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Colombia en la geoestrategia 2.020

 

 

Por: Alberto Pinzón Sánchez

 

Todo parece indicar que la popular impronta atribuida a la cultura paisa o antioqueña, dada por su madre a su tierno hijito Pablito Escobar y con la cual este se educó desde muy niño cuando jugaba futbolito con sus amiguitos en los potreritos de su vecindario, de “haga plata mijo, a las buenas o las malas, pero haga plata”, ha dejado de ser una frase anecdótica regional para convertirse en una impronta ética determinante de la vida actual y futura de los colombianos.

 

 

Hacer dinero sin importar “el cómo”, se ha convertido en el triunfo definitivo de la tan vilipendiada (de dientes para afuera) cultura mafiosa impuesta a las clases subordinadas y explotadas por el Bloque de Poder Contrainsurgente dominante en Colombia(BPCi) desde la década de los 60.

 

 

Uno de los argumentos más usados en contra de la guerra contrainsurgente de larga duración también llamada “conflicto interno colombiano”, incluso con bastante aceptación, es el de que la guerra es estimulada por quienes se benefician de una manera u otra especialmente con dinero, de la guerra: La inmensa y exquisita minoría de todos aquellos que se han enriquecido con el conflicto y continúan beneficiándose de él y que todo el pueblo colombiano sabe QUIENES son y el lugar que ocupan en la pirámide social.  

 

 

Pero resulta, y los hechos sociales y políticos así lo están demostrando, que este ínfimo sector social dominante y con gran poder corruptor, por aquella fatalidad de la dialéctica materialista, al intentar “normalizar y centralizar ” el largo y caótico conflicto interno colombiano para su mejor administración y aprovechamiento capitalista, generó su contrario dialectico: los que hacen plata con la paz, y quienes lentamente con sus actuaciones dentro de la llamada “implementación” (sobra decir a estas fechas fracasada) del Acuerdo de paz e incluso desde antes de que este se firmara, venían enriqueciéndose con el cuento insincero y deshonesto de los negocios de la paz:

 

 

El inicio del choque entre la cúpula del partido de la Rosa firmante del Acuerdo de paz, con el muerto-de-hambre Néstor Humberto Martínez para poner TODO “el tesoro de bienes materiales de las FARC” bajo la lógica acumulativa neoliberal financiera de su jefe Sarmiento Angulo y que continuó desarrollándose hasta llegar a los bienes del “tesoro inmaterial” como son las caletas o entierros, rutas y los cuantiosos dineros y metales preciosos acumulados durante más de 50 años de confrontación obtenidos con el impuesto al “gramaje”, los retenes y retenciones, etc. Bienes inmateriales que el consejero para la paz del Gobierno Duque Emilio Archila tasó a menos precio así:

 

 

……” Las Farc inicialmente anunciaron que entregarían más de $ 900 mil millones, de los cuales, unos $ 400 mil millones no pueden ser utilizados porque se trata de la valoración que hicieron a jornadas de ortodoncia, construcción de calles, limpieza de caminos, etc., entonces quedaron más de $ 500 mil millones que se podían monetizar. De esos, si se suma el dinero en efectivo (pesos y dólares), son un poco más de $ 3 mil millones” …

 

 

A lo cual, uno de los actuales jefes de la cúpula del partido de la Rosa, el comandante Pastor Lazcarro, replicó se habían invertido en escuelas, caminos, brigadas de salud y sacadura de muelas, así como en otros bienes intangibles. Agregando que el gobierno Duque no debería exigir esa entrega porque eso era un ataque a la paz (Ver https://www.elespectador.com/colombia2020/pais/decreto-del-gobierno-sobre-bienes-de-farc-es-un-nuevo-ataque-la-paz-pastor-alape-articulo-887186

 

 

Lo anterior es uno de aquellos ejemplos reales poco explorados por los investigadores económicos de la realidad colombiana. No hablemos ya de los varios negocios (informados por la prensa) surgidos y realizados bajo el “emprendimiento individual” estimulados o apoyados por los parlamentarios de la “bancada” del partido de la Rosa que tienen asiento actualmente en el Parlamento colombiano. O los negocios directamente surgidos en el proceso de implementación del Acuerdo de paz, iniciados por el ministro del post conflicto del gobierno Santos, Rafel Pardo Rueda, junto con su carnal Director de Sustitución de Cultivos Ilícitos de Santos, Eduardo Diaz Uribe (este último quien le manejó la danza de los millones del fondo presidencial de Samper Pizano cuando el proceso ocho mil) Sin que a la fecha, se haya hecho una auditoría seria y documentada para saber el destino final de la millonada invertida y sus beneficios en la fracasada política de la sustitución de cultivos ilícitos dentro de la actual “War on Drugs” o guerra contra las droga actualmente en curso en Colombia: (Ver noticia febrero 2.017 en http://es.presidencia.gov.co/noticia/170218-Gobierno-Nacional-y-comunidades-campesinas-firman-el-primer-acuerdo-departamental-de-sustitucion-de-cultivos-ilicitos )

 

 

Así las cosas, resulta un poco más fácil entender el origen de las contradicciones internas dentro del partido de la Rosa que han subido hasta el plano ideo-político, llegando a fracturarlo en varios grupos enfrentados de manera acerba, lo QUE sumado a la incompetencia y diletancia de su máximo dirigente Timolíon Londoño, quien tiene una historia clínica prácticamente incompatible con una eficiente y competente dirección política, han hecho saltar en pedazos y prácticamente liquidar la antigua organización creada por Marulanda Vélez en 52 largos años resistencia armada al Estado contrainsurgente colombiano.  

 

 

Desde mucho antes de firmarse el acuerdo, el 07 de febrero del  2.015 en la Habana, según lo relata la pluma prodigiosa de su intimo de armas Gabriel Ángel, sufrió un Infarto cardíaco (ver crónica https://www.farc-ep.co/opinion/gabriel-angel/segunda-cronica-mejoran-las-noticias.html) . Enfermedad cardiovascular grave que evolucionó hasta un “accidente cerebral trombótico” ocurrido en Villavicencio, Colombia el 03 julio 2.017, que le produjo una secuela mental grave como es la disartria y la afasia (ver https://www.eltiempo.com/salud/esta-es-la-enfermedad-que-tiene-timochenko-jefe-de-las-farc-105392 ) Y que el 08 marzo 2.018 evolucionó aún más, hacia un “infarto cardíaco” que debió ser operado en Bogotá y lo obligó a retirar su nombre como candidato presidencial 2.018 (ver http://www.teleamazonas.com/2018/03/la-farc-renuncia-candidatura-presidencial-tras-problemas-salud-timochenko/ . Echando por tierra definitivamente, su fantasiosa y enfermiza idea de llegar algún día a ser presidente de los colombianos, como si se tratase de la dirección del partido de la Rosa a la que llegó torciendo los resultados de la conferencia guerrillera.

 

 

Yo, me reitero: Las Farc- EP fueron derrotadas y liquidadas por una combinación de dos poderosas armas o si se quiere estrategias de que dispone el Estado contrainsurgente colombiano: Una, los bombardeos masivos con bombas “made in USA” de alta precisión, que no pudieron ser contrarrestados por las zanjas profundas que los guerrilleros ingenuamente excavaron para protegerse.

