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El 1 de Mayo Entre la Historia y el Futuro

Por: Iñaki Gil de San Vicente |Texto para ABP Noticias

Desde finales del siglo XX, el capital está intentado reinstaurar formas de explotación de finales del s. XVIII y primera mitad del XIX. Sólo se lo impide la lucha obrera y popular a pesar de las derrotas sufridas. La ofensiva del capital es tanto más desesperada cuanto que no se atisba una sólida y prolongada tendencia al alza de los beneficios sino, a lo sumo, un largo estancamiento con repuntes tibios y cortos localizados en áreas muy restringidas del capitalismo mundializado. Crece en ferocidad en la medida en que se agotan los recursos naturales y energéticos, se agrava la crisis socioecológica y el calentamiento global provoca catástrofes socionaturales, y llega al paroxismo militarista cuando asiste impotente a las coordinaciones de los pueblos que se niegan a cumplir las directrices de un imperialismo que opta por el caos mundial para mantener su poder.

En este contexto de larga duración el sindicalismo revolucionario, sociopolítico, debe aprovechar la conmemoración del 1 de mayo para masificar la reflexión obrera y popular sobre al menos tres cuestiones que han cobrado decisiva trascendencia en la lucha por el socialismo y contra el capitalismo mundializado. Una y la más inmediata y urgente es parar en seco la ofensiva antiobrera y recuperar todo lo arrebatado; otra es fortalecer la alianza estrecha entre el sindicalismo sociopolítico, los movimientos populares y sociales, y las organizaciones revolucionarias para extender la lucha de clases a todas las realidades del país; y la última es recuperar la noción de urgencia del socialismo, es decir, de acabar con el sistema salarial. Existen otras muchas deficiencias de urgente solución como el desempleo, la precarización, el corporativismo sectario de las franjas obreras menos golpeadas, la multidivisión de la clase, el derechismo racista, el machismo, el miedo y la pasividad, la separación entre tiempo de trabajo y tiempo de vida, etc.

Las deficiencias, vacíos y errores son muchos, complejos e interrelacionados pero bien mirados nos remiten a los tres citados arriba, que a su vez se sintetizan en la necesidad de tomar conciencia de los dos niveles de la lucha de clases: el de las lecciones básicas que se extraen de su historia, y el de su actualización en el presente y cara al futuro. Sobre lo primero hay que decir que es vital para las naciones trabajadoras que se enfrentan al imperialismo, que descubran y actualicen los lazos de solidaridad y ayuda internacional que los y las oprimidas han practicado desde siempre.

La primera referencia escrita disponible aunque expresada en forma de mito politeísta, sobre la lucha de clases aparece hace alrededor de 5000 años en Mesopotamia, en la Epopeya de Gilgamesh y sobre todo en El poema del muy sabio Atharasis en el que se narra la lucha entre los igigi, cansados de la sobreexplotación agotadora, y los anunnaki, que vivían sin trabajar, apropiándose de los bienes producidos por los campesinos agigi. Como los agigi rechazaron una y otra vez las ofertas reformistas de los anunnaki, que sólo prometían algunas concesiones para que todo siguiera igual, al final esta enana clase dominante decidió exterminar a los agigi nada menos que con el Diluvio Universal: tras la masacre, los dioses anunnaki crearon a los hombres, esclavos serviles, sumisos y crédulos para que trabajasen para ellos por toda la eternidad.

Desde entonces, el mito del Diluvio Universal como castigo definitivo ante la rebelión de los y las explotadas pasó a las religiones de la zona, y luego al judaísmo, cristianismo e islamismo, y de aquí al mundo entero. En el Egipto de hace 4200 y 3200 años se libraron feroces luchas de clases unidas a las de los pueblos oprimidos. La Biblia narra la destrucción con fuego y azufre caído del cielo de Gomorra y Sodoma en cuanto «ciudades pecadoras», es decir libres y rebeldes. Diluvio, azufre y fuego eran parte del arsenal represivo simbólico de las clases dominantes, unidas a sus armas materiales. El imperialismo dispone de un poder exterminador cualitativamente superior al de hace cinco milenios lo que demuestra que la lucha de clase nunca ha desaparecido del todo sino que siempre ha resurgido con más fuerza obligando a las clases explotadoras a endurecer y ampliar sus crímenes multiplicando sus fuerzas destructivas. Esta lección histórica es una actualidad sociopolítica decisiva, como veremos luego.

La tendencia a la ampliación incontrolada de las fuerzas destructivas responde, en síntesis, a la agudización de las contradicciones irreconciliables que minan todo modo de producción basado en la propiedad privada de las fuerzas productivas, como se aprecia en las fuerzas tectónicas que desde su interior llegan a expresarse en las rebeliones en la Roma republicana e imperial; las sublevaciones en la China desde el siglo II, en la Europa del XIII; las resistencias innumerables de los pueblos americanos desde finales del XV, el quilombo brasileño de finales del XVII y la sublevación de los zendales mexicanos de comienzos del XVIII; las revueltas en la Rusia del XVIII; la dirigida por Túpac Amaru a finales del XVIII; la sublevación india de mediados del XIX y poco después de los maoríes, la rebelión sudanesa y coreana de finales del XIX, y por no alargarnos, la tenaz resistencia de los herero y namaqua hasta que fueron aplastados por el genocidio alemán a comienzos del XX en lo que ahora es Namibia.

Hemos citado una parte infinitesimal, una diminuta partícula en el Cosmos de la dignidad humana insurgente en defensa de sus bienes comunes, de su identidad colectiva y libertad. A comienzos del XVI los anabaptistas lucharon y murieron por la consigna Omnia sunt comuna, «Todo es común» y siglo y medio después las y los «cavadores» ingleses recuperaban y hacían colectivas y productivas tierras baldías propiedad de la nobleza e Iglesia. Marx y Engels admiraban la enorme capacidad de resistencia de las comunas campesinas de la extensa Eurasia, virtud a la que poco después Mariátegui rendiría honores por su fuerza en los pueblos de las Américas. Las lecciones prácticas obtenidas en las luchas por la propiedad pública de las fuerzas productivas penetran y enriquecen la memoria y cultura popular de las naciones trabajadoras, incluida la memoria militante y de lucha clandestina contra la opresión, como Lenin reconoce y asume en 1902. La cultura popular que hunde sus raíces en el valor de uso de la propiedad colectiva, siempre ha sido combatida a muerte por la cultura oficial de la clase dominante centrada en la propiedad privada y en el valor de cambio, en el dinero.

