones de poder en la sociedad, en el sistema político, en la familia y en la pareja; como sociedades con instituciones profundamente democráticas y participativas, en permanente auto-superación. Igual se quedaron cortos en las previsiones para impedir que las expropiaciones a favor del Estado devinieran en modelos estatista-burocráticos, negadores de la socialización. Lénin expresó angustias en los albores de ese peligro, pero no vivió para abordarlo a mayor profundidad.

 

 

Demás está decir que en ninguno de esos periodos de la lucha anticapitalista estuvo planteado lo relativo a la dramática crisis dentro del ecosistema planetario y la presencia de graves problemas medioambientales; ni tuvo lugar el desarrollo extraordinario de la teoría de género y de la crítica al patriarcado (al capitalismo patriarcal), como tampoco lo relacionado con las cuestiones migratorias y los agudos problemas etno-sociales y xenofóbicos del presente. Las características y dimensiones de esos fenómenos y de esas reflexiones, como las respuestas teóricas y prácticas desplegadas con posterioridad, no eran pensables en aquellos tiempos...

 

 

Entonces no estuvo claro, o no estuvo tan claro como ahora, que el tránsito o proceso de creación de lo nuevo no solo hay que concebirlo como proceso de socialización hacia la sociedad comunista, sino que es necesario contemplar una especie de tránsito dentro del tránsito: un tránsito, previa ruptura, del capitalismo al socialismo, que implica desmontar y abolir lo viejo para crear lo nuevo.

 

 

Ahora parece más certero hablar no solo del socialismo como tránsito al comunismo, sino también del tránsito previo al socialismo.

 

 

Y se precisa entender que la socialización es mucho más que abolir la sociedad capitalista y que estatizar o colectivizar la economía. Porque ella implica superar todas las opresiones y discriminaciones en relaciones de poder dominante, incluye una trascendente dimensión cultural. Ahora está mucho más claro en lo que puede devenir de la simple estatización y los procesos en los que se confunden propiedad social con propiedad estatal.

 

 

Ahora hay más razones para pensar que el socialismo implica todas la liberaciones, todas las emancipaciones, lo que nos remite a superar por la vía revolucionaria la explotación de clase, la opresión de género, la dominación de una raza sobre otra, la tiranía contra la naturaleza y el ambiente (que implica altos riesgo para los seres humanos), la opresión burocrática-militar y el avasallamiento desde el Estado.

 

 

Y esto exige a la vez de una continua creación de democracia directa y un persistente esfuerzo hacia el autogobierno y la autogestión.

 

 

El predominio de lo público sobre lo privado, de lo comunitario sobre lo individual, del ser humano solidario sobre el egoísmo, de lo socialista sobre lo capitalista, del interés de la pobrecía (proletariado y amplios sectores empobrecidos o en proceso de empobrecimiento) sobre los intereses de la gran burguesía, el predominio de la sociedad civil popular sobre el Estado…deberían convertirse en palancas persistentemente accionadas y activadas para dar el salto en calidad hacia estaciones superiores en constante auto-superación. Solo así puede ampliarse y enriquecerse la cosmovisión socialista.

 

 

A esto hay que agregarle todo lo que ha cambiado el capitalismo y del imperialismo en su evolución desde entonces hasta nuestros días.

 

 

En su patrón de acumulación tecno-científico. En su formas gerenciales. En su patrón de acumulación y reproducción. En su poder de concentración, sobre-explotación y exclusión social. En sus niveles de transnacionalización y financierización. En sus relaciones dentro y fuera de los Estados-Nación. En la correlación al interior de sus centros, países y sectores hegemónicos.

 

 

En su grado de militarización. En su proceso de gansterización. En su ideología dominante y los medios disponibles para instrumentarla. En el impacto sobre las clases y sectores subalternos. En las fuerzas que representan el capital hegemónico y las fuerzas del trabajo capaces de contrarrestarlo y desplazarlo de poder. En los sujetos de la dominación y los sujetos liberación.

 

 

Y si bien en muchas de estas cosas hay que retomar los hilos proyectados por Marx, Lénin y otros (as) pensadores socialistas-comunistas del siglo XX, es necesario reconocer que ellos tienen límites, que son muchos los fenómenos nuevos y distintas las evoluciones de fenómenos certeramente definidos en el pasado.