 

 

 Dos, la infiltración masiva de varios cientos (alguien me dice que fueron miles) de “agentes” de todos los organismos de inteligencia oficiales de que dispone el Estado contrainsurgente y operan en el país, bien sean uniformados o sin uniforme: Del ejército, la marina, la aviación, la policía, la fiscalía, el DAS, la dirección de investigación criminal, la dirección nacional de Inteligencia de Colombia, además de las 10 agencias extranjeras que según la muy bien informada revista Semana actúan en Colombia desde hace varias décadas como “pedro por su casa”. Frente a semejante enormidad, dotada de todos los últimos adelantos tecnológicos posibles, las Farc-EP solo pudieron oponer los brutales y rudimentarios fusilamientos de infiltrados o desertores, que a la larga no pudieron frenar la  tal “infiltración enemiga” (ver https://www.semana.com/nacion/recuadro/las-10-agencias-mas-importantes-colombia/127218-3)

 

 

Conforme las contradicciones al interior del partido de la Rosa se fueron tornando cada vez más antagónicas y afloraron, se han ido conociendo denuncias públicas de gran repercusión político social como las hechas al periodista sueco Dick Emanuelsson por Andrés París, un ex comandante guerrillero de mucha trayectoria en la dirección de las Farc- EP (ver https://www.youtube.com/watch?v=ffX4HD5YptY). Y, si a lo anterior se le agrega toda la perfidia de JM Santos, así como los desarrollos posteriores del cínico gobierno Duque/ AUV con su política de Estado para volver trizas el maldito papel del Acuerdo de paz de la Habana logrado en 2.016, tenemos que:

 

 

 ….“ ya no es irrazonable pensar que en la actual dirección del partido de la Rosa haya varios agentes del Estado infiltrados dentro de dicha organización, quienes trabajaron junto con JM Santos la artera muerte de Alfonso Cano para ocupar su puesto, entregarse al adversario, liquidar la organización que dirigían, y que al contrario de lo planeado motivó, como si fuese un bumerán, el rechazo a esta dirección entreguista y liquidadora (disidencias), el rearme de antiguos guerrilleros, y el reciclamiento del conflicto armado. Lo que necesariamente va a seguir necesitando de una solución política para su superación definitiva.

 

 

A su vez, el estallido social iniciado este 21 de noviembre pasado, su persistencia y su condensación en el pliego de 13 puntos de reclamo que paradójicamente rompe la línea roja puesta por JM Santos, defendida por el viscoso Duque, de no discutir el modelo neoliberal y evitar cualquier proceso constituyente democrático. La eclosión y confluencia aceleradas y masivas de nuevos sujetos sociales radicalizados y consientes de la movilización social muestran que, el conflicto social en lugar de haberse solucionado se ha enconado y de manera similar al armado, va a necesitar de una solución política para su superación, lo que muy seguramente desembocará en un proceso constituyente amplio y democrático…. (escrito el 14 dic 2.019 ver https://www.rebelion.org/noticia.php?id=263437)

 

 

 A lo anterior, súmese la geoestrategia del gobierno de los Estados Unidos empeñado en adelantar TRES tácticas destructivas para Colombia que indudablemente generarán cada día más resistencias de todo tipo: UNA, convertir a Colombia literalmente  en la punta de lanza de su guerra híbrida contra el pueblo y gobierno Venezolano y, en tomar control total de la extensa y complicada frontera colombo venezolana, hoy convertida en un el escenario geoestratégico principal de su restauración neoliberal en el continente Suramericano y la región Andino-amazónica.

 

 

 DOS, tal y como lo acaba de anunciar hoy 17.01.2.020 invertir 5 mil millones de dólares en Colombia; mil de los cuales irán a reforzar la sustitución de cultivos ilícitos es decir la “War on Drugs” citada antes, lo que significará, sin lugar a dudas, más conflicto armado.

 

 

 TRES, como con la firma del Acuerdo de paz y la subsiguiente liquidación de las Farc-EP generó un clima distendido que permitió en muchas regiones iniciar procesos de reconstrucción del tejido social destruido por el anterior Terror del Estado, junto con creación de nuevos liderazgos sociales; la contrainsurgencia (de la cual forma parte esencial y fundamental el gobierno de los EEUU) ha puesto en marcha una nueva versión de la GUERRA SUCIA para el control social más específica y deletérea (“gota a gota el agua se agota”) con el fin de que no se olvide el anterior Terror del Estado, y que ya lleva desde la fecha de la firma del Acuerdo de la Habana en 2.016 hasta hoy, más de 700 líderes sociales y activistas sociales fusilados y más de 170 ex guerrilleros de las Farc-EP reinsertados que han sido “ neutralizados” en sus casas desarmados y en total indefensión.

 

 

Escenario como se ve, un poco más complicado y contradictorio del presentado con sus “fake news” o noticias bazofia por la prensa adicta contrainsurgente, con sus montajes sobre atentados a la paz frustrados contra Timolíon Londoño, el máximo líder de la paz en Colombia, pero con el fin de echar humo al escándalo del espionaje oficial (chuzadas) a los altos magistrados que cada día acumulan más pruebas contra el miniführer en decadencia AUV. Escenario que constituirá, nadie lo dude, un reto mayor a la resistencia y a la movilización social amplia y democrática que se espera continuar este año 2.020.  

 

 

Fuente imagen: archivo personal

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Ponencia de Narciso Isa Conde al Encuentro Mundial de movimientos políticos, liderazgos y movimientos sociales

 
Decadencia del Capitalismo Neoliberal y Alternativa Socialista 

 

Ponencia de Narciso Isa Conde// Movimiento Caamañista-MC // República Dominicana. Encuentro Mundial contra el Imperialismo / Caracas-Venezuela 22-23 y 24 de enero 2020

 

 

MESA 5.- Eje temático: “Los Gobiernos Progresistas en el Mundo: una alternativa al neoliberalismo”

 

 

La clase dominante-gobernante que se ha conformado durante tres décadas de restructuración neoliberal del capitalismo, bajo el mando de EEUU como  centro del imperialismo occidental, repele violentamente cualquier proyecto de gobierno que implique  algo de soberanía, redistribución de ingresos y reformas.

 

 

Las formulas que no quedan bajo su absoluto control son tan satanizadas y violentadas como las revoluciones radicales.

 

 

El Imperialismo Occidental de estos tiempos -incluidos sus poderes subalternos en el mundo dependiente- no tiene un modelo alterno a sus preeminentes intereses, ideología, cultura y mafias políticas, empresariales, eclesiales y militares establecidos durante la llamada “Era Neoliberal”.

 

 

 Se trata de  un poder creado sobre la base de un brutal proceso de concentración de riquezas y poder, vía privatización de todo lo público y social, recolonización racista (basada en la supremacía blanca), discurso único neoliberal, opresión extrema de mujeres y jóvenes, y depredación de la Madre Tierra, a nombre del progreso y la civilización.

 

 

El engendro creado implica convertir todo en mercancía, privatizar el Estado y la política, entronizar la corruptela, negar soberanía, estimular todo tipo de racismo y xenofobia,  pervertir políticamente las religiones, manipular a su favor los fanatismos y fundamentalismos, imponer el imperio de la mentira y apelar a su acumulado bestial de alta tecnología en sus fuerzas militares cuerpos  y en la delincuencia armada.

 

 

No hay término medio.

 

Cuando pierden el control del gobierno, actúan violentamente con ese arsenal perverso: caso Venezuela bolivariana.

 

 

Cuando logran desestabilizar lo que no controlan, operan con una saña bestial desde su nuevo ejercicio gubernamental: caso Bolivia post derrocamiento de Gobierno Evo.

 

 

Cuando la indignación popular amenaza la estabilidad de su modelo y su dominio, vuelcan sus alimañas y odios contra el pueblo movilizado: como pasa ahora en Chile y pasa también frente a la rebeldía anticolonial del pueblo haitiano.

 

 

Solo esconden sus garras destructivas cuando las derechas y ultraderechas gobiernan y la oposición que quiere gobernar  responde a su modelo re-colonizador y corrupto: como pasa  ahora en nuestra República Dominicana y otros países del área.

 

 

 Así, un cambio moderado (con menos capacidad de defensa)-aunque deje en pie al gran capital y sus instrumentos políticos ideológicos y culturales- paga su “atrevimiento” con similares represalias imperialistas  a las de un cambio que implique transformaciones más radicales en el plano político, económico, social y cultural.

 

·         UNA EPOCA DE CONFRONTACIONES Y CAMBIOS.

 

Ese producto de la restructuración neoliberal, empleado para reemplazar el capitalismo keynesiano, impuesto a partir de los años 70 y en los 80, viene atravesando por  una especie de crisis senil, demandando al mismo tiempo alternativas radicales a los modelos establecidos. Lo acontecido recientemente en Chile marca un hito en esa dirección.

 

 

La oleada de cambios políticos-sociales iniciada a principio del siglo XXI en Nuestra América responde a esa realidad, abriendo paso a una compleja dialéctica entre reformas y contra-reformas, avances y retrocesos, revolución y contra-revolución.

 

 

 En esa dinámica contradictoria las opciones alternativas reformistas, progresistas o transformadoras, que no han logrado superar el capitalismo dependiente en crisis, han mostrado sus límites para lograr cambios estables e impedir trágicos retrocesos.