Sobre lo segundo hay que decir que el sindicalismo sociopolítico es decisivo para reforzar la cultura popular con sus componentes democráticos, progresistas y revolucionarios inadmisibles por la cultura burguesa y por el Estado ocupante. Un hilo rojo recorre esta cultura trabajadora: la defensa de la propiedad comunal mediante la organización de base comunista, soviética, consejista. La lección histórica es tan aplastante que en 1920 la Internacional Comunista asume que los consejos y los soviets también sirven en las sociedades campesinas, en los pueblos con apenas industria y sometidos al expolio colonialista e imperialista. No es por tanto sorprendente que Ho Chi Min asuma el valor de la cultura popular y de sus formas cuando educa al Ejército Popular en la necesidad de respetarla y aprender de ella; Mao cuando recurre al mito de El Viejo Tonto; Trotsky cuando habla de la campesina Mariette; Gramsci cuando demuestra el poder liberador de la cultura nacional-popular; Nkrumah cuando habla del pueblo militante; Argala cuando habla de pueblo con conciencia nacional de clase; Chávez cuando habla de pueblo organizado, movilizado y consciente…

El 1 de mayo sólo puede ser día de fiesta combativa con visos de triunfo futuro cuando rinde honor y gloria a los agigi de todos los tiempos, cuando reaviva en el presente el valor actual de las antiguas y permanentes luchas contra la propiedad privada para recuperar los bienes comunes, lo que es del pueblo. La mejor manera de derrotar e integrar imperceptiblemente al movimiento obrero en la legalidad de la patronal se produce cuando el sindicalismo amarillo, burocrático y reformista niega las lecciones de la historia, reniega de la necesidad de instaurar la propiedad socialista de los medios de producción y se limita a implorar a la patronal y a su Estado que no golpee tanto al pueblo trabajador.

La mundialización capitalista, el poder financiero-especulativo, la gigantesca industria político-mediática estrechamente unidad al complejo industrial-militar imperialista, estas y otras fuerzas invaden obscena o sutilmente la débil conciencia de amplios sectores populares que han olvidado los valores de la cultura trabajadora. El individualismo egoísta y acobardado cree que es libre cuando ejerce la democracia del televisor programado por EEUU y del consumismo teledirigido. Infinidad de deseos de libertad se ahogan antes de nacer en este océano gélido y espeso de mansedumbre. Otras muchas reivindicaciones que han logrado prender en la acción se enfrentan a insalvables muros de silencio y aislamiento entre el lugar de trabajo y el lugar de vida, y a la inversa, y así la burguesía se enriquece gracias a nuestra desunión. Son bastantes las luchas que caen en la desorientación estratégica y en la derrota porque no logran engarzar ni con el pueblo, ni con las organizaciones revolucionarias ni con el resto de la clase porque es muy débil su conciencia política y formación teórica. Y son hasta mayoritarios los sectores populares que apoyan activa o pasivamente a la clase que les explota y exprime la vida porque piensan como ella, incluso porque la cultura popular y sus valores colectivos.

El sindicalismo ha sido fuerte y hasta invencible el movimiento obrero y su lucha de clases cuando a la vez de pelear han creado cultura popular, conciencia-para-sí. La mera conciencia-para-sí no sirve apenas porque su límite es el economismo salarial, la escueta negociación sindical para actualizar en salario de vez en cuando y para mejorar las condiciones de trabajo, si la patronal quiere. Un sindicalismo ideológicamente interclasista y corporativista, separado premeditadamente del resto de opresiones e injusticias que se padecen en las barriadas, escuelas, servicios asistenciales y sociales, en la vida entera del pueblo trabajador. Una aportaciones vital de la cultura popular y de la conciencia de lo colectivo, de los bienes comunes y públicos, es que bajo el capitalismo la vida se malvive como un todo, y que por tanto es la vida entera la que ha de ser revolucionada por la praxis conjunta del sindicalismo, de los movimientos populares y sociales, y de las organizaciones revolucionarias.

La cultura burguesa, que es tan esencialmente política como la popular pero de signo opuesto, hace esfuerzos permanentes y desesperados para aplastar la conciencia-para-si del pueblo trabajador. El sindicalismo siempre empezó a retroceder nada más que iniciaba su alejamiento de la cultura popular, de las vivencias y sentimientos del pueblo una vez este salía de las paredes del centro de trabajo. Muchos sindicalistas siguen cometiendo el error suicida de no defender reivindicaciones sociopolíticas tendentes a la victoria del socialismo. Se niegan a crear grupos de estudio sobre la historia de la lucha de clases, sobre la teoría socialista, sobre la necesidad de acabar con la dictadura del salario, sobre la plusvalía y el capital, sobre el patriarcado como clave en la reproducción ampliada del capital, sobre la necesidad de la revolución…, y se enceguecen en estos y otros errores desastrosos a pesar de toda la incuestionable experiencia mundial.

IÑAKI GIL DE SAN VICENTE

EUSKAL HERRIA 21/04/2015







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De la victoria en “loma de miranda” a la lucha continental por la vida

Con gran entusiasmo y solidaridad acompañamos la lucha en República Dominicana por la defensa de las  montañas, el agua y la vida  en Lomas de Miranda, ante el ya casi  consumado peligro de explotación minera,  por parte de una transnacional,  con el aval servil del gobierno e instituciones,  que estas  transnacionales atraen  con la maleta repleta de dólares que portan para  comprar y silenciar a todo el mundo.

Más de 2 meses de lucha llevaron a que el Congreso de R.D. tuviera que aprobar la demanda del pueblo de declarar a “Lomas de Miranda” Parque nacional,  un triunfo indiscutido de la tenacidad, la  unidad y la lucha del pueblo Dominicano, que ahora el Presidente Danilo Medina, pretende desconocer y escamotear. No nos cabe duda, estamos seguros que más temprano que tarde el pueblo dominicano vencerá!