 

 

 La crítica al capitalismo actual contiene muchas cosas nuevas y debe incluir muchas otras más. Igual debe pasar con las propuestas alternativas pro-socialistas.

 

 

 

Y esto último incluye exigencias cruciales si se tienen en cuenta que la concepción socialista-comunista desde el marxismo y el leninismo clásico fue gravemente adulterada por elaboraciones “teóricas” y prácticas políticas desde el denominado socialismo real y desde la hegemonía de la burocracia.

 

 

La deformación, dogmatización, y falsificación del socialismo científico original, hizo enormes daños al desarrollo de esa teoría revolucionaria.

 

 

El colapso de la realidad que se intentó justificar a base de dogmas, ha forzado a romper esas ataduras teóricas y dio paso a un periodo de búsqueda y creatividad, todavía limitado por el peso muerto de la nostalgia de lo que fracasó y por el fardo de la inercia dogmática. Y esto nos emplaza a superar el  “museo de la vieja palabra” como  lo denominara el camarada Schafik Handal.

 

 

  • ENRIQUECER LA TEORIA AL COMPAS DE LAS LUCHAS

 

 El socialismo científico del siglo XXI necesita volver a Marx y avanzar mucho más. Más que en lo que Lénin lo enriqueció.

 

 

 Hay que volver a los/as pensadores/as excluidos por una u otra visión dogmática o reduccionista.

 

 

 

Hay que volver a Rosa Luxemburgo, a Luckacs, a Gramci, a Trosky, a Mao Tse Tung, a Ho Chi Ming.

 

 

 En nuestra América hay que volver a José Carlos Mariategui, a Ernesto Guevara,  a Fidel, a Carlos Fonseca Amador, a Schafik Handal…

 

 

 Volver a ellos porque enriquecieron a los pioneros.

 

 

 Volver a ellos para enriquecerlos y enriquecernos.

 

 

 Pero no solo hay que volver a ellos.

 

 

 Hay que abrirse mucho más a la creación heroica, porque muchas cosas han cambiado después de sus valiosos esfuerzos y de sus visionarias creaciones.

 

 

 El socialismo científico del siglo XXI tiene que nutrirse de todo el acervo científico-técnico y cultural de los tiempos presentes y futuros, y tiene que abrirse a otras escuelas de pensamiento crítico del capitalismo y a las enseñanzas de las luchas libradas.

 

 

 El capitalismo actual, aun sin remontar sus fronteras sistémicas, está inmerso en un proceso de grandes mutaciones que precisan analizarse y enfrentarse.

 

 

 La informática, la electrónica, la robótica, la física quántica, la teoría del genoma humano están introduciendo cambios y fenómenos dignos de ser analizados junto al poder secuestrador que tiene la cúpula capitalista sobre esos fenómenos.

 

 

 El carácter neoliberal, patriarcal, ecocida, racista y adulto-céntrico del actual poder capitalista, por igual.

 

 

 Pero a su vez los nuevos actores sociales, las nuevas luchas, los sujetos activos del campo anticapitalista generan, reactivan y enriquecen notablemente escuelas de pensamiento extraordinariamente importantes, armónicos y/o complementarias al pensamiento marxista.

 

 

 Generan nuevas escuelas y nuevos movimientos transformadores, nuevas formas de pensar y nuevas rebeldías y energías liberadoras.

 

 

 Pasa así en el campo de la teoría de género y las fuerzas activas y potenciales del feminismo.

 

 

 Pasa también en el terreno de las cosmovisiones indígenas y la emergencia de los pueblos originarios.

 

 

Sucede además en las fuerzas que se oponen a la teología de la dominación y asumen la teología de la liberación.

 

 

 Acontece en el campo del ambientalismo revolucionario.

 

 

 En el plano de la juventud y en sus acciones contra el desprecio y la subordinación a una ideología adulto-dominante, hay también un enorme potencial de justas rebeldías. Igual en el terreno de la discriminación sexual, y en el plano de la lucha de los(as) inmigrantes contra la xenofobia y la súper-explotación,

 

 

  Todos estos fenómenos cruzan la lucha de clase y la lucha de clase los cruza a ellos.

