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Así gana terreno la campaña coordinada para la prohibición total del aborto

 

Por: Jason Wilson

El ejemplo de EEUU

 

El estado de Alabama acaba de aprobar la prohibición del aborto incluso en casos de violación y sin ningún margen de ninguna semana para la interrupción del embarazo. Otros nueve estados de EEUU están barajando la aprobación de leyes contra el aborto parecidas a la que ha aprobado también el estado de Georgia, que prohibe el aborto una vez que se puede detectar actividad cardíaca en el feto, algo que puede suceder a las seis semanas de embarazo, antes de que muchas mujeres siquiera sepan que están embarazadas. La ley ha provocado indignación en los grupos de defensa de los derechos de las mujeres en todo EEUU.

 

 

Los expertos advierten que, dada la nueva conformación del Tribunal Supremo, los movimientos contra el aborto tienen "la mejor oportunidad en una generación para revocar la ley" que legalizó la interrupción del embarazo en el país americano.

 

 

Todas estas leyes y proyectos han sido creados según una "legislación modelo" que promueve el grupo extremista antiaborto 'Faith2Action' (Fe para la acción), liderado por Janet Porter, una activista conservadora de alto perfil. Hace más de una década que Porter presiona a favor de una idea que los activistas a favor del derecho a decidir llaman "las leyes de las seis semanas", pero hasta hace poco no había tenido mucho éxito.

 

 

Tanto los activistas antiaborto como los que defienden los derechos de las mujeres coinciden en que las razones detrás de esta ola de proyectos de leyes antiaborto que están siendo presentados en las legislaturas de los estados se deben por un lado a la elección del momento justo y por otro al trabajo de presión de Porter y su grupo.

 

 

Al principio, los proyectos de leyes "de las seis semanas" que promovía Porter eran considerados demasiado extremistas, incluso por otros conservadores antiaborto. El primer intento de Porter de presionar por una ley así se remonta a 2011, en Ohio. Inicialmente, los políticos conservadores se negaron a presentar el proyecto y el gobernador John Kasich vetó las versiones de la ley que se aprobaron en 2016 y 2018. Sin embargo, a principios de este año, Ohio acabó aprobando la ley.

 

 

Actualmente, los proyectos de leyes que siguen el modelo de la de Porter se han convertido en una parte cada vez más importante del paquete de medidas de aquellos que buscan generar un cambio a nivel nacional de abajo hacia arriba, y están inspirando a muchos estados a presentar proyectos similares.

 

 

En todo el espectro político, grupos de presión y de activistas han promovido leyes de "corta y pega" en legislaturas estatales con la esperanza de poder cambiar gradualmente el clima político y legal respecto de temas específicos.

 

 

Esta ola reciente de proyectos de leyes sobre el aborto no ha sido exitosa en todos lados. En 2018, una ley similar fue aprobada en Iowa pero luego fue revocada por el Supremo del estado. Un proyecto en Pensilvania no pasó el filtro del comité de la legislatura. Sin embargo, este año, además de la de Georgia, se han aprobado leyes en la misma línea en Kentucky, Mississippi y Ohio –aunque todas estas han sido apeladas y todavía no han entrado en vigor–.

 

 

Los analistas creen que este esfuerzo por aprobar muchas leyes antiaborto nace del deseo de los activistas y los conservadores de que la cuestión vuelva a ser recogida por el Tribunal Supremo del país, que desde que Trump designó a dos nuevos jueces se ha inclinado notoriamente hacia el conservadurismo, especialmente desde el ingreso de Brett Kavanaugh, que es visto como alguien de línea dura respecto a este tema.

 

 

Elizabeth Nash, analista de políticas del Instituto Guttmacher, afirmó que muchos grupos antiaborto comparten con Porter la sensación de que "con la confirmación del juez Kavanaugh, ahora tienen los votos suficientes para llevar la 'ley del latido' al Supremo del país" y objetar la sentencia del caso Roe Vs Wade, un caso histórico que derivó en el derecho al aborto en EEUU.

 

 

Los legisladores conservadores han comenzado a ver la aprobación de estas leyes extremistas contra el aborto como algo más que un gesto político inútil, lo cual explicaría por qué los políticos republicanos de todo el país han promovido estas leyes con tanto entusiasmo.