Desde la dirección del MCB y de nuestra Agencia Bolivariana de prensa ABP , nuestro abrazo combativo y solidario a todas y todos los defensor@s y luchador@s de Loma de Miranda , a l@s habitantes de estas zonas , a l@s jóvenes que se movilizaron y acamparon en compañía de organizaciones ambientalistas y revolucionarias de la izquierda dominicana(IR),  junto a sectores de las iglesias de todo tipo, formando un amplio movimiento de masas que enfrento el poder transnacional y su aparataje cómplice político comunicacional. Dentro de este referente amplio,  saludamos el importante aporte ético moral y consecuente del Movimiento Caamañista (MC) y de nuestro compañero Narciso Isa Conde, que estuvo desde el principio en esta batalla y se fue  acampar con los jóvenes defensores de Lomas de Miranda.

Decimos que acompañamos esta lucha desde  el principio , pues cuando estuvo Narciso en Caracas  en Mayo de este año,  nos comunicó la nueva  batalla  que emprenderían contra  la transnacional minera en R. D. y desde esta  página, ABP NOTICIAS fue publicando todos los comunicados , videos y noticias de la defensa de Loma  de Miranda , desde  el primer  video de la Asamblea donde  se decide pasar  a un campamento permanente,  hasta  el triunfo conseguido al declarar  “Parque  Nacional  a Loma de Miranda”.

Desde  el MCB creemos importante sistematizar y socializar esta experiencia de lucha  en R.D. , pues en nuestra  América son muchas  las FALCONDO que explotan , devastan y amenazan la vida de nuestros pueblos .

Necesitamos articular y visibilizar mucho más las luchas  que se dan  en el continente, como por ejemplo en Guatemala la batalla contra  Monsanto en donde nuestro camarada Miguel Ángel Sandoval “el Zurdo” nos mantiene informados y el mismo es parte de “Alianza por la vida”,  o en Panamá con el camarada  Manuel Zarate, o la lucha en el Perú y Chile contra las trasnacionales mineras extractivas, esto  por mencionar solo algunas.

La Batalla por la vida en nuestra América y el mundo es una batalla de primer orden para las y los revolucionarios,  como nos dijera nuestro hermano Fidel y Hugo Chávez, es por ello que la lucha por la preservación del planeta no es una lucha marginal, si no el centro mismo del enfrentamiento entre capitalismo depredador y el derecho a la vida de todos y todas.


 

Carlos Casanueva Troncoso

Dirección Ejecutiva

Movimiento Continental Bolivariano MCB 

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El Significado actual del 1º de Mayo

Por: Iñaki Gil de San Vicente

1.- HECHOS

El 1 de mayo de 1886 se inició una huelga obrera en Chicago para reducir a ocho horas diarias el tiempo de trabajo. Esta huelga era parte de un amplio movimiento de las masas obreras y populares en los EEUU para reducir la durísima jornada de trabajo que llegaba hasta las 12 y 14 horas durante seis días a la semana, en muy penosas condiciones laborales, con disciplinas muy duras, con despidos inmediatos, con abusos de todas clases incluidos los sexuales contra las trabajadoras, con explotación infantil, sin derechos sociales ni políticos, sin cobertura sanitaria pública, etcétera. Condiciones espantosas que también se sufrían en la Europa del momento, impuestas a la fuerza desde los orígenes mismos del capitalismo industrial a finales del siglo XVIII en Inglaterra e incluso antes, en el capitalismo manufacturero, impuestas muchas veces con la intervención militar salvaje. En 1868 el movimiento obrero había logrado gracias a muy duras luchas anteriores conquistar la jornada de 8 horas pero solo para un sector de la clase: el explotado en las empresas públicas y servicios estatales, aunque la patronal boicoteó esa ley todo lo que pudo. Y en 1874 se redujo la jornada a 8 horas a otras franjas obreras.

Alrededor de 340.000 trabajadores secundaron las huelgas y movilizaciones; trabajadores de todas las ramas productivas y de servicios, de sexos y edades diferentes, con culturas, lenguas y tradiciones diversas que no impidieron que las masas explotadas construyeran la unidad de clase del trabajo frente a la unidad de clase del capital, la unidad obrera frente a la unidad burguesa. La reacción capitalista fue atroz, movilizando recursos militares y policiales del Estado, empresas privadas especialistas en la represión selecta con sicarios asesinos y con sindicatos mafiosos de revienta-huelgas, esquiroles y «amarillos» traídos de otras regiones y del lumpemproletariado, con despidos, multas y desahucios masivos de los huelguistas expulsados de las casas de las empresas y echados a la calle con sus familias, con los sermones pacifistas e interclasistas de las sectas cristianas, con la propaganda agresiva de la prensa exigiendo mano dura y represión.

El capital recurrió a casi todo para aplastar al trabajo, sólo le faltó poner en marcha un golpe militar e instaurar una dictadura de clase, cruda y desnuda, abierta, como ya había aprendido a hacerlo en las Américas y como haría luego contra tantas naciones trabajadoras del mundo. No lo hizo en este caso porque aún disponía de otros instrumentos menos salvajes y más efectivos en esenivel de radicalización de la lucha de clases, instrumentos como la supuesta «democracia norteamericana» y sus elecciones periódicas, la ley y la justicia, los tribunales, el parlamento, etcétera. Si bien es cierto que todavía entonces amplias masas explotadas no podían «disfrutar» de la democracia burguesa en el mismo sentido que la clase dominante, no es menos cierto que este sistema de dominación tan efectivo por su invisibilidad tenía arraigo en la conciencia alienada de las masas. También disponía de otros recursos de sujeción mental y de obediencia colaboracionista, fundamentalmente el fetichismo de la mercancía que obnubila, falsea e invierte la realidad anulando la conciencia crítica y libre. Además, el hecho de que ya en 1868 y 1874 se habían logrado victorias legales a favor de las 8 horas, incumplidas por la patronal, fortalecía el fetichismo parlamentarista y legalistas, lo que unido a concesiones significativas sobre las 8 horas en algunas ciudades, más el miedo a más duros golpes represivos, terminó paralizando la oleada de luchas.