 

 

 Una mezcla de razón, ciencia, sentimientos, defensa de identidades y soberanías, rebeldías sociales, culturales y anticoloniales, confluyen en las rebeldías del presente contra el capitalismo en crisis; lo que  no debe excluirse de una propuesta alternativa que amalgame socialismo, liberación y democracia real, para salir de él.

De una gran crisis a otra peor: avanza la rebeldía global

 

Por: Narciso Isa Conde

 

 

“Así la contrarrevolución conservadora impuso en primera fase su hegemonía en gran escala con la ilusión de un mundo unipolar y un dominio irreversible que no ha tardado en desvanecerse en medio de un agravamiento de su crisis de decadencia, desplegada antes y durante la COVID 19”. 

 

 

La crisis estructural del capitalismo mundial de final del siglo XX, cuyos primeros síntomas se expresaron al iniciarse la década de los ´70, dio lugar a un proceso de reestructuración del sistema dominante en diferentes vertientes: en sus bases técnicas y científica, en su ideología, en sus formas gerenciales, en su organización, en las relaciones centro-periferia y en sus niveles de transnacionalización o internacionalización. Ese proceso se ha profundizado en el contexto de la presente pandemia COVID 19.

 

 

Se trató de otra crisis de sobreproducción, acompañada de una significativa reducción de las ganancias de los grandes consorcios, de perspectivas de agotamiento de las fuentes propias de energía (minerales estratégicos, agua, biodiversidad, extensión del desempleo, grandes flujos migratorios procedentes de los países del Sur y otros síntomas alarmantes.

 

 

LAS RECETAS IMPUESTAS:

 

 

Desde el inicio de esa reestructuración los grandes centros de poder imperialista se propusieron:

 

 

  • Introducir cambios trascendentes en el patrón de acumulación tecno-científico, en los sistemas organizativos y mecanismos gerenciales, procurando aumentar la productividad y la capacidad especulativa del capital financiero a través de la incorporación en gran escala de la micro-electrónica, la cibernética, la robótica y las demás tecnologías de punta.

 

  • Apropiarse totalmente de los mercados nacionales de los países de “desarrollo medio y bajo” por la vía de las áreas de libre comercio.

 

  • Incrementar su poder empresarial transnacional (altamente concentrado) por la vía de las privatizaciones de las empresas públicas de bienes y servicios, y de los recursos naturales de mayor valor e interés para prolongar su modelo consumista dispendioso.

 

  • Eliminar progresivamente las conquistas y beneficios sociales de los (as) trabajadores(as) y los pueblos en materia de políticas salariales, contratación colectiva, seguridad social, deportes, viviendas, salud, educación, diversión, transporte, protección a la niñez y la ancianidad…Atacar, en consecuencia, toda expresión de  justicia en la distribución del ingreso, en las relaciones de propiedad, en el papel  “benefactor”, protector o redistribuidor  del Estado-Nación.

 

  • Remodelar y potenciar todas las opresiones funcionales al capitalismo (dominio patriarcal, racismo, adulto-centrismo, el ecocidio y el coloniaje) afines a una racionalidad perversa consistente en la obtención de ganancias y acumulación de capital  sin importar consecuencias trágicas.

 

  • Rehabilitar y renovar las políticas militares de conquista y reconquista de recursos naturales valiosos y zonas de gran valor geopolítico y económico en todos los casos donde se le dificulte por otra vía.

 

  • Potenciar la internacionalización del gran capital y sus corporaciones, acelerando los procesos de formación de grandes mercados bajo su control, expandiendo las grandes redes empresariales transnacionales, creando un poderoso aparato de comunicación, precipitando la declinación de los Estados-naciones en la periferia de los grandes centros capitalistas, y fortaleciendo el rol de los mecanismo supranacionales bajo su control (Foros corporativos, FMI, BM, Grupo de los Ocho, OMC, Consejo de la ONU, OTAN, Comando Sur, instancias judiciales y policiales…) Y a esto han llamado globalización.

 

  • Elevar concomitantemente el control y el poder de los medios masivos de comunicación, acentuar su proceso de concentración a favor de las transnacionales del ramo y del capital financiero, avanzar aceleradamente hacia una especie de dictadura mediática promotora de los anti-valores del gran capital y de la competitividad sin límites en todas las vertientes de la vida en sociedad.