 

 

 En verdad los nuevos modelos con impulsos keynesianos o neo-keynesiano y aquellos que combinan herencias neoliberales con políticas de retribución de ingresos, incluso algunos de los que han afirmando soberanía e impulsado procesos constituyentes, han evidenciado bastante vulnerabilidad frente al contra-ataque imperialista asociado a la feroz reacción de las derechas locales.

 

 

 Por esto no han sido pocos los retrocesos y amenazas de retrocesos, independientemente de que tampoco estos han logrado consolidarse ni impedir una fuerte tendencia a la inestabilidad junto a  nuevas derrotas.

 

 

Y esto indica que si bien es imposible ya –y lo es- separar al capitalismo actual de su fase neoliberal, tampoco hay manera de separar la alternativa al dominio del capital globalizado y gansterizado de una reformulación e implantación del proyecto socialista.

 

 

·        TRANSICIÓN  ALTERNATIVA.

 

 

Como  se trata de un proceso de ruptura del poder constituido y creación del nuevo poder, proceso por demás sumamente difícil y complejo, se requiere de una nueva transición revolucionaria que posibilite que lo viejo termine de morir y lo nuevo de crecer. 

 

 

Lo viejo es un capitalismo que se ha tornado tan destructivo hasta convertir en incompatible su existencia prolongada con la vida del planeta; y lo nuevo es un proyecto transformador capaz de ponerle fin a este sistema decadente y superar a la vez las causas estructurales que provocaron el colapso de las revoluciones anticapitalistas escenificada en Europa Oriental en el Siglo XX.

 

 

El tránsito del capitalismo neoliberal al nuevo socialismo exige, por tanto, establecer una clara diferenciación entre el camino a recorrer y las metas a alcanzar, entre el socialismo a que aspiramos, que debe acopiar toda la experiencia histórica, y la transición necesaria hacia  él.

 

 

Porque ciertamente una cosa es el tránsito al socialismo y otra el socialismo como modo de producción y distribución consolidado, sistema político e instituciones de profundo calado social y amplia democracia, cultura colectiva solidaria y salto cualitativo en la transformación de los seres humanos.

 

 

El tránsito es el proceso que conduce a esa meta y se diferencia de ella en que arrastra no pocos elementos del pasado capitalista y pre-capitalista, especialmente en los países del capitalismo dependiente.

 

 

 Claro está que en esas condiciones,  la socialización de la economía, la democratización y extinción paulatina del poder estatal en procura de la preeminencia del poder popular, el predominio de una cultura solidaria y los cambios necesarios en la conciencia individual y colectiva, no pueden darse en plazos cortos.

 

 

Es más bien una orientación y una práctica transformadora de mediano y largo plazo, pero que requiere emprenderse desde el inicio,  sin postergaciones ni vacilaciones.

 

 

Se trata no solo de un proceso transformador, cuya velocidad, profundidad y extensión varía por países en función de los obstáculos a vencer, las trabas a superar y la correlación entre las fuerzas del cambio revolucionario y  las fuerzas contrarrevolucionarias internas y externas; si no también de un proceso multifacético e integral que exige derrotar la resistencia de la burguesía transnacional y local.

 

 

El capitalismo en general y el latinoamericano-caribeño en particular, no es solo un modo de producción, sino sobretodo un sistema de dominación integral, que incluye otras esferas de la economía e importantes, dominio de clase y vertientes jurídicas-políticas, institucionales, militares, ideológicas, culturales… que es imprescindible erradicar.

 

 

Si en la economía es inviable una socialización instantánea, también lo es en otros aspectos de la vida en sociedad. Pero eso no implica posponer un necesario y constante esfuerzo que le reste poder al gran capital privado y al predominio de la ideología y la cultura capitalista- patriarcal heredada del pasado.

 

 

Los cambios de una formación económica-social, política y cultural a otra, de un sistema a otro, siempre enfrentan altos grados y variadas formas de resistencia que requieren respuestas contundentes y altamente confrontativas.

 

 

Exigen conciencia revolucionaria, nuevas formas organizativas, nuevos métodos de gestión y participación, nuevas bases constitucionales, nuevas leyes, cambios de mentalidades…que tardan en lograrse, pero que es imperioso emprenderlos con determinación.

 

 

·        LLAMAR EL TRANSITO REVOLUCIONARIO POR SU NOMBRE.

 

 

Por eso, cuando nos referimos a las alternativas al capitalismo, procede hablar del tránsito hacia una sociedad post-capitalista, que históricamente ha sido conocida como sociedad socialista o socialismo.

 

 

Tránsito o transición al socialismo es la frase clave para reflejar en la denominación del periodo transformador el carácter procesal y contigente de los cambios anti-capitalistas; evitando así etiquetar con el nombre de socialismo a lo que es un proceso hacia él, cargado de herencias negativas, trabas y limitaciones a superar.

 

 

Esto, además, descarta mitificar la realidad y cargarle al socialismo los problemas y limitaciones del difícil y complejo tránsito hacia él.

 

 

·        RECHAZAR RETROCESOS Y PROFUNDIZAR TRANSFORMACIONES.

 

 

En Nuestra América está bastante claro que el punto de partida de  una transición revolucionaria consistente tiene mucho que ver con la ruptura del monopolio militar en detrimento del poder represor de la vieja clase dominante-gobernante y sus tutores imperialistas.

 

 

 Requiere desmantelar el modelo neoliberal impuesto y avanzar hacia una sociedad pos-neoliberal, desmontando el viejo Estado y la viejas estructuras de dominación y socializando progresivamente la vida económica, social y cultural, y el ejercicio de la política como factor liberador; evitando una larga coexistencia con los agentes políticos, económicos y culturales del gran capital local y transnacional.

 

 

El denominado progresismo, e incluso procesos transformadores anti-neoliberales más soberanos y de más  profundidad, que no han logrado crear poder popular y emprender la vía anticapitalista, no solo han resultado insuficientes, sino también considerablemente vulnerables al contra-ataque del imperialismo y las derechas.

 

 

No han sido accidentales los retrocesos ocurridos en Argentina, Brasil, Paraguay, Honduras Uruguay, Ecuador… como tampoco la capacidad de resistencia de Cuba y Venezuela, cada una con sus características.

 

 

Cierto que hay que enfrentar todo lo que atenta contra lo conquistado en cada país en materia de soberanía, cambios sociales y políticas públicas no neoliberales, aun sean de corte neo-keynesiano.

 

 

Cierto que hay que enfrentar  los retrocesos políticos y las imposiciones de modelos ultra-neoliberales, re-colonizadores y mafiosos.

 

 

Cierto que hay que saludar y defender todo avance de soberanía y anti-neoliberalismo.

 

 

Pero es muy cierto también, a la luz de lo acontecido, que hay que ir mucho más allá de impedir y revertir las contrarreformas limitándonos solo a restaurar el insuficiente pasado “progresista” o reformista con determinado grado de independencia.

 

 

Está cada vez más claro que la única forma de reducir la fuerza de la contra-reforma y la contra-revolución es demoliendo el viejo Estado, derrotando la contra, socializando el poder, la propiedad y la economía;  y construyendo a la vez soberanía popular y poder militar propio, y profundizando las luchas  y las transformaciones en forma persistente y progresiva.

 

 

Esto precisa de un proceso politización del pueblo y especialmente del bloque proletario-popular, en torno a ideas y prácticas socialistas, y al ejercicio de la contra-violencia; asumiendo  la necesidad de abolir el capitalismo y todas la opresiones y depredaciones funcionales a su proceso de obtención de súper-ganancias, acumulación y concentración de poder: explotación clasista, patriarcado, racismo, adulto-centrismo, ecocidio, xenofobia, homofobia…

 

 

Y vale enfatizar que ese desafío no es solo asunto de países y pueblos aislados, sino que exige la continentalización e internacionalización de las luchas, así como alternativas comunes imprescindibles para abolir el dominio global del capital y eliminar sus instrumentos de dominación.

 

 

Es, por tanto, suma ascendente de nuevas revoluciones  populares nacionales hacia la revolución continental y mundial.

 

·        REFLEXIÓN OBLIGATORIA.