Pero la justicia burguesa no se detuvo. Además de haber asesinado y herido a decenas de obreros en las represiones, el capital necesitaba «sangre cualitativa» para aterrorizar a los sectores más conscientes y organizados. La policía, que había avasallado y saqueado sedes sindicales y de organizaciones obreras, que se había apoderado de documentos y actas, que había arrancado declaraciones y confesiones atemorizadas, se volcó en la represión especializada sobre un reducido grupito acusado de dirigentes terroristas, condenando a cinco de ellos a la pena de muerte. Uno se suicidó el día antes de «ejecución», pero los cuatro restantes fueron legalmente asesinados el 11 de noviembre de 1887. Durante el año y medio transcurrido de mayo de 1886 a noviembre de 1887 la burguesía y su Estado habían tenido tiempo para dividir al movimiento obrero y popular con la clásica política de la zanahoria para los desertores y el palo para los resistentes, así que apenas tuvo problemas para controlar las manifestaciones de protesta por los asesinatos legales.

 2.- PRIMERA LECCIÓN:

Durante los 128 años transcurridos desde que las luchas obreras dieron el salto a la gran movilización de aquél 1 de mayo, el capitalismo ha pasado por varias fases o formas concretas pero se ha mantenido esencialmente el mismo, tanto que desde finales del siglo XX se ha lanzado a reinstaurar aquellas formas de explotación pero con los medios actuales. Como hemos visto, en 1868 y 1874 el Estado legalizó las 8 horas de trabajo aunque la patronal se opuso e incumplió esa ley. En el mismo 1º de mayo de 1886 se legalizaron las 8 horas en muchos lugares mediante acuerdos entre las burguesías y el Estado, pero en otros no. En Europa también se produjeron las mismas contradicciones no antagónicas entre el Estado, representante de la burguesía en su conjunto, y algunos grupos capitalistas que no querían ceder en nada y sí mantener una explotación salvaje.

La experiencia demostró que, en aquellas condiciones, la productividad media aumentaba si se reducía la duración del trabajo pero se aumentaba su intensidad, es decir, si con menos tiempo de trabajo se producía más y mejor y encima disminuía la protesta obrera. Por otra parte, en aquél contexto, reducir el tiempo de trabajo manteniendo el salario permitía que la clase obrera descansara más, dispusiera de más tiempo de ocio y consumo burgués y se integrase más en el sistema, acelerando así el circuito entero de producción, distribución, consumo, realización y acumulación ampliada.

Si bien estas tensiones intraburguesas han reaparecido en situaciones similares, como se ve con la experiencia keynesiana y en parte con el toyotismo y algunas formas de producción flexible, sin embargo, a raíz de las tremendas dificultades del capitalismo imperialista para salir definitivamente de la crisis iniciada a finales de la década de 1960 pese a todos los esfuerzos monetaristas y neoliberales lanzados desde 1973-75, y a pesar de los puntuales repuntes transitorios siempre fracasados, desde entonces la burguesía imperialista ha optado abiertamente por aumentar el tiempo de trabajo y por incrementar la intensidad de la explotación, es decir, por unir la plusvalía absoluta con la relativa. Ha optado también por acabar con cualquier autonomía del Estado convirtiéndolo en un perro fiel que cumple sin dudar las órdenes de las grandes corporaciones financiero-industriales.

Quiere esto decir que el movimiento obrero debe rechazar la mentira del «Estado del Bienestar», del «Estado benefactor», para comprender que ya ha pasado para siempre la fase en la que el Estado burgués podía atender sustancialmente a las necesidades de la clase explotada. Las muy reducidas medidas recientes del gobierno alemán para aumentar el salario directo e indirecto, controlar los precios de los alquileres, impulsar el consumo, etc., no buscan beneficiar al pueblo trabajador empobrecido y cada vez más furioso tras años de austericidio, sino sólo desatascar cuanto antes tapones y nudos que obturan y frenan la expansión del poder euroalemán, nada más. Por otra parte, el caso alemán es excepcional y se basa en las gigantescas ganancias acumuladas por su burguesía, lo que le permite jugar al gato y al ratón con los sindicatos, pero otras burguesías imperialistas relativamente poderosas, como la francesa, no pueden hacerlo y han obligado a la socialdemocracia a aplicar recortes sociales escalofriantes.

Solamente cuando el pueblo trabajador dispone de un gobierno y de un Estado dispuestos a enfrentarse a la burguesía propia y mundial, como sucede en cierta medida en las Américas y en otras muy reducidas partes del mundo, sólo entonces puede confiar en que ese poder político actuará en defensa suya. Pero esa confianza debe estar asentada en la experiencia diaria y en la capacidad de autoorganización del poder popular y obrero fuera del Estado, libre de sus tentáculos. Todo Estado, incluido el obrero y popular, está en peligro de corrupción interna, y el burgués está corrupto en sus entrañas. Por esto el movimiento obrero ha de organizarse fuera del Estado, aunque sea suyo, para dirigir desde fuera –también desde dentro- la lucha por la reducción drástica del tiempo de trabajo explotado, una reivindicación revolucionaria por esencia.

 3.- SEGUNDA LECCIÓN:

La clase trabajadora norteamericana logró decisivas conquistas gracias a su capacidad de asentar una unidad obrera y popular suficientemente fuerte. Superando enormes dificultades y provocaciones teledirigidas por los aparatos represivos de una burguesía monopolista que en 1904 con sólo 318 truts controlaba el 40% de la industria norteamericana. Pese a esto, en 1905 se creó el sindicato IWW o Trabajadores Industriales del Mundo, que fue objeto de una sistemática represión desde ese instante, como antes lo fueron quienes organizaron la huelga de 1886. Uno de los objetivos básicos de la represión fue romper esa unidad enfrentado a trabajadores con trabajadoras, a blancos con negros y latinos, a irlandeses con italianos, a los industriales con los de servicios, a fabriles con campesinos, y golpeándoles a todos con empresas privadas de represión como la Pinkerton y mafias sindicales, además de a la policía. Como estos y otros medios no eran suficientes, la entrada de EEUU en 1917 en la guerra mundial justificó imponer muy severas represiones obreras y sindicales con la escusa de la «seguridad nacional». Más tarde, haría lo mismo desde 1942-45 en adelante para derrotar la oleada de reivindicaciones, y a partir de finales de 1960 de forma intermitente y en ascenso.