 

  • Reestructurar su ideología, rescatando y endureciendo el llamado neoliberalismo, realmente el neoconservadurismo, dada su utilidad y carácter funcional a este proceso de recomposición del sistema.

 

Todo esto fue facilitado en  el tramo final del siglo XX por el derrumbe de los Estados del llamado socialismo real y por la desintegración de la URSS, consecuencia de una gran crisis estructural del estatismo burocrático, no solo simultánea a la multi-crisis del capitalismo, sino además atizada por él.

 

 

Igual esas recetas se siguen aplicando y profundizando en las nuevas fases de este prolongado y destructivo deterioro. Incluso los efectos de la agudización de la crisis de salud están operando como ajustes económicos más drásticos que los anteriormente impuestos a través del FMI y el Banco Mundial; mientras las elites punteras del gran capital se deciden por obtener súper-ganancias y completar procesos de privatización, recolonización y  asalto de los patrimonios públicos, recursos naturales e instancias ejecutivas del Estado, relanzando las alianzas público-privadas APPs.

 

 

LOS RESULTADOS:

 

 

Así la contrarrevolución conservadora impuso en primera fase su hegemonía en gran escala con la ilusión de un mundo unipolar y un dominio irreversible que no ha tardado en desvanecerse en medio de un agravamiento de su crisis de decadencia, desplegada antes y durante la COVID 19; en cuyo contexto las mega-capitalistas remodelan sus roles en medio de fuertes fracturas internas, desafíos de potencias emergentes, insumisiones populares y declive de EEUU como otrora potencia absolutamente hegemónica.

 

 

De todo esto ha resultado un capitalismo y un imperialismo más moderno en sus áreas de gran acumulación, pero a la vez más bárbaro, excluyente y brutal respecto a la gran mayoría de la humanidad; altamente financierizado, pentagonizado, especulativo y gansterizado; ayudado, entre otros factores, por la volatilidad que le imprime la informática al capital bancario y a todos sus mecanismos de acumulación, control represivo y alienación. Y, en consecuencia, ha determinado la entronización de un sistema de dominación más concentrado y brutal, militarizado,  globalizado y violento.

 

 

El imperialismo actual está operando como factor privatizador y comercializador de todo lo estatal y social, incluido el ejercicio de la política; y como desesperada potencia agresora en fase de descomposición  de poderío.

 

 

Pero con lo que no contaban los magnates e ideólogos del sistema, es con lo que ha provocado esa reestructuración neoliberal y esa agresividad.

 

 

Parecería que no pensaron que las recetas para salir de aquella crisis estructural generarían una crisis de nuevo tipo, diferente y peor a todas las anteriores, que terminaría debilitando partes de sus fortalezas.

 

 

Una crisis múltiple: económica, social, ambiental, político-institucional, urbanística, moral, militar… con características de crisis integral de decadencia de la civilización burguesa; al tiempo de poner en riesgo la existencia del planeta y de la humanidad, lo que genera múltiples rebeldías como contrapartida.

 

 

LA CONTRAPARTIDA SE ACTIVA: AVANZA LA TENDENCIA A LA INSUMISIÓN DE LOS PUEBLOS.

 

 

 A su vez, el empobrecimiento masivo de seres humanos y  naturaleza, la inseguridad de vida, la devastadora crisis ambiental, los sufrimientos potenciados, las guerras desatadas, el nivel de la crisis moral, el auge de la mentira y de la delincuencia de Estado, los abusos contra el acervo y la diversidad cultural, el aplastamiento de identidades nacionales y las discriminaciones por género, razas y edad…han dado lugar a una resistencia creciente y a una contrapartida de luchas y rebeldías con profundas potencialidades anticapitalistas y  antiimperialistas, y marcada tendencias hacia la insurgencia global; aunque todavía con  serios déficits en la conformación de fuerzas transformadoras y de vanguardia que posibiliten articular las rebeldías y crear poderes alternativos.

 

 

En América Latina y el Caribe esto se ha transformado en una nueva, intensa y accidentada oleada de cambios hacia la nueva independencia, enfrentada a una feroz contraofensiva imperialista.

