Oligarquía rentista venezolana, aproximación histórica

Por: Jonathan Freitas (Economista político de la Universidad Bolivariana de Venezuela - UBV)

En los años 20 del siglo pasado el petróleo empezó a convertirse en una mercancía comercial a nivel mundial, aunque ya desde décadas antes venían trabajando con derivados petroleros la compañía venezolana Petrolia del Táchira y la estadounidense General Asphalt. Eran tiempos de la dictadura militar de Juan Vicente Gómez (1908-1935), quien comienza la política de concesiones de campos petroleros a las empresas petroleras de sus aliados extranjeros, abandonando la economía tradicional venezolana agrícola basada principalmente en la producción de café y cacao, y pasando a un modelo rentista petrolero, podría decirse que así comienza a formarse el modelo capitalista venezolano.

Vicente Gómez, con cambios formales pero no de fondo en la estructura de gobierno, gobernó la Nación hasta su fallecimiento en 1935, sustituyéndole el también militar, Eleazar López Contreras, quien firmó el “Tratado de Reciprocidad Comercial” con EEUU; este tratado obligaba a Venezuela a usar todos los ingresos provenientes de las concesiones petroleras a empresas estadounidenses, en mercancías de EEUU.

EEUU cerraba así una relación privilegiada con Venezuela donde no sólo obtenía petróleo ligero a bajo precio, además tenía un mercado cautivo para sus excedentes, en cambio, a Venezuela se le hacía imposible desarrollar otros sectores económicos debido a este “tratado de reciprocidad” comercial.

Estas son las condiciones políticas en las que se va formando el modelo económico venezolano y la gran clase empresarial del país: por un lado grandes directivos criollos de la Standard Oil y la Royal Dutch Shell y por otro, empresas de importación y exportación para traer de EEUU las mercancías que la población venezolana necesitaba, lo que coloquialmente se vino conociendo como “economía de puertos”.

Este modelo mono-exportador se consolida con los grandes acontecimientos mundiales: el petróleo venezolano alimentaba la industria de los aliados durante la II Guerra Mundial y durante la guerra Yom Kippur en Oriente Medio. Este es el cenit de la economía rentista venezolana, con el embargo de los países árabes, el petróleo venezolano era muy codiciado y en Caracas ‘llovían’ los dólares (‘Venezuela Saudita’ años 70); la burguesía venezolana acumuló grandes riquezas y pasaba el tiempo en Miami, ‘está barato, dame dos’ era la frase favorita de los venezolanos cuando estaban de ‘shopping’ por las avenidas estadounidenses.

La nacionalización petrolera de 1976 debería haber recuperado el control de los venezolanos sobre los recursos naturales, pero como dijo el experto petrolero Pablo Pérez Alfonso, fue una ‘nacionalización chucuta’. El gobierno creó PDVSA y sus filiales que se extendían por las distintas ramas de la industria petrolera, pero el poder de la Standard Oil y de la Shell sobre el gobierno hizo que aunque formalmente éstas se retiraran, en la realidad fueron los mismos directivos de esas multinacionales los que dirigieron las filiales de PDVSA.

El economista Francisco Mieres realizó una profunda investigación sobre cómo la Standard Oil y la Royal Dutch Shell controlaban en la práctica todos los sectores de la economía venezolana desde los años 20 y la clase dominante venezolana - digamos, la oligarquía y la clase política - ha sido el engranaje imprescindible para que todo fluyera, convirtiéndose la economía venezolana en una especie de ‘franquicia’ de las trasnacionales y a la oligarquía criolla en sus gerentes autóctonos.

De hecho, en diciembre de 1957 en EEUU la emergente clase política venezolana habría firmado con Nelson Rockefeller (dueño de la Standard Oil) las condiciones de la democracia liberal venezolana para después de caída la dictadura militar de Marcos Pérez Jiménez, el ‘Pacto de Nueva York’, firmado por Rómulo Betancourt, Rafael Caldera y Jóvito Villalva y entregado al vicepresidente de EEUU Richard Nixon. Este pacto confirma a la clase dominante venezolana, como engranaje de los intereses norteamericanos en Venezuela, lo que popularmente se conoce como ‘patio trasero’ y en este ‘statu quo’ estuvo cómoda por décadas.

Pero con la Revolución Bolivariana nuevos sectores sociales (clase media, militares y pueblo) toman las riendas del país y se crea una nueva ley de hidrocarburos y la oligarquía, después de varios intentos por recuperar el poder, incluidos golpes de Estado y paro petrolero, se va del país, sobre todo a Miami y Madrid. A esta oligarquía venezolana autoexiliada, es la clase social a la que pertenece María Corina Machado, Leopoldo López, Antonio Ledezma, Julio Borges y demás personajes de la política, los medios y la farándula de ese sector político.

A grandes rasgos fue así como se formó la oligarquía venezolana que aunque tenga pasaporte criollo, solo viene a Caracas a cumplir tareas políticas para EEUU o a hacer negocios para seguir amasando unas fortunas personales que siempre invierte fuera del país donde nació. Por eso existe una ruptura en la derecha venezolana, entre la que conspira con EEUU pidiendo intervención militar y guerra y la que sí vive en Venezuela y no quiere que destruyan el país, aunque esta última quede desdibujada por la fuerte lucha por la independencia y la soberanía que caracteriza la V República y su doctrina bolivariana.

 

Fuentes:

Documental “El reventón. Los inicios de la producción petrolera en Venezuela”

Francisco Mieres, “El petróleo y la problemática estructural venezolana”, Ediciones BCV

Juan Pablo Pérez Alfonso, “Hundiéndonos en el excremento del diablo”, Ediciones BCV

Orlando Araujo, “Venezuela violenta”, Ediciones BCV

Carlos Torrealba Pacheco, “Pacto de Punto Fijo (Pacto de Nueva York), una gran mentira histórica” (Revista América XXI)