Si la lucha de 1886 sacó a la luz la unidad entre la represión económico-sindical a gran escala y la política contra las organizaciones revolucionarias, la experiencia hasta el presente no hace sino confirmarlo. También sucede lo mismo en Europa y en todo el capitalismo mundial, que no sólo en el imperialista. Precisamente, mientras que la burguesía obliga al Estado a abandonar su intervencionismo socioeconómico en todo lo relacionado con el bienestar público, le lleva a multiplicar su intervencionismo controlador, vigilante y represivo sobre las clases explotadas. La lucha sociosindical y política ha de aprender de esta experiencia mundial la decisiva importancia de unir en lo posible la conciencia política con la conciencia sociosindical, y dentro de esta unidad la importancia de la sistemática acción militante. El espontaneismo de masas fue una de las fuerzas activas en 1886 pero también lo fueron, y cada vez más, las organizaciones obreras anarquistas y socialistas cada vez más conscientes de actuar políticamente con sistemas organizativos capaces de aguantar la represión que se endurecería según aumentasen y se radicalizasen las movilizaciones.

El fetichismo parlamentarista sin contenido político obrero que luego haría estragos, como ya los estaba haciendo en la Europa de finales del siglo XIX, fue imponiéndose por varias razones específicas del capitalismo norteamericano que no podemos detallar ahora, pero entre las que destaca la facilidad con la que las patronales y la burguesía en su conjunto destrozaban una y otra vez las organizaciones obreras y sindicales con conciencia política radical, condenando al socialismo y al anarquismo al ghetto universitario y frecuentemente ni a eso. En EEUU hay una vida político-radical rica, compleja y plural, y aumentan ahora las luchas obreras y populares, pero el Estado ha desarrollado un sistema tan efectivo de control y aislamiento atomizador preventivo, que es muy difícil avanzar en la unificación estratégica. También hay que tener muy en cuenta que la debilidad teórico-política de la izquierda por las derrotas sufridas refuerza el individualismo metodológico y ético-burgués imperialista que la clase dominante refuerza y readecua permanentemente.

Lo malo es que la clase dominante mundial tiene como ejemplo y modelo a seguir el yanqui, lo que se aprecia no sólo en Europa sino también en el Caribe y América del Sur y del Centro, y en el resto del mundo. Frente a esta ofensiva reaccionaria generalizada el movimiento obrero ha de recuperar los valores comunes de solidaridad, de ayuda mutua, de reconquista del tiempo propio y libre y de reducción del tiempo explotado, etc., que unieron al movimiento popular y obrero de EEUU de aquél 1º de mayo.

 4.- TERCERA LECCIÓN:

Sin duda, la lección fundamental a extraer es la desesperada obsesión capitalista por «volver» a las formas de explotación imperantes en el pasado, y contra las que se levantó la clase trabajadora hermana de EEUU. Entrecomillamos «volver» para resaltar que en realidad se trata de ampliar, masificar y endurecer aquellas disciplinas, prohibiciones y castigos pero con los métodos actuales, infinitamente más sofisticados y perversos. El neoliberalismo mejora las tesis maltusianas y liberales extremas de la economía vulgar burguesa, llamada neoclásica, creada para oponerse al marxismo y derrotar al movimiento obrero de la época.

Ahora, la burguesía necesita, por un lado, aumentar el desempleo y el paro permanente, el subempleo y la precarización extrema para aterrorizar a la clase trabajadora mundial, dividirla y enfrentarla con ella misma. Por otro lado, necesita aumentar el tiempo de trabajo explotado, que no sólo la intensidad de la explotación, es decir, necesita que la clase obrera produzca más en cada hora de trabajo y que también trabaje más horas, sobre todo necesita mantener el salario igual pese al incremento de la explotación intensiva y extensiva, y si puede, busca incluso reducir el salario global a pesar de que la clase obrera aumente su productividad. Por esto, la patronal siente como un ataque insoportable a su misma esencia de clase todo intento de reducción del tiempo de trabajo explotado.

Exceptuando tibias y timoratas medidas cobardes por parte de algún Estado en la recuperación de derechos básicos --el caso alemán visto-- como es la reducida sanidad pública instaurada por la Administración Obama, lo que se aplica es una política con cuatro constantes: austeridad, es decir, reducción de gastos sociales vitales, de salarios directos e indirectos, de pensiones y jubilaciones, de servicios colectivos, etc. Privatización, es decir, vender todo lo público, colectivo y común a la burguesía a precio de ganga, para que pueda aumentar la tasa media de beneficio aunque sea a costa del empobrecimiento popular. Flexibilidad, es decir, destrucción de derechos sociolaborales y democráticos, derechos políticos conquistados por el pueblo trabajador pero que dificultan los negocios burgueses. Y represión, es decir, amedrentar a las clases trabajadoras para que no se resistan y sobre todo no pasen a la ofensiva, para que malvivan en el miedo y en la obediencia acobardada.

Para combatir al monstruo capitalista de las cuatro cabezas --austeridad, flexibilidad, privatización y represión--, el movimiento obrero ha de recuperar el vital internacionalismo consecuente de la II Internacional cuando en 1889 decretó día de lucha el 1º de Mayo en agradecimiento y en honor a la clase obrera de EEUU. Hoy más que entonces, debemos actualizar en la práctica aquella decisión porque hoy el capitalismo está definitivamente mundializado y cualquier lucha obrera y popular ha de unir su reivindicación territorial, regional y nacional, con su visión mundial. El movimiento obrero consciente yanqui así lo hizo protestando una vez y siempre contra las guerras imperialistas desatadas por «su» burguesía y saliendo en defensa de los pueblos atacados por ella.

El imperialismo activa todos sus medios militares, políticos, culturales, económicos… para aplicar su estrategia de explotación mundial en las mejores condiciones de superioridad global. Por esto, el internacionalismo obrero y popular, socialista, es el componente interno que une todas las luchas de las clases y pueblos oprimidos contra el enemigo común, sabiendo que el libre desarrollo de cada nación trabajadora es la base del desarrollo de la humanidad en su conjunto. En América Latina, este internacionalismo consecuente debe materializarse en el apoyo práctico a las liberaciones de los pueblos, en las ayudas a sus gobiernos progresistas amenazados por el militarismo yanqui y sus exigencias de absorción y deglución económica, social, cultural y natural. Solamente así haremos honor a los héroes del 1º de Mayo de 1886.