 

 

 En el contexto de un gran ciclo histórico de luchas, esta oleada de cambios es la primera desplegada  en este siglo XXI y la cuarta desatada en los últimos 50 años del Siglo XX: 1-Revolución Cubana y su entorno, incluido Abril 65 en República Dominicana y proceso torrijista en Panamá. 2-Auge de las luchas en el Cono Sur y victoria de la Unidad Popular en Chile. 3-Revolución Sandinista en Nicaragua e insurgencias centroamericanas, salvadoreña y guatemalteca. 4-Revolución Bolivariana de Venezuela con sus ondas expansivas hacia Sur y Centroamérica (Ecuador, Bolivia, Brasil, Argentina, Honduras, Paraguay, Brasil…).

 

 

Esta cuarta ola, aun con muchos retrocesos y avances recurrentes, pinta cada vez más difícil de aplastar y/o contener, tanto por medios políticos como por la vía militar.

 

 

La supervivencia de la autodeterminación y proyectos transformadores de diferentes calibres en Cuba, Venezuela, Nicaragua, Argentina, México, Bolivia… la contundente victoria del proceso constituyente en Chile, las extraordinarias y recurrentes rebeldías político-sociales en Colombia, Haití, Honduras, Paraguay, Brasil, Puerto Rico… marcan tendencias dentro de los altibajos y déficits del proceso continental. Es el prólogo de cambios más radicales y trascendentes.

 

 

26-05-2021 // Santo Domingo, RD.              

A 56 años de la invasión yanqui la intervención y el coloniaje siguen

 

Por:  Narciso Isa Conde  

 

 

Este 28 de abril se cumplen  56 años de la invasión militar estadounidense para aplastar democracia, soberanía y poder popular.

 

 

A más de medio siglo de aquella afrenta, la intervención y el coloniaje a cargo de EEUU continúan con el beneplácito de gobernantes vasallos de esa dominación.

 

 

Este Estado, este gobierno, este territorio siguen saqueados por las corporaciones mineras, intervenida su economía por el FMI, el BM y los Bancos globales, su Policía y Fuerzas Armada intervenidas por  el MAAG, la CIA, la DEA y el MOSAAD...el poder mediático bajo control de EEUU.

 

 

La recolonización neoliberal y sus privatizaciones a favor de la dependencia siguen a sus anchas con el nuevo gobierno…La política exterior del país se decide en la Casa Blanca.

 

 

El entreguismo de los partidos tradicionales y del CONEP indigna.

 

 

No basta recordar, rendir honores, en no pocos casos llenos de hipocresías, traiciones e inconsecuencias. Hay que enfrentar las nuevas modalidades de invasión y tutela. Hay que rebelarse contra la recolonización y sus intermediaciones.

 

 

Ese es el mejor homenaje a los héroes y heroínas de la Guerra Patria de abril 65: ¡dar la pelea por el rescate de la soberanía nacional y popular todavía aplastadas, y luchar por la nueva independencia del país, de la isla y de nuestra América.

 

POR COORDINACIÓN CENTRAL DEL MOVIMIENTO CAAMAÑISTA-MC:

28-4-2921

Rememoranzas y enseñanzas de la revolución de abril de 1965

 

 

Por: Narciso Isa Conde

 

El 24 de abril de 1965 se inició en la República Dominicana una insurrección cívico- militar para restablecer la Constitución democrática de 1963, la más avanzada de la historia dominicana, y para reinstalar a la vez el Gobierno del Partido Revolucionario Dominicano-PRD presidido por el Profesor Juan Bosch; derrocado el 25 de septiembre de 1963 por un golpe militar auspiciado por EEUU, la oligarquía local y la jefatura militar corrupta.

 

 

La resistencia de la ultraderecha militar fue derrotada en tres días y junto a las instituciones democráticas electas en 1962 se conformó un poder popular basado en los Comandos de soldados, trabajadores, estudiantes, mujeres y profesionales.

 

 

El ideólogo de la previa conspiración militar democrática, que contó con el aliento del Profesor Bosch, ambos desterrados después del golpe, fue el coronel Rafael Fernández Domínguez (fundador del Movimiento Militar Constitucionalista), quien más tarde cayó en combate frente a unidades de las tropas invasoras estadounidenses.