 

Y esto, a la luz de las respectivas crisis recurrentes de gobernabilidad, tanto de opciones de centro-izquierda como de derecha y ultraderecha… a la luz de la alta inestabilidad de las oleadas y contra-oleadas, obliga a reflexionar sobre la necesidad y el modo de pasar a una fase de nuevas  y profundas transformaciones  estructurales.

 

Obliga a pensar y construir opciones capaces de eliminar las bases de sustentación de los agentes sociales y políticos del capitalismo dependiente, neoliberal y gansterizado, que gravitan determinantemente contra los procesos cambios, ya sea ejerciendo gobierno o actuando desde la oposición anti-gubernamental.

 

 En esa dirección hay que decir que en esta época de enorme violencia imperialista, no es aconsejable que procesos transformadores acepten pasivamente el monopolio de las armas a favor y al servicio de las derechas contra-reformistas y contra-revolucionarias.

 

 

Esa relación desigual en lo militar, por ejemplo,  amerita ser cambiada en situaciones como las de Bolivia, Chile, Honduras y Haití, donde la ingobernabilidad avanza y las rebeldías populares son recurrentes, sin que se logre rematar el triunfo.

 

 

Los reveses son útiles cuando se emplea la experiencia acumulada en aciertos y errores para transformar esos reveses en nuevas victorias, a plena conciencia de que la decadente dominación de EEUU y aliados no tiene formulas para imponerse sin que la indignación convertida en fuerza transformadora deje de crecer; realidad  que por sí sola no basta, pero ayuda mucho a todo lo demás.

 

 

·        PERSISTE LA VOLUNTAD DE CAMBIO RADICAL.

 

 

Existe una situación continental en la que las imposiciones ultraderechistas no tardan en generar indignaciones multitudinarias con fuertes impactos desestabilizadores.

 

 

 La vuelta a  inestables modelos neo-keynesianos no contralados por EEUU, las crecientes rebeldías político-sociales y la evidente incapacidad de esa superpotencia para vencer los procesos más radicales (Cuba y Venezuela), son indicadores de que los pueblos latino-caribeños no solo se resisten a vivir bajo modelos neoliberales cada vez más endurecidos.

 

 

Indican que no aceptan pasivamente la imposición de regímenes políticos corruptos tutelados desde Washington, sino que persisten en los combates por la nueva independencia y las transformaciones sociales; todavía, claro está, con muchas limitaciones  e indefiniciones en la conformación de sus potenciales fuerzas alternativas y sus nuevas  vanguardias.

 

 

Los casos chileno, boliviano, haitiano, hondureño y puertorriqueño se han tornado emblemáticos en relación con esa determinación, expresada en formidables levantamientos recurrentes.

 

 

Esto coexiste con largas y todavía imperantes hegemonías de las derechas en República Dominicana, Colombia, Costa Rica, Panamá, Guatemala, Perú… En Colombia actualmente estremecida por un proceso de recomposición de la insurgencia y sucesivos paros y protestas masivas.

 

 

Con regresionismos políticos en Uruguay y El Salvador, que gozan todavía de una frágil quietud, pero que dada la tendencia continental, bien podría ser alterada en un futuro próximo en caso de profundización del desmonte de los logros sociales alcanzados por el denominado progresismo.

 

 

Coexiste con la derrota de las derechas tradicionales en México y el inicio allí de un proceso de reformas soberanas emprendido por Morena y López Obrador, y con el desplazamiento del Macrismo y la vuelta al Kichnerismo en Argentina.

 

 

Pero lo más significativo de todo esto es que el ciclo de luchas por la segunda independencia y el socialismo iniciado por la revolución no ha terminado. 

 

 

Que la intensificación de la dialéctica reformas-contrarreformas y revolución-contrarrevolución -desplegada desde de finales del Siglo XX- no se ha agotado; augurando nuevas confrontaciones para este 2020 en un contexto en que crece el ideal de Patria Grande Liberada.   

 

 

Que reverdece la necesidad de soberanía, democracia y socialismo frente a un capitalismo despótico y putrefacto, y que EE.UU y la UE pierden empuje imperial frente a los imperialismos emergentes de China y Rusia, incluso en su mal llamado “patio trasero”.

 

 

Ese ciclo, en fin, sigue abierto, con sus evidentes oscilaciones, avances y retrocesos, victorias parciales y reveses inestables.

 

 

La oportunidad no está cerrada para las nuevas revoluciones populares de orientación socialista en un mundo enfrentado al desafío que impone la guerra global infinita desplegada por EU, con expresiones de fuerte intensidad y altivas respuestas de los pueblos de Palestino, Irán, Irak, Siria, Yemen, Afganitán, Kurdistán…

 

 

El reto es recrearlas con valentía y espíritu innovador.

 

 

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Néstor Kohan "Saludo al Encuentro Mundial de movimientos políticos, liderazgos y movimientos sociales"

 

Cátedra Che Guevara
Movimiento Continental Bolivariano
Argentina
 

 

Queridas compañeras y compañeros del

Movimiento Antiimperialista de Nuestra América y el mundo

 

Queridas hermanas, hermanos y camaradas

del Movimiento Continental Bolivariano

 

 

Nuestras historias y nuestras luchas, múltiples y particulares, continentales, regionales, nacionales y locales, se inscriben en un marco global.

 

 

¿En qué época vivimos? En los tiempos del imperialismo mundializado, perfeccionado, generalizado y voraz. Digan lo que digan las usinas ideológicas y los grandes monopolios de incomunicación del poder establecido, el imperialismo no ha desaparecido ni está pasado de moda. ¡Muy por el contrario!

 

 

Recientes estudios corroboran que la dominación de las grandes empresas, firmas y conglomerados multinacionales (y el complejo aparato político-militar-industrial que las defiende) se van extendiendo cada vez más por el planeta. Se expanden en extensión territorial y penetran con mayor profundidad en las relaciones sociales. Desde los estados-naciones hasta los vínculos personales.

 

 

La privacidad, supuesto tesoro inmaculado y resguardado por el Occidente capitalista durante la guerra fría —bautizado “Sociedad Abierta” por sus apologistas— ha desaparecido. La Big Data no es otra cosa que una forma más de operar de las empresas monopólicas y oligopólicas que dominan, manipulan y controlan el Mercado mundial, incluyendo el mercado de las ideas y las opiniones.

 

 

Esas grandes firmas capitalistas han mundializado, segmentándolas y fraccionándolas, sus cadenas globales de producción de valor. La crisis capitalista actual, polifacética y multidimensional, no es sólo “parasitaria-financiera”. Es también productiva.

 

 

No hay una sin la otra, aunque la financiera sea la forma más visible y accesible al sentido común. No es casual que las pocas películas que aspiran a denunciar el sistema mundial del capitalismo posterior a la crisis del 2008 (por ejemplo: «El Capital» de Constantin Costa-Gavras [2012, ficción, 114 minutos] o «Cosmópolis» de David Cronenberg [2012, ficción, 108 minutos]; —ambas con las mejores intenciones— sólo alcanzan a cuestionar una forma particular del capital: el financiero. (Lo hacen además en un sentido muy distinto al empleado por Lenin: fusión del capital industrial y bancario). Ambas películas representan al régimen capitalista como sinónimo exclusivo del mundo de los bancos y los especuladores bursátiles, sin someter a crítica al capital industrial ni al terrateniente.

 

 

Por debajo de esa apariencia fetichizada, la crisis capitalista consustancial a la expansión brutal del imperialismo neocolonial abarca la “burbuja” inmobiliaria y la especulación bursátil, pero también atañe a la relocalización del aparato productivo redistribuido a lo largo y ancho de todo el Sur Global (¡de ahí la importancia de sus recursos naturales!). Dicha relocalización se sustenta en la superexplotación de la fuerza de trabajo, como lo adelantó desde Brasil y Chile Ruy Mauro Marini, hace 40 años, y como hoy en día lo demuestran y corroboran las investigaciones empíricas de John Smith desde Inglaterra y Estados Unidos.