Nota: Texto escrito a petición de la Agencia Bolivariana de Prensa

IÑAKI GIL DE SAN VICENTE

 EUSKAL HERRIA 20-VI-2014

 

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Abril Combativo y los retos de los hijos de Chávez

Por: Alfredo Pierre - Director de la ABP

.-Hoy, en este 13 y 14 de Abril somos millones los hijos de Chávez, no solo en Venezuela, en América Latina y el Caribe, y en los otros continentes, en que su inmensidad toca todo el planeta.

La herencia que recibimos a la hora de su muerte, nos plantea el reto de impulsar la continuidad de su legado en todos los órdenes, sin ceder en los principios y en el enfrentamiento  a los planes de los enemigos internos y externos, que hoy como ayer se proponen derrocar este proceso revolucionario, conspirando y utilizando todos los medios y vías posibles para revertirlo.

En este contexto “reaparece” ese fantasma al que algunos le temen, y  que otros han pretendido esconder e ignorar, la lucha de clases, polarizando a la sociedad venezolana, que se expresa: en revolución, contra- revolución y reforma.

El vacío dejado por Chávez a la hora de su muerte nos plantea una serie de problemas: El de la continuidad, el del afianzamiento y el del desarrollo del proceso revolucionario como elementos centrales. Desarrollar este planteamiento para arribar a soluciones prácticas, sólo se puede hacer a la luz de una visión objetiva y revolucionaria, encaminada de inmediato a destacar el déficit y limitaciones del mismo proceso, dada las fuerzas y tendencias desatadas que de forma contradictoria se expresan y operan al interior de la sociedad.

El inmundo asesinato que dejó como resultado la desaparición física de Chávez, tiene complejidades, donde el enemigo calculó milimétricamente el desenlace final del líder como parte de un plan escalonado que no se detiene.

Acontece  que Venezuela hoy no está partiendo de cero, ha emergido de un proceso riquísimo en posibilidades revolucionarias, con unos acumulados guiados por Hugo Rafael Chávez,  donde las instituciones políticas y económicas de esa IV República habían arribado a una crisis profunda, a manos del Fondo Monetario. Chávez asciende creando toda una nueva situación en la subjetividad de las masas, a partir del reordenamiento de la sociedad,  con  medidas y ejecutorias prácticas en la gestión de ese nuevo poder, donde los excluidos empiezan a tener un nuevo rol protagónico, bajo una plataforma signada por el antiimperialismo, resituando en su justo valor el pensamiento Bolivariano. No quedándose dentro de los linderos geográfico de su país, haciéndolo extensivo a todo el continente, con una serie de iniciativas, en la creación de un nuevo marco jurídico, que apuntan al corazón de la hegemonía imperialista, con nuevas normativas económicas, políticas y militares.

Hoy se cuenta no sólo con el voto duro de los revolucionarios –que son indiscutiblemente la mayoría-, el cual hay que preservar,  cualificándolo  para  traducirlo de forma orgánica hacia todas las vertientes de la sociedad con los colectivos, el  gobierno y el Estado.

Rescatar el socialismo apoyado en su liderazgo, para esparcirlo como vía programática anticapitalista a la conciencias de las grandes masas de nuestro continente, es de un gran valor. Obligando con ello a la necesidad de dar un paso de lo subjetivo a lo objetivo como concreción en tiempo real, frente a la gran crisis sistémica del capitalismo.

No renunciar a esa herencia de Chávez, rescatarla para su profundización, organizándonos de forma consiente como revolucionarios es la tarea fundamental, ya que sin organización revolucionaria no podremos profundizarla ni concluir la misión de destruir el Estado de la lV  República y concretar los ideales Bolivarianos de Patria Grande.

 

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Construir Paz desde la Insurgencia de los Pueblos

Por Narciso Isa Conde:

.-Al paso de los años posteriores al desenlace de su vida terrenal, que no equivale a su muerte histórica, ni a la reducción de su grandeza política, la figura del comandante Manuel Marulanda Vélez se agiganta.

Su trascendencia como prócer de las luchas revolucionarias crece sin cesar y habrá de ser así cada 26 de marzo, más que fecha de su fallecimiento, “Día Internacional del Derecho de los Pueblos a la Insurgencia Armada”.

 En vida demostró cómo ante el fascismo, cuál que sea su modalidad, no se debe ni ceder, ni confiar en formas de convivencias políticas; menos pensar en que pueda ser persuadido de abandonar su alta criminalidad y su incontenible inhumanidad.

En Colombia, el sencillo “camarada Manuel” -como cariñosamente lo llama la imbatible guerrillerada fariana que contribuyó a forjar ese formidable estratega- dio aportes fundamentales para crear la contrapartida imprescindible a ese engendro mezclado con toda la podredumbre derechista: una fuerza insobornable que le hace la guerra integral (política-militar y cultural) al fascismo criollo y transnacional, para conquistar paz; y no precisamente la paz de los cementerios, de la narco-corruptela, de las bases militares gringas y de las fosas comunes repletas de sus víctimas.

Tampoco la paz del neoliberalismo, el empobrecimiento, las hambrunas capitalistas, el saqueo, la destrucción ambiental, la negación de libertades y liberaciones…

¡La paz con justicia social, soberanía, dignidad humana!

¡La paz con democracia, independencia y socialismo!

La paz que urgentemente necesitan Colombia y la Patria Grande bolivariana, martiana, guevarista...

Esa que resiste, se defiende y ataca con talento y decoro en las montañas, en el llano, en las plazas públicas coloimbianas, y muy singularmente en la Mesa de Diálogo de la Habana.

La paz que hay que sembrar derrotando el fascismo que muestra y acciona sus horribles garras, destilando sangre y destrucción por las calles venezolanas; procurando revertir el hermoso proceso bolivariano gestado por el Comandante Chávez y sus camaradas de armas e ideas transformadoras.

Un fascismo-racista muy presente ahora en Venezuela como factor incendiario y punta de lanza contra-revolucionaria;  presente y activo también en todas las crisis actuales y en todos los procesos de cambio, con matriz y tutela imperialista.