 

 

Ese formidable insurgencia contó además con el impulso del joven liderazgo de José Francisco Peña Gómez (PRD) y la destacada y combativa participación de las tres principales organizaciones de las izquierdas, representadas por la Agrupación Política 14 de Junio, el Movimiento Popular Dominicano-MPD y el Partido Comunista Dominicano-PCD (antes con el nombre de Partido Socialista Popular-PSP). Participó también la fracción progresista del socialcristianismo.

 

 

El liderazgo político-militar de ese nuevo proceso revolucionario fue asumido por el Coronel Francisco Alberto Caamaño Deño,  electo por el Congreso Presidente del Gobierno en Armas ante la ausencia de Bosch, con fuerte proyección internacional.

 

 

Consumada la victoria popular a nivel interno, se produjo el desembarco de 42 mil marines estadounidenses (con la mampara de la OEA), destinado a bloquear  la revolución y el proceso soberano y a imponer los designios imperiales de la superpotencia norteamericana.

 

 

  • ENSEÑANZAS DE ESE FORMIDABLE INTENTO DE LA SEGUNDA REVOLUCIÓN  POPULAR CARIBEÑA.

 

Las enseñanzas de la revolución de abril, después de 56 años de los efectos negativos de la contrarrevolución posterior, siguen teniendo un gran valor para el proceso de recuperación de las izquierdas dominicanas y para las luchas actuales en Nuestra América.

 

 

Las principales pueden resumirse así:

 

 

-El valor del programa y la consigna unificadora del pueblo en cada momento: Constitución de 1963, Constitución sin elecciones, Juan Bosch presidente.

 

 

-La unidad en todos los planos: al interior de los partidos revolucionarios, entre los diferentes corrientes de izquierda y las demás fuerzas democráticas; entre civiles y militares abrazados al mismo ideal; entre combatientes y pueblo, entre partidos y movimientos sociales avanzados.

 

 

-Identificar al enemigo principal inmediato sin perder de vista los enemigos estratégicos y muy especialmente el papel determinante del imperialismo estadounidense dentro del bloque de dominación.

 

 

-La naturaleza invariablemente opresora y criminal de la clase dominante y del imperialismo y el carácter irrenunciable de la autodeterminación y la soberanía popular y nacional

 

 

-La necesidad de estar preparado para todas las formas de lucha y  en condiciones de asumir la lucha armada cuando esta se torna imprescindible para contrarrestar los niveles de violencia de los opresores.

 

 

-El valor del internacionalismo de los pueblos para contrarrestar el internacionalismo de la reacción y del gran capital.

 

 

-La disposición a construir dirección colectiva sin regatear el liderazgo real forjado al calor de las luchas.

 

 

-La complementariedad de las fuerzas y el respeto a su diversidad, procurando superar o administrar adecuadamente las divergencias.

 

 

 

-La voluntad de “forzar la marcha de los acontecimientos dentro de lo posible”.

 

 

-El tesoro político de la firmeza, la integridad, la dignidad personal y patriótica. La delimitación de fronteras con la traición al pueblo y a los ideales emancipadores.

 

 

-El destacadísimo papel de las mujeres y el aporte extraordinario que implica su participación.

 

 

-La importancia del crecimiento de la conciencia contestataria y la rebeldía justa de las juventudes.

 

 

-La diversidad de papeles en todas los sectores incorporados al proceso transformador y (militares, artistas, intelectuales, técnicos, personal de apoyo, educadores, trabajadores de la salud...).

 

 

-La creatividad y la innovación para la superación de esquemas y dogmas.

 

 

-El tipo de democracia que es necesario proyectar en el presente y hacia el futuro, partiendo de esa formidable experiencia de poder popular en la República de los Comandos del 65.

 

 

En la negación de no pocas de estas enseñanzas podremos encontrar las causas de las debilidades de las izquierdas a largo proceso de enfrentamiento con una contrarrevolución imperialista, que aun fuerte y brutal no es imposible derrotar para  abrir las compuertas de la esperanza hacia las transformaciones postergadas.