 

 

            La competencia (o “guerra comercial”) entre Estados Unidos y China es la consecuencia de la crisis productiva del imperialismo, no su causa. Ya es hora de dejar de escindir y separar “lo económico”, lo “político” y lo “militar” a la hora de analizar el imperialismo neocolonial de nuestros días. La guerra permanente impulsada por Obama, Hillary Clinton y el no muy cuerdo presidente Trump en busca de recursos naturales es expresión de una crisis productiva, social y ambiental colosal, de escala planetaria, no sólo explicable por el “parasitismo” ni por la “senilidad”… aparentemente terminal del sistema.

 

 

            Así como el sistema capitalista mundial y sus grandes empresas multinacionales lograron superar la crisis de 1971-1974 apelando a un programa de contrarrevolución preventivo y contrainsurgencia terrorista (desperdigando golpes de estado y genocidios por todo el orbe, particularmente, por América Latina); hoy la crisis capitalista hace renacer lo que parecía vetusto, perimido y demodé: la contrainsurgencia.

 

 

            Nadie creía —ni los “expertos” más avezados— que los golpes de estado, los cuartelazos policiales-militares, las torturas masivas y los choques callejeros contra las tropas antidisturbios volverían a ser moneda corriente en Nuestra América. Cuando se intentaba sugerir esa posibilidad, aparecían la sorna y el gesto condescendiente.

 

 

“A partir de ahora todo se resolverá”, argumentaban algunos ingenuos, “exclusivamente en el terreno de los consensos y las leyes”. Ese institucionalismo y ese fetichismo jurídico, resurgido de sus antiquísimas cenizas, ha hecho un daño tremendo al movimiento revolucionario y popular.

 

 

No sólo castrando abruptamente procesos sociales de cambios democráticos y culturales profundos —que nunca llegaron a iniciar la transición al socialismo comunitario, como es el caso boliviano— sino que a su vez empujaron a un eventual suicidio, convenciendo a todo trapo sobre una supuesta e ineluctable necesidad de desarme (o “dejación de las armas”, según el eufemismo jurídico aconsejado por expertos europeos) a una de las fuerzas insurgentes más poderosas y masivas de todo el hemisferio occidental.

 

 

            Que algunos antiguos dirigentes de esa fuerza, hoy se abracen entusiastamente con viejos torturadores, paramilitares ejecutores de desapariciones forzadas, violadores, conductores de motosierras y constructores de fosas NN, no es producto de la “maldad” personal de nadie. Es el resultado de una crisis ideológica de la que hay que hacerse cargo. Si pensamos en el movimiento popular y revolucionario continental, hemos ido pateando la pelota para adelante para no afrontar un balance necesario.

 

 

¿Cómo fue posible suicidar una de las expresiones comunistas más importantes del hemisferio occidental, sólo comparable, salvando las respectivas distancias, con el comunismo cubano de los 60 o con el comunismo italiano de posguerra? Hubo infiltrados, hubo mercenarios que se vendieron, hubo un enemigo que hizo trabajo milimétrico, paciente y de hormiga, y hubo gente propia que se cansó. Hoy ya es innegable. Pero eso no explica completamente el fenómeno. En el fondo se incubaba una crisis ideológica y sobre todo un desarme moral, sin el cual todo lo demás no necesariamente hubiera sucedido y jamás hubiera generado tanto daño político a la rebeldía popular, antimperialista y anticapitalista.

 

 

            Y si en Bolivia no se hubiera creído tan a fondo ni se hubieran tomado tan en serio las fórmulas difundidas por el posmarxismo de Ernesto Laclau y sus discípulos europeos más jóvenes, quizás el resultado de la intentona golpista de la extrema derecha racista de fines de 2019, hubiera sido diferente. Con preparación masiva y popular para el conflicto previsible, ya que era un secreto a voces, ¿hubiera triunfado tan rápidamente el golpe de Estado?

 

 

¡Pero no todo está perdido! Las resistencias populares de la Cuba martiana, la Venezuela bolivariana y el Irán antimperialista (aunque no socialista); las rebeliones subterráneas y extra-institucionales de Ecuador y Chile; la persistencia de las insurgencias de Colombia, Chiapas y Palestina; aunque también las desobediencias electorales en Argentina y México; y la indisciplina social generalizada en Brasil, Bolivia, Irak, el estado español e incluso la vieja y colonialista Francia, seguramente auspician nuevas insurgencias futuras a escala internacional. La lucha paciente y persistente de los pueblos es un manantial rejuvenecedor. La única fuente de biodiversidad  auténticamente inagotable. Con ciclos, oleadas, mareas y ritmos diversos, el viejo topo de la revolución sigue debilitando la solidez de la dominación neocolonial del imperialismo capitalista. En varios continentes y, principalmente, en Nuestra América.

 

 

Para estar a la altura de esas rebeliones y resistencias actuales y de las futuras insurgencias por nacer y por venir, se torna más necesario que nunca reorganizar el movimiento antiimperialista mundial, superando la fragmentación y articulando todas las voces y resistencias. La ira popular, necesaria e imprescindible, pero espontánea, puede ser hasta “divertida” y completamente empapada de adrenalina, pero no alcanza para cambiar el orden de las relaciones sociales establecidas ni terminar con sus instituciones. A la larga, si permanece atado a la espontaneidad, ese enojo popular, justo, abnegado, sincero, termina neutralizado, institucionalizado y fagocitado por el sistema o incluso reorientado y canalizado por expresiones de la extrema derecha (desde Le Pen a Bolsonaro). El capitalismo en crisis aguda y múltiple puede estar “senil”, pero jamás morirá de muerte natural, sin una construcción político-cultural orientada por una estrategia de poder revolucionario. No, no se puede “cambiar el mundo sin tomar el poder”. Alguien se va a enojar y es mejor prepararse a tiempo que caer, desprevenidos, sin pena ni gloria.

 

 

En ese arco diverso y heterogéneo de las resistencias y rebeliones populares que recorre como un hilo rojo la mayoría de los continentes, la tradición emancipadora de Bolívar y el Che Guevara, junto a las teorías de Marx y Lenin, así como las banderas revolucionarias del socialismo y el comunismo, deben ocupar un lugar de honor y un puesto de lucha central y estratégico. No sólo decorativo.

 

 

Ya es hora de superar el complejo ideológico de supuesta inferioridad y el espíritu paralizante y “a la defensiva” en que nos dejaron empantanados el impotente eurocomunismo, la corrupta socialdemocracia y los diversos reformismos, desde los más oxidados y arcaicos hasta los más recientes, reciclados para la vidriera con la moda “POSMO”, que tanto daño nos hicieron y pretenden seguir haciendo.

 

 

 

Lamentablemente imposibilitado de asistir, envío entonces un fraternal y afectuoso saludo revolucionario, con la esperanza de que aparezcan nuevas luces en el horizonte. Luces rojas, por supuesto, que son las que mejor iluminan, orientan y acompañan en lo oscuro y tenebroso de la noche imperial.

 

Néstor Kohan

 

17 de enero de 2020

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Defendamos la Paz mundial (Farc- Ep, Segunda Marquetalia)

 

 

 

 

Nuestras condolencias y solidaridad espiritual al pueblo iraní que llora el brutal asesinato del general Qassem Soleimani, ordenado por Donald Trump y Mike Pompeo. Acompañamos en su dolor a la familia del general, un hombre consecuente que enarboló con decoro la bandera de la resistencia antiimperialista.

Con el asesinato del importante general, la Casa Blanca ha protagonizado su mayor error estratégico de las últimas décadas. En un momento, no solo violó la soberanía de Irak y trasgredió la ley internacional, sino que disparó irresponsablemente contra el polvorín de una nueva guerra mundial.

Debemos oponernos a la entronización de la práctica del asesinato de agentes y funcionarios de gobiernos por no ser afines a Washington o por representar otras culturas.

La mente turbulenta de Donald Tremp es una amenaza terrible para la paz del mundo. No permitamos que el destino de la humanidad sea trazado por un presidente loco. Irán es una potencia y como tal debe respetarse; tiene capacidad de reacción y una brillante historia de lucha y resistencia.

Las consecuencias de este error están por verse. El liderazgo persa ha anunciado que Estados Unidos ya no encontrará la paz.

Nos unimos al clamor del pueblo que en muchas ciudades estadounidenses y congregado frente a la Casa Blanca, exige el retiro inmediato de las tropas yanquis de Oriente Medio.

Llamamos a los pueblos del mundo a movilizarse por la paz en respaldo de una solución diplomática a la crisis que debe superarse con hechos palpables y no con palabras de engaño como acostumbra Washington.

Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia

FARC-EP, Segunda Marquetalia.

 

Fuente: http://farc-ep.net/

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Duque reconoce que el proceso de paz en Colombia durará otros 15 años

 

Por: Alberto Pinzón Sánchez

 

 

Uno de los problemas más serios que tiene la mentalidad dominante en Colombia, acostumbrada al inmovilismo escolástico de siglos de que “no hay nada nuevo bajo el sol”, radicalmente opuesto al pensamiento dialectico del movimiento constante de la materia; es la creencia de que todo va a permanecer inmodificado “per sécula seculorum”, inmóvil eternamente. Sin cambios, ni en la superficie y menos en su esencia contradictoria profunda. Por eso es fácil entender una noticia como está, aparecida en uno de los medios más importantes del régimen: https://www.wradio.com.co/noticias/actualidad/ante-quejas-por-demoras-duque-recordo-que-implementacion-de-paz-durara-15-anos/20191129/nota/3985512.aspx

 

 

En donde el presidente de Colombia Duque, azorado por la creciente y combativa movilización y protesta social de todo el país iniciada este 21 de noviembre, le responde a una delegación de organizaciones sociales y de victimas del conflicto armado que se hicieron presente en la casa presidencial (29.11.2019) lo siguiente:

 

 

“Una de las tareas como Gobierno es que este proceso, que no es un proceso que se surta ni en 1, ni en 2, ni en 3, ni en 4 años sino en un periodo de 15 años, se surta bien para el país con la base fiscal, de planificación “.

 

 

No es ya la perdida de la conciencia de la finitud (biológica) de la vida humana, que muy probablemente dentro de 15 “añitos” mal contados  (como sucederá con todos nosotros) vaya a convertir en “huesitos” las “carnitas” (sic AUV) de los adultos mayores que están hoy en alianza política, y quienes firmaron la paz con una bala convertida en bolígrafo en la heroica ciudad de Cartagena de Indias, en aquel inolvidable espectáculo mediático del 27 de septiembre del 2016, sonorizado con el estruendo aterrador de un bombardero rasante que por poco le hace perder la compostura (no se sabe si algún esfínter) a TimoFarc Londoño, aquel el frio y curtido guerrillero de mil batallas y 40 años de lucha contra el oprobioso Estado contrainsurgente colombiano, que uno de sus fundadores el godito bien peinado Álvaro Gómez Hurtado, llamaba “el régimen”.  

 

 

No es solo esta enajenación de la biología desmentida por el movimiento masivo que se está dando en toda la sociedad colombiana como resultado del resquebrajamiento electoral e ideológico del fascismo en su variante contrainsurgente colombiana sobre la llamada “clase media”. Sino que es fundamentalmente como lo han repetido y advertido innumerables estudiosos de la economía colombiana, el reconocimiento cínico ya público de que los firmantes del Acuerdo de paz, eran conscientes de que el proceso de su implementación era imposible financiarlo con el modelo económico como el dominante en Colombia y, que el entonces presidente colombiano JM Santos puso como línea roja de la “negociación” negándose rotundamente a discutir. Es decir, un proceso económico-social que nació desfinanciado.

 

 

A causa de un “modelo económico” (vuelvo a repetirlo) que mezcla en la práctica dos modelos económicos y su consecuencia en las finanzas públicas, mediante un pacto mafioso-financiero-extractivista de larga duración: 1) De ganaderos, terratenientes, mafiosos, y gamonales políticos, que ven en el Acuerdo de paz un obstáculo para mantener la captura de rentas obtenidas mediante el despojo hecho por los paramilitares oficiales, el narcotráfico y la ganadería extensiva. 2) El gran capital financiero trasnacional interesado en orientar la lógica neoliberal de la acumulación de capital por el despojo (a los seres humanos y a la naturaleza) en los territorios en función del extractivismo, el mono cultivo y las economías de enclave, y el desarrollo de grandes proyectos minero-energéticos de acuerdo con la tendencia internacional de las “commodities”.

 

 

Derivado de lo anterior: La ejecución de las finanzas públicas en función del rentismo financiero-extractivista neoliberal que llevó al gobierno de Duque a profundizar esta desfinanciación del Acuerdo de paz de la Habana (vía disciplina fiscal y focalización del gasto público) heredadas de su antecesor JM Santos, lo que finalmente han hecho crisis sacando a la calle a “gente que vive de su trabajo” sea precario o no.

 

 

Crisis económico social hace mucho tiempo también advertida y señalada como crisis global del neoliberalismo en la economía-mundo dominante, que los intoxicadores de opinión en Colombia se empeñan en desconocer, tratando de explicarle a sus influidos que los apresurados cambios globales que se están dando en todo el mundo, cambios en todo sentido, pero principalmente económico-financieros, demográficos y ecológicos, ya aceptados en los países desarrollados como crisis civilizatoria, no tienen nada que ver con la economía ni con la sociedad colombiana. Que Colombia es la paradisíaca excepción de la isla de Robinson Crusoe y el gobierno eterno de la dupla aparentemente en disputa, pero esencialmente unida del Santo-Uribismo.

 

 

Que Colombia está por fuera de la enconada disputa por los mercados y los recursos naturales del globo terráqueo que se está dando entre las principales potencias capitalistas hegemónicas actuales: USA, China, Rusia, Europa, Japón, entre las más notorias, y que ha roto definitivamente el patrón mundial del US dólar surgido en los acuerdos de Bretton Woods en 1.944 y empieza a sustituir al Hegemón imperialista estadounidense por el multilateralismo de múltiples potencias en concurrencia. Y por esto se preparan a continuar “así como vamos, que así vamos bien”, como solía decir el capo del empresariado.   

 

 

Hegemón imperialista único, que ha respondido al reto de sus competidores haciéndose fuerte en lo que considera su “patio trasero continental americano”, en donde bajo ninguna circunstancia pueden entrar las demás potencias reactivando la doctrina del Monroísmo, a la par que promueve el caos y la desestabilización con guerras de cuarta generación y sanciones de todo tipo en las otras zonas continentales en donde se le plantea la competencia: en África, en el cercano oriente, en Asia central, en el sudeste asiático, Indonesia, Filipinas y Hong Kong, etc.

 

 

Y al no entender lo anterior o mejor al tratar por todos los medios de ocultarlo, oscurecerlo, enredarlo fraccionándolo en múltiples elementos descontextualizados para hacerlo espeso a la comprensión del hombre de la calle, evitar por todos los medios que se llegue al problema nacional:  Al asunto del Estado-Nación como relación social y condensación de la lucha de clases en una hegemonía y una coerción concreta, en una nación concreta, con una economía concreta; que es lo que está en crisis en todo el globo terráqueo. Que no se analice el problema del Estado español y la crisis de Cataluña y las demás nacionalidades. O el estado de Ucrania partido. O la destrucción del estado Plurinacional de Bolivia. El remplazo del Estado neoliberal montado por Pinochet en Chile. El reversazo a la orden del FMI en Ecuador, o el retroceso del reformismo del Frente amplio en Uruguay. O las vicisitudes del peronismo argentino para dar de comer a las masas hambrientas que deja Macri y el FMI. O la profunda crisis del Estado brasileño agudizada por los incendios sociales de la guerra del Poder judicial contra el partido de los trabajadores y obvio, por los devastadores incendios provocados en la Amazonía de los ganaderos y madereros que soportan al fatídico Bolsonaro.

 

 

En breve: que el anuncio cínico y alienado de Duque de que el proceso de paz de Colombia durará 15 años porque esta desfinanciado, ineludiblemente se debe contextualizar con otros tres elementos provenientes de una mirada geoestratégica:  1. La crisis civilizatoria global de la economía mundo. 2. La encarnizada disputa entre las potencias capitalistas desarrolladas de USA, China, Rusia, Europa, Japón, entre las más notorias por los recursos y materias primas esenciales, bien sea petróleo, o litio para las baterías de los coches eléctricos, o tierras raras y minerales esenciales para la industria, etc 3. El asunto del civilizatorio y económico del Estado-Nación. 4- A los que se le debe sumar el análisis riguroso de los elementos internos concretos de cada formación económico social, que debe llevar necesariamente al planteamiento prospectivo de la necesidad de un proceso constituyente amplio y democrático que desmonte no solo el monstruo coercitivo del ESMad, sino todo el Estado plebiscitario contrainsurgente creado por Lleras Camargo y Laureano Gómez mediante el pacto de cúpulas de Sitges en 1957. Para una ampliación de esto último, por favor ir al análisis histórico-científico de mi autoría: http://www.rebelion.org/docs/262225.pdf

 

 

Fuente imagen internet: El presidente Duque anuncia que el proceso de paz en colombia durará otros 15 años.