Un fascismo que brota de un capitalismo senil, altamente destructivo a escala mundial; de un imperialismo pentagonizado, que potencia todas las opresiones y todas sus rapacidades, ignominias y perversidades.

De una dominación que hay vencer a golpe de pueblo movilizado, de pueblo armado de la razón y de la fuerza, de pueblo y vanguardias capaz de subvertir capitalismo y sembrar socialismo; sin medias tintas, sin contemporizaciones social-pendejas, centristas o social-demócratas.

Que hay que derrotar a Golpe de Timón y radicalidad transformadora.

A lo Tupac Amaru en las rebeldías originarias, a lo Bolívar en lo tiempos de la primera independencia, a lo Lénin en los propios, a lo Manuel en los suyos.

No perdiendo jamás de vista que estamos –como decía Martí- en plena “hora de los hornos”, que la marcha atrás en los cambios emprendidos y en los caminos transitados, que el ceder en lo ya acumulado o  estancarse sin avanzar, es la muerte de toda revolución y la victoria neofascista con toda su impronta regresiva y sangrienta.

Ahora,  más que cuando apenas nacía el fascismo y el capitalismo pujante pataleaba en medio de una de sus agudas crisis cíclicas, es extremadamente válida la frase de SOCIALISMO o BARBARIE, pronunciada  por la Rosa roja del socialismo del siglo XX.

Porque ahora, tras el abrumador poderío mediático y militar del sistema imperialistas, tras el apadrinamiento feroz de sus putrefactos aliados locales, tras sus prédicas y prácticas incendiarias, se esconde su multi-crisis y su decadencia insoluble, junto a su incapacidad de crear algo distinto.

Sí, ahora, parodiando a nuestros queridos camaradas Iñaki Gil de San Vicente y Jorge Beinstein, debemos pensar cuanta verdad encierra la frase COMUNISMO O CAOS en este siglo XXI.

Es preciso ver más allá de la curva y observar las profundidad del cáncer imperial.

Es hora de revoluciones creativas, capaces de construir la paz desde las rebeliones e insurgencias más diversas, multi-colores y multifacéticas. Pero revoluciones de verdad.

Es hora del contra-ataque revolucionario firme e inteligente en todos los escenarios de combate… para defender lo conquistado, ampliar la convocatoria, intensificar la confrontaciones libertarias, desplazar gobiernos de derecha y profundizar los cambios en marcha, imprimiéndole fuerza anti-capitalista y poder popular.

¡Hacia atrás, jamás; hacia adelante, siempre!

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Venezuela: Resistencia popular a  la intentona  golpista

Por: Carlos Casanueva Troncoso

La Venezuela bolivariana y el gobierno de Nicolás Maduro enfrenta la arremetida imperialista más fuerte desde que falleció el comandante Chávez, un intento insurreccional de toma del poder político, ordenado por Washington y ejecutado por el sector más radical de la oligarquía venezolana apoyado por una campaña mediática internacional sin precedentes  en la revolución.

La decisión política  de pasar a la ofensiva en Venezuela es parte de un plan del imperio que no comenzó este 12 febrero, sino hace varios años con el intento de aislar la revolución en el contexto latinoamericano y recuperar el control de su “patio trasero” con avances electorales y golpes exitosos o frustrados como los casos de Honduras y Paraguay, México, Panamá, Chile Colombia, (Creando Alianza del Pacifico). Paralelamente intensifico la  campaña mediática y desestabilizadora  a Venezuela  apoyando al sector “electoral” de la derecha  invirtiendo grandes sumas  en las ultimas 4 elecciones con Capriles a la cabeza y una alianza instrumental de todos los sectores de la derecha (MUD). En este  sentido el imperio dio luz verde  al sector  que por la vía constitucional democrática planteaba que era posible  terminar con el gobierno , aunque paralelamente estuvo formando , financiando  y coordinando , un grupo  más radical del espectro político , un destacamento juvenil y radical ( Javu, ) y en el partido Voluntad Popular de Leopoldo López y sus aliados (María Machado , Antonio Ledesma , Julio Borges entre otros) .

La muerte Presidente Chávez los  llevo a la conclusión que el momento de pasar a la ofensiva total había llegado , se la juegan con las elecciones del 14A obteniendo una altísima votación y generando un clima de desestabilización ( ensayo insurreccional )  de 3 días que genero  varios muertos y desato el accionar  de sus fuerzas más reaccionarias con un saldo de varios  muertos , heridos y daños a la propiedad, su capacidad de despliegue fue nacional y muy importante , pero no concito  el apoyo de las clases populares o de un sector del chavismo que se había restado  o sumado a la votación de la derecha el 14A. Por tanto decidieron el repliegue táctico de sus fuerzas, para preparar las condiciones objetivas necesarias para  pasar a la ofensiva más adelante y no perder  el capital electoral logrado hasta entonces.

El imperio comprendió que atacar al chavismo y la imagen del comandante Chávez era contraproducente y solo generaba más cohesión interna en torno a Nicolás Maduro y el gobierno bolivariano(los hijos de Chávez y continuadores de su obra ) , por tanto la guerra económica debía intensificarse para generar mayor descontento en la población de los sectores medio y bajos , como base de sustento del chavismo,  aprovechando las deficiencias y contradicciones internas  de la revolución bolivariana.

La orden  al empresariado fue tajante y radical: ahogar la economía venezolana a partir del mes de septiembre del 2014  para que ese descontento se expresara electoralmente el 14D, el cual fue definido, por la oposición, como un plebiscito. En los planes de la derecha, la perdida de parte de su votación histórica del chavismo sentaría las bases para convocar a una  salida insurreccional. Los resultados electorales sin embargo no serán los esperados por la derecha  y el chavismo volverá a triunfar , sin embargo la votación de la derecha dará un giro hacia el sector más radical representado por Voluntad Popular, esto provocara un desplazamiento de los sectores más moderados  de la vía electoral encabezada por Capriles  , Adecos y copeyanos  , imponiéndose   la vía insurreccional de Leopoldo López María  Machado , Antonio Ledezma y otros , ellos le entregaran un  papel protagónico  a sectores ultra-derechistas del estudiantado universitario y activaran  una serie de intentonas a partir de las llamadas marchas auto-convocadas sin mayor éxito hasta producirse los primeros hechos en Mérida y  Táchira que les dieran piso para replantear “la salida , vete ya” invocada por López y Machado el 23 de Enero.