 

 

Su violación o el alejamiento de sus lecciones, provocó, entre otros factores, la declinación posterior hasta su estado actual.

 

 

Vale, por tanto, asumirla con determinación para acelerar los cambios que la deslegitimación y descomposición del poder constituido pide a grito en no pocos países de Nuestra América.

La Pfizer y su cruel manera de ganar

 

Por: Narciso Isa Conde

 

 

El gran capital no está hecho para satisfacer necesidades humanas, sino para fundamentalmente para obtener las mayores ganancias, expandirse y dominar.

 

 

Los ejemplos sobran, pero este engrifa los pelos.

 

 

En 1996 el gigante farmacéutico Pfizer habría cometido un genocidio en Nigeria.

 

 

En medio de una epidemia de meningitis ensayó un nuevo medicamento en 200 niños/as afectados/as por la enfermedad, murió la mayoría y el resto quedó gravemente afectado, incluso con deformaciones físicas.

 

 

El ensayo se hizo sin comunicárselo a sus familiares y sin la autorización del Comité de Ética de Nigeria, es decir, en la más completa ilegalidad; lo que más tarde dio lugar a una demanda del Estado federal nigeriano por 7 mil millones de dólares, que serían destinados a acciones de reparación a los familiares de las víctimas.

 

 

El caso tiene una clara connotación racista y un fondo criminal: niños/as negras fueron usados como “conejillos de India” o como “ratones de laboratorios”, aprovechando esa epidemia; y no es casual que salga a relucir ahora a raíz de las bochornosas conductas de las grandes corporaciones farmacéuticas -incluida Pfzer, Astrax Zeneca, Moderna y las del paquete de la OMS- dentro del tema de las vacunas anti-Covid.

 

 

Las vacunas contratadas, parcialmente pagadas, no han llegado a los países empobrecidos porque se privilegia la venta a sobreprecio (¡especulación!) a los países súper-ricos y éstos a su vez prohíben la exportación de las vacunas hasta tanto no sea vacunada toda su población.  Es el caso de nuestra República Dominicana.

 

 

La perfecta combinación entre los gigantes un dinero que brota de la explotación y la estafa a los pueblos empobrecidos. La indignación ha crecido tanto que, hasta la OMS, que sabía que eso iba a ser así y lo calló, ha tenido que protestar para salvar las apariencias.

 

 

 A manera de ejemplo el Gobierno dominicano contrató en términos onerosos con Pfizer casi ocho millones de vacunas, y no ha llegado una sola. Con Astrax-Zeneca contrató 20 millones de unidades, le adelantó 8 millones de dólares y no ha llegado nada, porque las 30 mil recibidas con esa marca fueron compradas a otra firma comercial en la India.

 

 

Los chinos, sin embargo, con los que no se había contratado nada, salvaron al Gobierno de un engorroso tranque. Los despreciados por miedo a Estados Unidos le dieron una tierna galleta sin mano a esta gobernación de colonia estadounidense.
Solo sorprende a los tontos, ni siquiera a los sinvergüenzas, que quien decidió actuar así en Nigeria, no sería capaz de hacer lo que está haciendo con la Covid-19.

 

 

El desprecio de los imperios de la superioridad blanca hacia los países colonizados, es medular. ¿Y acaso no lo sabían las autoridades dominicanas y de muchos otros países dependientes? Si la respuesta es no, su ineptitud es grave; y si es sí, entonces la cosa es peor.

 

 

La colonialidad del pensamiento de no pocos gobernantes parecidos al Presidente dominicano, Luis Abinader, es tan fuerte y en nuestro caso llega al colmo de ser tan perjudicial que, bajo presiones estadounidense, el Estado dominicano ha incurrido en el distanciamiento político-diplomático respecto a Cuba en un tema tan sensible como el de la cooperación para enfrentar la pandemia.

 

 

De esa manera se ha privado al pueblo dominicano de la valiosa experiencia y gran eficacia de Cuba, que, con su generosa solidaridad, pudo reducir sensiblemente el impacto de esta tragedia, que se aproxima a los 3,300 fallecidos, una cifra que duplica el total del Caribe Insular.

 

 

¡También esta manera de provocar sufrimientos, junto a todas las demás, disfruta de la más absoluta impunidad!