 

 

"Los legisladores conservadores anticipan que una ley que prohiba el aborto desde las seis semanas podría llegar al Supremo, dada su nueva configuración", aseguró Nash. George Hawley, profesor de ciencia política e investigador de políticas de derechas y religión en la Universidad de Alabama, coincide en que los grupos antiaborto tienen la sensación de que están ante una oportunidad vital gracias al gobierno de Trump. "Dada la conformación actual del Tribunal Supremo, esta es seguramente la mejor oportunidad que tenga esta generación del movimiento pro-vida de revocar el fallo Roe Vs Wade", dijo.

 

 

Hawley cree que el movimiento pro-vida siente que el Partido Republicano le debe algo por su lealtad a la hora del voto. "Durante décadas, el Partido Republicano ha reunido sumas enormes de dinero gracias a la promesa de revocar el fallo Roe Vs Wade si ganara suficientes elecciones como para poner una mayoría conservadora en el Supremo", afirmó Hawley. "Los activistas antiaborto le han dado tanto al Partido Republicano que razonablemente pueden insistir con que ahora se prohiba el aborto".

 

 

A principios de esta década ya hubo una pequeña ola de proyectos de ley semejantes. En 2013 y 2014, Alabama, Arkansas, Dakota del Norte y Wyoming presentaron en sus legislaturas proyectos que o bien murieron en los comités o fueron revocados por tribunales federales, y el Supremo se negó a dar lugar a las apelaciones.

 

 

Nash dijo que esta nueva ola de leyes forma parte de una estrategia de los activistas antiaborto de "vincular algún tipo de actividad fetal con la prohibición del aborto" y que el latido fetal tiene además una carga emocional.

 

 

La redacción de los proyectos de leyes a cargo de Faith2Action forma parte de un amplio frente de esfuerzos de la derecha cristiana. Iniciativas como el Proyecto Blitz han intentado sacar adelante una larga lista de leyes "amigables con la religión" en materia de adopciones, clases de educación religiosa y la objeción de conciencia a la hora de realizar abortos o proveer servicios a la comunidad LGBT.

 

 

La ACLU (Unión Americana por las Libertades Civiles) y otros grupos civiles a favor de los derechos de las personas han prometido que apelarán la ley de Georgia.

 

 

Frederick Clarkson, que estudia el derecho cristiano desde hace muchos años, sugiere que estas leyes pueden considerarse "un ardid publicitario, con una intencionalidad política". Pero añadió que, dada la conformación del Supremo, "es absolutamente posible que se revoque el fallo Roe Vs Wade".

 

 

The Guardian / El diario

 

Texto completo en: https://www.lahaine.org 

 

 

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La patria es una mujer

 

Por: Soraya da Silveira Franke - Diário Liberdade

 

 

Para hablar de Venezuela, y de los ataques que viene sufriendo del imperialismo representado por EEUU y sus aliados, algunos días tal vez no serían suficientes. Por eso, hago un recorte del tema a partir de algunos elementos que expuse en el Foro de las Mujeres del Mercosur (Regional de Rio Grande del Sur) el 22 de marzo de este año en la ciudad de Porto Alegre. Este relato es el fruto de mis experiencias personales después de haber visitado Venezuela en varias oportunidades y de las nuevas vivencias a las que estoy asistiendo ahora que me encuentro una vez más en esta hermosa tierra. Podría ser resumido como la lucha de las mujeres venezolanas por la Paz, la Justicia y la Igualdad.

 

 

Comenzaré usando la que considero la más bella expresión de la Revolución Bolivariana que da título a este texto: “La patria es una mujer”.

 

 

Para nosotras, brasileñas y brasileños que aprendimos, o que nos vimos forzados, a relacionar la palabra "patria" y los "símbolos patrióticos" a la cruel dictadura militar vivida en nuestro país, suena extraño. Pero para la Revolución Bolivariana, el termino patria tiene un significado de engrandecimiento y de amor que transciende, y mucho, cualquier concepto encontrado en el diccionario. Es tierra que produce vida, que cuida y que debe ser respetada, es amor, es soberanía que no acepta injerencia de ningún tipo. Es libertad, pero también lealtad y fidelidad de principios. En Venezuela se dice que la revolución sólo puede ser una revolución, si es feminista.

 



Al ingresar a la página del Ministerio del Poder Popular para las Mujeres e Igualdad de Género en internet, (http://www.minmujer.gob.ve) encontramos esa expresión como nombre del programa dirigido a las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama y cuello uterino.