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Colombia con el fantasma del Bogotazo del 9 de abril del 48

 

Por: Alberto Pinzón Sánchez

 

 

Marx, en al tan comentado y enjundioso artículo sobre la reproducción en Francia del 18 Brumario de Luis Bonaparte (1.852) analizando críticamente las condiciones en que se “hace la Historia”, escribió, entre muchas otras impresionantes verdades, el siguiente párrafo: 

 

 

“ ..Los hombres hacen su propia historia pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias que se encuentran directamente, que ya existen y les han sido legadas por el pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. Y precisamente cuando estos aparentan dedicarse a transformarse y a trasformar las cosas, a crear algo nunca antes visto, en estas épocas de crisis revolucionarias, es cuando conjuran temerosos en su a los espíritus del pasado, toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje, para con ese disfraz de vejez venerable y de lenguaje prestado, representar la nueva escena de la Historia universal.”.

 

 

Claro, antes citando a su maestro sobre la dialéctica, Hegel, había dicho que; “todos los grandes hechos y personajes de la Historia universal aparecen como si dijéramos dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como comedia o farsa”. Pero considerando en frio la histórica movilización social y popular ocurrida este 21 de noviembre de 2.019 en Colombia, se puede decir que la excepcionalidad nuestra radica en el gris de la mezcla entre la tragedia y la comedia. Es decir, una verdadera “tragicomedia”.    

 

 

Lo acontecido estos días de noviembre de 2019, ha puesto al orden del día en la sociedad, como no, una vez más la “lucha por el relato” que no es más que otra forma de reflejar en la conciencia de los hombres la lucha de clases que se está dando en las calles y carreteras del país: Los medios de comunicación del régimen impregnados hasta la médula amarilla de los huesos de las doctrinas contrainsurgentes dominantes en Colombia, (desde 1. 928, hace 91 años, cuando el corrupto gobierno oligárquico del conservador Abadía Méndez cumpliendo órdenes del embajador de los EEUU en Bogotá ordenó al ejército colombiano comandado por el general Cortés Vargas fusilar a varios millares de obreros y trabajadores con sus familias, en el enclave bananero estadounidense de la United Fruit en la llamada zona bananera de Santa Marta) han desarrollado un concienzudo plan informativo para imponer su relato basado en varias fases y con diversas matrices:

 

 

Una fase previa a la movilización, donde se intentó por todos los medios mostrar que era algo “espontaneo”; una movilización social emocional, “auto convocada” como lo escribió en la inefable revista semana el aprendiz de Corín Tellado que escribe siguiendo su vendedor estilo literario, una frase corta seguida de un punto; es decir, tratando de ocultar y desconocer las múltiples, diversas y variadas organizaciones obreras, campesinas, étnicas, populares, estudiantiles, académicas, cívicas que han producido innumerables documentos, proclamas y llamamientos convocantes a la marcha, al paro y a la movilización social. Luego, en una segunda fase, infundir el miedo y el terror dentro de la sociedad para justificar una mayor militarización contrainsurgente de la sociedad con el despliegue de patrullas combinadas del ejército, la policía y la fuerza aéreas helicoportada en las ciudades; cierre de todas las fronteras de Colombia; acuartelamiento de la Fuerza Pública; declaratorias de leyes anti alcohol y toques de queda; expulsión de extranjeros (¿castrochavistas?)  Militarización contrainsurgente que lleva más de 70 años de implementación, reprimiendo, aterrorizando, masacrando violentamente a la sociedad colombiana con su aparato Estatal y para estatal, al decir de Gramsci de Coerción. ¿Para qué sirven 9 bases del US Army en Colombia? ¿Para qué se ha convertido a Colombia en el Israel de América?  

 

 

Producida la masiva movilización social, viene una tercera fase de enajenamiento e intoxicación de en la conciencia de los espectadores con explicaciones baladíes de sus “spinn doctors” o intoxicadores de opinión pre pago sobre las posibles “causas del injustificado cacerolazo”: Que es un contagio universal, global e inevitable en la psicología de las masas de las movilizaciones sucedidas en otros países; nada que ver con causas internas colombianas pues no hay razón para la movilización y el paro, y mucho menos contextualizarlo dentro de la profunda crisis global del sistema imperialista neoliberal y a la perdida de la hegemonía mundial del Hegemón universal de los EEUU en la economía-mundo. Que es una expansión e infiltración sumamente peligrosa del castro chavismo como lo reconocieron en su charla privada Fachito Santos embajador colombiano en Washington y la “caleña” uribista Claudia Blum que funge de canciller del régimen, para hacer inviable a Colombia mientras esté el actual gobierno venezolano. O es una conspiración del “neo-populismo” colombiano, intentando reproducir el bien conocido populismo de J. E Gaitán que nos llevó al 9 de abril de 1.948, en este caso, aliado con los fariseos seguidores de J.M Santos, enemigos jurados del carismático y eficiente presidente que nos gobierna, etc.

 

 

Luego, una cuarta fase, en la que estamos, al parecer copiada de la maniobra engañosa y dilatoria de Piñera en Chile, de llamar al “dialogo nacional a las organizaciones “políticas” (no sociales, ni populares, ni cívicas, ni étnicas, ni estudiantiles, ni obreras, ni campesinas, ni profesorales, ni asociaciones de víctimas, ni de defensores de derechos humanos, ect) porque “se ha escuchado al pueblo colombiano en su reclamo pacífico”. El estruendo del reclamo violento del conflicto social armado reciclado; ese no se ha escuchado. Eso es vandalismo puro y duro sobre el cual caerá como siempre todo el peso de la ley, valga decir los fusilamientos in situ de los escuadrones antidisturbios de la policía y el ejército.   

 

 

Y entonces, viendo la foto divulgada por la prensa proclive, donde están en el palacio presidencial en conversaciones con el gobierno unos destacados dirigentes del Santismo y algunos de los llamados “líderes de la oposición democrática”, es cuando viene a la memoria el luctuoso momento poco después del asesinato premeditado de J E Gaitán por el régimen falangista gobernante en Colombia aquel fatídico 9 de abril de 1.948, cuando el presidente conservador Ospina Pérez, oyendo el reclamo de las masas enfurecidas que aún asolaban la ciudad; llamó a palacio presidencial a los capitostes (jefes naturales según ellos) del partido Liberal muchos de ellos opuestos a Gaitán como Carlos Lleras Restrepo, o sospechosos de traición como Plinio Mendoza Neira, o lunáticos conciliadores como Echandía o Araujo; para que a nombre del gaitanismo y en representación suya formaran un efímero gobierno de conciliación nacional. Flor de un día porque al contrario, al no haberse resulto ninguno de los problemas estructurales que reclamaban las masas gaitanistas, previamente satanizadas como “populistas”, y desatarse la feroz política de su exterminio, se originó el posterior conflicto social armado colombiano que aún dura, reciclado pero actual.