Finalmente creo  necesario puntualizar algunos elementos  que  hacen acelerar este llamado y agenda de protestas por parte de EE UU  y sus títeres en Venezuela:

1º.-  Ellos perciben un debilitamiento del gobierno bolivariano y la capacidad de conducción de Nicolás Maduro , junto  a debates internos que traslucen contradicciones en el seno de las bases y el gobierno en cuanto a cómo enfrentar a la oligarquía y cuál es el modelo a construir en esta fase del proceso . Un debate  abierto en las bases y en las redes sociales, se evidencian tendencias en el chavismo desde los más radicales hasta los más pragmáticos, desde los que plantean una ofensiva hacia la profundización del socialismo y los que plantean un capitalismo de estado y negociación con parte de la derecha política –económica (Como fin en sí mismo o táctica para ganar tiempo y consolidarse políticamente hasta las próximas elecciones a fines de 2015).

2.- Si se le daba tiempo al chavismo, este podría consolidarse y pasar luego a una ofensiva gradual de profundización y las correlaciones de fuerzas más radicales dentro de esta podría ganar peso  en el próximo congreso del PSUV, pautado para entre los meses de Marzo a julio del presente.

3.- En el orden económico, los acercamientos del gobierno con el sector empresarial podrían estabilizar un tiempo la economía  mientras se inyectan nuevos recursos para diversificar la producción-importación y estabilizar el abastecimiento (Convenios fondos Chinos , Rusos y otros ) .

4.- El empresariado (FEDECAMARAS Y OTROS ) enfrentan la disyuntiva de mantener  su ofensiva (guerra económica derrotada el 1014 ) con los costos económicos y posibilidad de ser expropiados conduciendo a la radicalización del modelo económico venezolano o dialogar con  el gobierno para obtener una mayor estabilidad económica aumentando sus ganancias ( la experiencia del golpe 2002  y paro patronal les dejaron a este sector enormes pérdidas y altos  costos que tuvieron que asumir solos) considerando que  las últimas derrotas electorales  de la derecha esta estrategia es derrotada  (14D) . Los empujan al pragmatismo y no involucrarse en intentonas insurreccionales como la planteada,  incorporándose al llamado del gobierno a un dialogo y a las mesas de PAZ .

5.- En el orden internacional, la última cita de la CELAC  en Cuba , la influencia de Venezuela en Unasur , Mercosur , Petro-Caribe , ALBA , significan un revés y aislamiento de la política Norteamérica en la región  ( ejemplo de esto es la reciente reunión  en la OEA  donde intentaron , a través de Panamá condenar a Venezuela e invocar la carta democrática para  avalar una intervención  recibiendo una derrota histórica de 29 a 3 (EEUU , Canadá y panamá ) Venezuela recibe un amplio respaldo en Unasur  el 12 M en Santiago de Chile y se acuerda una misión de acompañamiento a los diálogos de PAZ que promueve el gobierno bolivariano .

6.- La crisis económica del imperio se agrava y su ofensiva  hacia Libia, Siria,  Irán, Ucrania demuestra su desesperación por anexar recursos geoestratégicos, considerando el papel de Venezuela en los recursos energéticos lo ubican como prioridad en este orden.

 

El proceso insurreccional de golpe blando que se intensifica a partir del 12 F , denota una sub valoración de este sector , pues se consideró que la agenda y diálogos a partir del 14D con sectores de la derecha  habrían hecho abortar  la salida violenta  o al menos aislar al grupo más fascistoide y radical de la MUD , se descuidó Caracas el 12 F y se le permitió  desplegar un el plan violento a este sector  con los muertos y violencia inusitada en Caracas ,  activando una fase nacional de “guarimbas” ya planificadas y coordinadas  en varias capitales  estadales , que según la planificación de la derecha culminarían el 18F con un golpe según plantea el periodista José Vicente Rangel , que hasta el día de hoy con distintos niveles de intensidad y grados de violencia se mantienen en unos 18 municipios del país en un comienzo reduciéndose a 6 u 8 en la actualidad.

Desde ese momento y hasta ahora la agenda de la derecha y el liderazgo de la misma,  están marcada por el sector neo fascista insurreccional, - con el apoyo incondicional del Departamento de Estado Norteamericano - , los cuales han rechazado participar  de las mesas de paz, arrastrando al resto de la derecha con ellos a través de la presión y la coacción, amenazando a los dirigentes, parlamentarios y alcaldes de su sector, para que no participen de ningún acercamiento con el gobierno. Lo mismo pasa en el sector estudiantil de  derecha con el saldo hasta el momento de más de 30 muertos y unos  200 heridos la Mayoría de estos víctimas de la violencia son producto de las acciones violentas del fascismo . Por otra parte la derecha económica representada por FEDECAMARAS  , FEDEINDUSTRIA y otros, se mantienen en las Mesas de Paz económicas.

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana,  se ha mostrado cohesionada, constitucional y en rechazo a cualquier aventura golpista , a pesar de los llamados y presiones que reciben por parte de actores de derecha , han ratificado su lealtad al gobierno bolivariano y el presidente Nicolás Maduro .

En cuanto a los sectores populares organizados y las bases chavistas se han mantenido en movilización pacífica de calle , en respaldo al proceso y gobierno bolivariano cerrando filas ante el enemigo de clase  , Los sectores populares perciben la “protesta” como una acción de la oligarquía con fines  políticos que no los representan repudiando los hechos de violencia  , “los colectivos” revolucionarios  se han mantenido con una fuerte disciplina y no han caído en la provocación del enfrentamiento y guerra  civil  manteniéndose  movilizados en sus territorios y alertas a cualquier  cambio de situación .

La unidad  y cohesión interna en las filas del Chavismo, PSUV, aliados del GPP, Colectivos revolucionarios y bases del pueblo Chavista  serán determinantes  para enfrentar al enemigo contra-revolucionario neo fascista.

Es por ello que resulta necesario pasar a la ofensiva,  en todos los frentes de lucha, con disciplina, unidad de acción y mando único. 

Al fascismo se le derrota  con el pueblo en las calles, la revolución bolivariana  se defiende  con unidad y lucha!