 

 

Entre los muchos programas de promoción de los derechos de las mujeres y la igualdad de género, se destaca el Plan Nacional de Capacitación Feminista Argelia Laya (1926-1997) en homenaje a una de las mujeres más importantes de la historia de Venezuela. Mujer afrodescendiente, profesora, política, filósofa y activista que, durante el siglo XX, fue una precursora de la lucha por la igualdad racial y de género. Era conocida también como “Comandante Jacinta”, pseudónimo que adoptó en la década de los 1960, cuando participó del movimiento guerrillero. 

 

 

El Plan “Argelia Laya” se propone como una estructura conceptual feminista, teórica y socialista para "la construcción de programas de formación dirigidos a la diversidad de mujeres y hombres, en aras de garantizar la despatriarcalización, la igualdad de género y la no discriminación."

 

 

Los diversos programas estructuran las políticas públicas para las mujeres y, siendo de las mujeres, son de todo el país, materializándose en lo cotidiano y en la política. 

 

 

Durante mis visitas a Venezuela pude participar de varias actividades y eventos públicos. Vi de cerca el poder popular actuando directamente en las diferentes instancias de participación. En todas ellas, se destaca la acción protagónica de las mujeres. En las defensorías comunales, en el funcionamiento de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), en los legislativos y en los ejecutivos, de todos los niveles, hay una fuerte y significativa presencia femenina. También en los movimientos de la juventud, jóvenes mujeres ocupan posiciones de liderazgo. 

 

 

Seria imposible citar cada una de las protagonistas de esa revolución en movimiento, por eso hago algunos destaques. La secretaría general de la Juventud del Partido de Gobierno, el PSUV, es comandada por una mujer, la lideresa juvenil Robetxa Poleo. La Alcaldía de Caracas es comandada por Erika Farías, una mujer que estuvo siempre al frente de las luchas por la igualdad de género y por la valorización de la diversidad sexual. 

 

 

El Ministerio de Poder Popular para los pueblos indígenas, es encabezado por Aloha Núñez, una mujer de ascendencia wayú, una etnia indígena venezolana. En la vicepresidencia de la República está una mujer, Delcy Rodríguez, expresidenta de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC). 

 

 

Cilia Flores, abogada que defendió al Comandante Chávez cuando estuvo en la prisión y ex-líder de la bancada del PSUV en la Asamblea Nacional, está casada con el presidente Nicolás Maduro; sin embargo, marcando el tono feminista de la revolución, jamás ha sido llamada de "primera dama". Desde el primer día, y de forma oficial, es reconocida como "La Primera Combatiente".

 

 

Las mujeres también están presentes, en un número significativo, en las llamadas “milicias populares” y pueden ser vistas como soldadas de la patria en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). En la, cúpula de la institución armada hay todavía una hegemonía masculina que debe ser problematizada en busca de la igualdad defendida por la revolución bolivariana, sin embargo importantes cambios ocurrieron. Fue el propio Comandante Chávez quien nombró en el 2013 a la actual gobernadora del estado Lara, Carmen Meléndez, al puesto de Almiranta en Jefe de la FANB, siendo la primera mujer en la historia de Venezuela en alcanzar ese puesto. En el mismo año, ella se convertiría en la primera mujer Ministra de la Defensa. 

 



Es importante notar que en mis viajes a esa patria acogedora, que proclama el amor y que busca la paz, a pesar de la cruel guerra económica que enfrenta, nunca vi una persona siquiera viviendo en las calles. No puedo afirmar categóricamente que no haya personas en esa condición, pero cuando veo imágenes recientes de la pobreza en las calles de los Estados Unidos o cuando enfrento la triste realidad de las calles de Porto Alegre, idéntica a la de los grandes centros urbanos de Brasil, me pregunto, ¿Cómo osan hablar de “crisis humanitaria en Venezuela”? 

 

 

Uno de los programas más orgullosos de la Revolución Bolivariana, la “Gran Misión Vivienda Venezuela”, es tal vez (en porcentaje) el mayor programa popular de construcción habitacional del mundo. Desde que comenzó en el 2011 hasta hoy, construyó más de 2 millones 600 mil casas confortables y de calidad, en un país que tiene cerca de 30 millones de habitantes. Eso sería equivalente en Brasil, con sus aproximados 200 millones, a más de ¡17 millones de viviendas!