 

 

 Porque además de las 4 razones  para la movilización y el paro de este 21/N, que da la agencia británica BBC según  https://www.las2orillas.co/las-4-razones-de-las-marchas-que-ivan-duque-debera-atender-segun-la-bbc/ y que son 1- El paquetazo de Duque o las reformas neoliberales que están esperando ser tramitadas en el congreso – El Incumplimiento de los acuerdos con los estudiantes de las universidades tanto públicas como privadas sobre financiación de la educación alcanzados después del combativo paro estudiantil de 2018, y,   contra la “brutalidad policial del escuadrón antidisturbios de la policía” (ESMAD) 3- El sistemático, abrumador e impune asesinato de más de 400 líderes sociales, defensores de derechos humanos, exguerrilleros amnistiados, y de indígenas, especialmente en las comunidades del Cauca. 4-  La implementación del Acuerdo de paz de la Habana; sobre lo cual en nuestro pasado escrito ( ver https://www.radiomacondo.fm/columna/en-colombia-tambien-las-mascotas-se-parecen-a-sus-duenos/ ) adelantamos algunos puntos de vista que me permito volver a repetir:

 

 

 En Colombia el fracaso del Acuerdo de paz de la Habana tiene varias aristas estructurales que echan por tierra la retórica del consejero Guarín, similar a Duque:  

 

 

a) La perfidia de la clase dominante de santistas y uribistas (ambos de derecha y cipayos) que unos de manera hipócrita simularon la paz para “conejiarla” o engañarla y otros, más abiertamente, volvieron trizas ese maldito papel, castrando lo que el académico Jairo Estrada llama ilusoriamente las “potencialidades de Acuerdo de paz” para habilitar, o crear, o desarrollar condiciones, que desatasen, o generasen, o desencadenasen mejores condiciones que hiciesen posible la superación de la violencia política.

 

aa)A lo cual se deben agregar la imposición del gobierno de los EEUU al colombiano, para que implemente a como dé lugar no el Acuerdo de paz con las Farc sino la War on Drugs o guerra contra las drogas, como lo confirma el señor consejero presidencial para la Seguridad Nacional Guarín, al reducir todo el complejísimo problema del reciclamiento del conflicto social y armado colombiano a la simpleza del título de la mencionada entrevista: “El problema no eran las Farc, era la coca”. ( ver https://www.elespectador.com/noticias/judicial/el-problema-no-eran-las-farc-era-la-coca-consejero-presidencial-de-seguridad-articulo-891506 ) “En el norte del Cauca, si uno saca la mano por la ventana del carro blindado con escoltas del ejercito que me trasportó, a lado y lado recoge hojas de coca y marihuana”(sic)

 

 

b) La caudalosa cascada de errores garrafales (nunca aceptados) de la dirigencia del partido político “la Rosa” surgido del Acuerdo de paz que desestructuró la fuerza político-militar de las Farc en varias otras estructuras y redujo su representación política a 5 mil votos; creando una obvia desproporción entre las curules que actualmente tiene en el parlamento colombiano con su miserable representación real en la sociedad.

 

 

c) La base económica con sus dos problemas fundamentales: Primero, la estructura de la tenencia y uso de la tierra consustancial a la naturaleza política del Poder dominante en Colombia que, según los estudiosos del problema agrario colombiano al comparar el censo agropecuario del 2.014 con la muestra agropecuaria de 1.954; muestran cómo de una población total de 13, 8 millones de colombianos se ha pasado a 45,5 millones de habitantes. Se ha aumentado la superficie ocupada de 27 millones de hectáreas a 68 mill/has.  Se ha reducido la superficie cultivada de 6 mill/ has, a 5,7 mill/has. Se ha aumentado la superficie de pastos de 13 mill/has, a 34,4 mill/ has. El número de cabezas de ganado ha pasado de 11 mill / cabezas de ganado a 26 mill/ cabezas ganado. De 8.093 explotaciones agrícolas de más de 500 hectáreas y que controlaban 11 mill / has, se ha pasado a 9.500 fincas que controlan 47, 2 mill/has. Y de 503.000 explotaciones de menos de 5 cinco /has, que controlaban 1´millon has, se ha disminuido a 368.000 minifundios con una superficie de 2,1 mill/has. Emanación del Poder que llevó a JM Santos a que en los diálogos de la Habana mientras se discutía el punto sobre la Reforma Rural, a expedir la ley 1776/2.016 que creaba las “zonas de interés del desarrollo rural económico y social (ZIDRES) para impedir el acceso de campesinos pobres y colonos a la tierra ociosa o baldía.

 

 

Segundo, el otro asunto estructural y que JM Santos se negó a discutir desde el inicio de las conversaciones de paz fue el conocido concepto de “modelo económico” (sic) que mezcla en la práctica dos modelos económicos mediante un pacto mafioso-financiero-extractivistai) de ganaderos, terratenientes, mafiosos y gamonales políticos que ven en el Acuerdo de paz un obstáculo para mantener la captura de rentas obtenidas mediante el despojo hecho por los paramilitares oficiales, el narcotráfico y la ganadería extensiva como se demuestra en el párrafo anterior. ii) el gran capital financiero trasnacional interesado en orientar la lógica Neoliberal de la acumulación de capital por el despojo en los territorios en función del extractivismo, el mono cultivo y las economías de enclave, y el desarrollo de grandes proyectos minero-energéticos de acuerdo con la tendencia internacional de las “commodities”.

 

 

Derivado de lo anterior: iii)  la implementación de las finanzas públicas en función del rentismo financiero-extractivista Neoliberal que llevó al gobierno de Duque a profundizar la desfinanciación del Acuerdo de paz de la Habana (vía disciplina fiscal y focalización del gasto público) heredadas de su antecesor JM Santos; como lo demuestran todos los estudios serios realizados sobre el Presupuesto General de la Nación 2.019 y los documentos de planeación nacional y que desfinancian el Acuerdo de paz.

 

 

Por último, la actitud refractaria de los sectores alternativos, en lucha contra este modelo neoliberal de explotación y acumulación de capital descrito, que no desean entender que se debe ir más allá de aceptar el hecho de que Colombia ha sido convertida por el imperialismo estadounidense en el Israel de Nuestramérica. Que se debe profundizar en el análisis sobre lo que la anterior frase significa en la geoestrategia actual del Imperialismo global en su intento por revertir la crisis generalizada en la cual se encuentra. Que se debe ir a la naturaleza íntima y a las características específicas, incluida la historia política del Estado colombiano construido por el bloque de poder contrainsurgente (BPCi) a lo largo de más de 70 años de conflicto social armado, como un Estado contrainsurgente que incluso hoy día está desbordando sus propias fronteras para actuar, vía paramilitarismo oficial, o mediante agencias estadounidenses de mercenarios, o incluso directamente con misiones de la Fuerza Pública de Colombia en otros países hermanos como Venezuela, Centroamérica y ahora en Bolivia.

 

 

Y así, podemos llegar a la esencia contradictoria de la coyuntura continental geoestratégica que vivimos en el continente y de la cual Colombia no es ninguna excepción. 1- - La contradicción principal hoy en Nuestramerica (lo están demostrando los acontecimientos de masas que se están viviendo en todo el continente) es entre el Pueblo Trabajador, o mejor la gente del común que vive de su trabajo, en cada una de esas naciones y que está enfrentado en las calles de todo el continente a una oligarquía cipaya y lacaya del Imperialismo con su sistema de explotación y depredación Neoliberal en crisis generalizada. En Colombia la herramienta imperialista de dominación y de mantenimiento del sistema Neoliberal de explotación, es la pretextada War on Drugs o guerra contra las drogas expresada de forma florida por el consejero Guarín en la entrevista mencionada. 2- la lucha de masas que se está librando en los más diversos escenarios de nuestro continente, con avances y retrocesos como son todas las luchas de clases, ha vuelto a poner tres problemas básicos al orden del día para la discusión: a) El asunto del Estado, como lo define Gramsci: relación social de Hegemonía + Coerción. b) La revolución continental y las vías de esta revolución.  c) La lucha de masas (ojo siempre de masas) en todas sus expresiones.

 

 

Ahora bien, ¿podrá el estrecho “diálogo político nacional” (pero sin las organizaciones reales de la sociedad civil) propuesto por el apurado presidente Duque en estos momentos de “efervescencia y calor” mencionados por Acevedo y Gómez en 1.810, resolver los problemas estructurales (ojo estructurales) aquí planteados?  O, por el contrario, será necesario volver a poner sobre la mesa de dicho diálogo social amplio,  la necesidad de una Asamblea Constituyente Amplia y Democrática que no solo discuta con los verdaderos representantes de la movilización social (no con politiqueros y liquidadores oportunistas que pretenden pelechar de la situación) los problemas que están afectando a la población y que motivaron su movilizaron, sino que además encuentre una verdadera Solución Política al conflicto social y armado reciclado: con cada una de las organizaciones que permanecen en armas enfrentadas al Estado contrainsurgente como el ELN, los distintos grupos las Farc-EP en armas o  rearmados; al EPL, etc. ¡Es lo mínimo esperado!