 

 

Mucho se habla sobre el presidente Maduro. Lo que vi fue un líder empeñado en defender a su país de los ataques del imperio. Sensible a las fallas detectadas en la prestación de servicios y demostrando una clara disposición para combatir la ineficiencia, la burocracia y la corrupción, el presidente informó semanas atrás que presentaría al país una "profunda reestructuración de los métodos y del funcionamiento de gobierno Bolivariano”. 

 

 

Cumpliendo su palabra, el presidente Maduro convocó la "Asamblea de los Pueblos" los días 4, 5 y 6 de mayo para responder de manera participativa y protagónica la siguiente interrogante: "¿Qué debemos cambiar en nuestras prioridades, métodos y resultados como Revolución para afrontar el bloqueo y proteger la democracia, la soberanía y la dignidad de nuestro pueblo?". Otra vez las mujeres estuvieron en la línea de frente, participando y presentando sus críticas y propuestas para volver a darle, desde las bases, un nuevo reimpulso a la Revolución Bolivariana y construir la patria-matria socialista y feminista soñada por el comandante supremo Hugo Chávez Frías. 

 



Destaco como latino-americana que no se trata de que te guste o no el gobierno del presidente Maduro o de apuntar, especialmente en este momento, si existen o no problemas de cualquier tipo en la Revolución Bolivariana. Eso solo le corresponde exclusivamente al pueblo venezolano en el ejercicio de su soberanía y de su democracia participativa plena. A nosotros, los "outsiders", nos corresponde el deber de ser solidarios con su pueblo, denunciando los intentos viles de EEUU y de sus aliados en tratar a ese país, y a la América Latina y Caribeña, como su “patio trasero”, siendo Venezuela su trofeo bañado en oro y rellenado de petróleo (Venezuela posee la cuarta reserva de oro certificado y la mayor reserva de petróleo del mundo). 

 

 

Más allá de toda nuestra solidaridad, debemos valorizar y defender el bravo pueblo venezolano que resiste a la agresión con fortaleza y bravura, pero también con ternura y alegría. Y como no hay nada más fuerte, brava, tierna y alegre que una madre, aprovecho la ocasión para compartir mi relato con las madres de Venezuela ahora que se acerca el Día de las Madres. Es algo nuevo para mí como madre pues vengo de una tradición esquiva a valorar ese día por su carácter eminentemente comercial. Venezuela no escapa a esa tendencia pero en revolución han aprendido a resignificar esta y otras fechas desde una perspectiva de lucha. Es por eso que el 12 de mayo le rendirán homenaje a las madres combatientes. Como ustedes me han hecho sentir una de ellas celebraré también nuestro día. ¡Arriba las madres que luchan por la paz, la justicia y la soberanía!

 

 

Para concluir, nada mejor que terminar en “clave feminista”, citando la consigna que ha aglutinado al pueblo venezolano en estas últimas semanas de ataques y agresiones imperiales: 
¡Leales siempre, traidoras nunca! 

 



* Soraya da Silveira Franke es profesora, Pedagoga (UFRGS), Psicopedagoga Institucional e Clínica (FAPA)

 

 

Traducido del portugués por Anisio Pires

 

Fuente: http://rebelion.org/noticia.php?id=255830 

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Argentina | Aborto y elecciones: la fascinación de incomodar y no retroceder

 

Por: Ana Paula Marangoni

 

El 28 de mayo la Campaña presentará nuevamente el proyecto para debatir una ley de aborto, hecho político que adquiere mayor complejidad en año electoral.

 

 

 

Para los partidos mayoritarios, una incomodidad ante la reacción conservadora. Para el movimiento, un constante aprendizaje.

 

 

El año pasado nos brindó la posibilidad histórica de vivenciar un debate que hasta ese momento venía resistiéndose en nuestra sociedad, con todas las marcas del tabú. El proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo fue aceptado para ser debatido en el Congreso por primera vez en nuestro país, luego de seis intentos desoídos.

 

 

Que el proyecto entrase al recinto, fue el resultado de más de diez años de visibilización desde la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito en el país, así como de debate y militancia a lo largo de la historia por mujeres e identidades disidentes, desde anarquistas como Virginia Bolten hasta los movimientos feministas de la actualidad, con referentes históricas de esta lucha como Dora Coledesky y Martha Rosenberg.

 

 

Esa sucesión de debates vivió su auge en medio de la vitalidad que experimenta el movimiento feminista desde hace unos años, manifestándose en el movimiento y asambleas de Ni una menos, grupas y colectivas feministas con múltiples identidades, y las masivas y emotivas movilizaciones en la calle como el 8M, día internacional de la mujer trabajadora, devenido Paro Internacional de mujeres e identidades disidentes.

 

 

Esta conjunción de factores dio al debate una importancia nunca antes vista y llegó a nichos insospechados como programas taquilleros de la pantalla grande. Por primera vez, el aborto se liberó de los velos de lo prohibido y se debatió en cada ámbito de la sociedad, público y privado.

 

 

La presencia masiva y desbordante de travestis, trans, lesbianas y mujeres en torno al Congreso en cada fecha de debate marcó un hito en la historia local (y mundial) del feminismo y de la ampliación de derechos. Los rituales, los cantos y los brillos exuberantes de la fiesta verde, sin embargo, no alcanzaron para quebrar la voluntad del recinto de senadores. Pero sí para poner en evidencia la voluntad de muchas y muchos de pensar el aborto sin perder de vista las marcas borradas de un sistema patriarcal en cuanto a decisiones, salud reproductiva, anticoncepción y crianza. Discursos que recaen una y otra vez sobre el cuerpo gestante y que esconden una desigualdad estructural, privilegiando a los varones. Discursos, no solo en los medios, o en la calle, sino también dentro del Congreso, que se permitieron avalar incluso la violación.

 

 

Y de esa experiencia desbordante resultó que el dolor de la ley no alcanzada se transformó en aprendizaje. El 28 de mayo de este año, fecha coincidente con el nacimiento de la Campaña, allá por el año 2005, se presentará un nuevo proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), resultado de un debate que tuvo lugar en Córdoba en marzo de este año y que supo nutrirse de un trabajo transversal, federal y colectivo.

 

 

En su nueva versión incorpora entre otros aspectos: la mención de mujeres y cuerpos gestantes, explicitando a identidades trans o no binaries; la posibilidad de IVE hasta la semana 14; la incorporación de derechos expresados en la Ley de Educación Sexual Integral y la visibilidad del aborto como un derecho y no como una problemática; el respeto por la decisión de personas con discapacidad o capacidades restringidas, la no penalización de las personas que abortan; y la eliminación deliberada de la figura de “objeción de conciencia”, con cuya excusa se niega un derecho.

 

 

La presentación de un proyecto para debatir una ley de aborto adquiere mayor complejidad en un año electoral. Algo que al feminismo no le genera inhibiciones, aunque tampoco ignora. En medio de una incertidumbre inquieta acerca de quiénes serán los candidatos/ as y quién ganará la elección, pareciera que el mismo problema atraviesa a todas las fuerzas. Y es que ninguna puede darle las espaldas al feminismo, que logró transformar el sentido común de lo políticamente correcto. Y a la vez, ningún sector parece querer tomar íntegramente la bandera por la legalización del aborto.

 

 

Si la fuerza que lidera Cristina Fernández de Kirchner se disciplina bajo la voz de “celestes y verdes” y vitorean su apoyo desde Ofelia Fernández hasta peronistas católicos que responden a Jorge Bergoglio y líderes evangélicos; no es muy diferente que lo que ocurre en el universo PRO, que también teje sus alianzas con las nuevas iglesias -de matriz ortodoxa y conservadora al punto de superar en creces a los sectores mayoritarios del catolicismo-, tras ostentar en el Congreso uno de los mejores discursos en defensa de la legalización del aborto, el de la diputada Silvia Lospennato.

 

 

Yendo hacia las fuerzas de izquierda partidarias, es el caso del FIT acaso una excepción en ese aspecto, ya que expresa explícitamente su posicionamiento por la legalización del aborto. Al margen de que, al interior de la coalición de partidos de izquierda, no todos tienen un recorrido feminista propio, como es el caso de la agrupación feminista Pan y Rosas del PTS, entre otras. Distinto es el caso del PO que, si bien tiene una organización llamada Plenario de Trabajadoras, estas mantienen diferencias respecto del feminismo.

 

 

 

Los movimientos sociales (de izquierda, centro izquierda o de centro) que abiertamente apoyan a una candidata o candidato como alternativa para derrotar al macrismo, se encuentran en la situación de conformar alianzas amplias, con la iglesia como actor indispensable. Así conviven, como en el caso de la ex Patria Grande, referentes reconocidas del feminismo e históricas militantes por la legalización del aborto con el liderazgo mesiánico de Juan Grabois, quien en sus redes sociales solo sigue al Papa.

 

 

Pensar hoy en alternativas políticas feministas y anticlericales parece un sueño todavía lejano. El vínculo entre la Iglesia Católica y el Estado es de larga data e incluso parte de la conformación misma de los estados. Pero, salvando esta obviedad, ¿por qué las iglesias tienen hoy un rol protagónico en los armados electorales?

 

 

Por un lado, la asunción de Bergoglio como Papa marcó una transformación en los movimientos sociales del país. Es el caso específico de la creación de la Ctep y su marcha bautismal desde San Cayetano a Plaza de Mayo con el eje “tierra, techo y trabajo”, y la imagen de la virgen por delante. El surgimiento de los trabajadores de la economía popular condensa un viejo núcleo de sentido en nuestra historia, donde se amalgaman peronismo tercermundista, la impronta social de la iglesia católica (llamada por la iglesia “vocación por los pobres”) y los sectores populares. La concepción eclesiástica (aunque no sea algo totalmente explícito) de este actor social y la relevancia que mantuvo en los años de gobierno amarillo, permitieron una revitalización de la institución apostólica, que venía padeciendo un enorme desgaste a nivel global. Hacia ambas direcciones, reforzó un vínculo desgastado entre iglesia y feligrés, y recordó la importancia de la fe para los sectores populares, ya que el pan se gana marchando y rezando. La marcha y la procesión se transforman en una sola, reuniendo en la ocupación de las calles de una fuerza social, dos sentidos de larguísima tradición en América Latina.

 

 

Por otra parte, las iglesias evangélicas no solo prosperan, sino que se multiplican. Y llegan a cada esquina de una calle de barro y a cada pueblo donde ya no llegaba ni el cura ni el intendente. Con mayor rigor que el de los líderes apostólicos romanos, predican un paraíso palpable a partir de una instantánea transformación. En un mundo neoliberal cruel y carente de respuestas, la vida se reordena fácilmente. Su mundo, extremadamente simple, tiene solo dos lados: el bien y el mal; la salvación y el pecado. Quienes siguen a su pastor, abandonan sus vicios. Dejan cualquier hábito que una lectura literal de la Biblia catalogue como pecado. Pero, sobre todo, dejan enormes cantidades de dinero a quienes las manejan.

 

 

Su rápida propagación, implica también el resurgimiento de matrices de pensamiento fuertemente binarias y conservadoras, en las que no tiene lugar la expresión de igualdad de géneros ni la conquista de derechos de minorías. Y que subordina la mujer a su esposo, reduciéndola a los roles de esposa y madre.

 

 

Su impronta es, más allá de las diferencias, fuertemente conservadora, patriarcal y homofóbica. Y su influencia en los sectores populares es hoy innegable. La seductora idea de recurrir a estas iglesias para acceder a enorme cantidad de votantes encierra este doble juego de atraer para ganar, pero también de conceder. Además de acceder a financiaciones con mutuos beneficios, de las iglesias para financiar las campañas electorales, y de la fuerza política para favorecerlos en leyes, propiedades, quita de impuestos o incluso subvenciones.

 

 

¿Puede una fuerza ser de izquierda y a la vez, tejer alianzas con las instituciones responsables de la más feroz avanzada del pensamiento conservador? ¿Puede ser la reivindicación por el derecho al aborto minimizada a apreciaciones personales? Y por último, ¿se puede hoy ser de izquierda y no luchar por la legalización del aborto?

 

 

Parece ser que la reivindicación por el derecho al aborto de mujeres y cuerpos gestantes no encaja e incomoda a todas las fuerzas políticas, especialmente cuando se trata de conquistar votos. Lo que es seguro es que la ola verde, a pesar de su multiplicidad y de sus identidades diversas, coincide con unanimidad en algunas cosas. Una de ellas es que le fascina incomodar; y otra, que no retrocederá en sus reivindicaciones.

 

 

Marcha

 

 

 

Fuente: https://www.lahaine.org/mundo.php/aborto-y-elecciones-la-fascinacion