Gabinete de Cultura Zulia aporta ideas sobre política petrolera hacia la Constituyente

Por: ABP Noticias, Foto: Minci

En el marco del Primer Congreso de Historia Petrolera Venezolana y con el propósito de aportar líneas gruesas a materializar en el desarrollo de la Asamblea Nacional Constituyente, sobre las implicaciones del petróleo en el contexto político actual y, sobre todo, en sus determinaciones sobre la cultura económica, política y social venezolana, Audio Cepeda y Américo Bloedoorn, desde el Gabinete de Cultura del estado Zulia, suscribieron un documento dirigido a las Asambleas Informativas de Agitación y Discusión Política que se están realizando en Venezuela, en apoyo a la actuación del Poder Originario, convocado por el presidente Nicolás Maduro Moros.

 

 

A continuación, reproducimos el texto completo:

Ministerio del poder popular para la Cultura
Gabinete Zulia
Dirección General

Documento para las Asambleas Informativas de Agitación y Discusión Política en Apoyo a la Asamblea Nacional Constituyente en el marco del Primer Congreso de Historia Petrolera Venezolana


“…las revoluciones proletarias, como las del siglo XIX, se critican constantemente a sí mismas, se interrumpen continuamente en su propia marcha, vuelven sobre lo que parecía terminado, para comenzar de nuevo, se burlan concienzuda y cruelmente de las indecisiones, de los lados flojos y de la mezquindad de sus primeros intentos..” Fragmento tomado de EL 18 BRUMARIO DE LUIS BONAPARTE –Karl Marx - 1852

 

El petróleo es la sangre que mueve toda la maquinaria industrial del mundo. En nuestra vida cotidiana, más del 50% de los productos que nos rodean, son derivados del petróleo y los que no lo son directamente, necesitan de la energía que éste proporciona para su elaboración. El petróleo es también la energía que mueve toda la costosa maquinaria armamentista del imperialismo y a pesar de esto, existen cerca de mil millones de seres humanos que no tienen electricidad por falta de esta energía fósil. Es tan grande el grado de relación entre el petróleo y el modelo de producción capitalista, que sin él –sin el petróleo-el sistema capitalista, tal como lo conocemos, declinaría. Hasta ahora no se vislumbra, ni se ha descubierto o inventado una energía independiente del petróleo y si esto ocurriera, el cambio de tecnología ocasionaría un trauma para el actual modelo de relación capitalista. Es necesario advertir esto, para salirle al paso a las voces interesadas en hacernos creer que las energías fósiles están en decadencia, son voces traicioneras, que intentan quitarle importancia al petróleo, para sacar beneficios. Venezuela es el país que más reservas petroleras tiene en el planeta, además de poseer importantes reservas de otros minerales considerados estratégicos; parte de estas reservas tenemos que explotarlas y exportarlas, porque el mundo está ávido de ellas y sobre todo el mundo industrial, que vendrá a buscarlas con las armas si fuera necesario. Toda nuestra economía está y seguirá estando estrechamente ligada al recurso petrolero y en general a los recursos no renovables, estos son los factores que han generado nuestros conflictos, desde los inicios de la explotación petrolera por las trasnacionales, hasta los actuales momentos políticos.
Desde los comienzos de su explotación, nos declaramos ignorantes en materia petrolera. Se dice que Juan Vicente Gómez le pidió a las empresas trasnacionales que redactaran las leyes petroleras, porque los venezolanos no sabíamos nada de petróleo. A partir del gomecismo, también se fue formando una élite de intelectuales e investigadores en materia petrolera, encabezados por Gumersindo Torres, representantes de los terratenientes en el poder y Vicente Lecuna, representante de los banqueros, del capitalismo. Pero las sociedades son dinámicas, cambiantes y esto hizo que se formara también, una élite de intelectuales de tendencia marxista, socialdemócrata y nacionalista. Desafortunadamente, hasta hoy, la inmensa mayoría de nuestra población se mantiene ignorante ante este tema vital para el país. Carlos Mendoza Potella - actual asesor del BCV en materia petrolera- asegura en uno de sus artículos: “No sabemos un carajo sobre petróleo.”Y en todo caso, hemos dejado ese conocimiento a los expertos y la experiencia ha sido desastrosa para el país. Históricamente: ¿Cuantas manos se han levantado en el Congreso Venezolano, para aprobar leyes y convenios que lesionan la soberanía del país en materia petrolera?, ¿Cuántas de esas manos sabían lo que estaban aprobando? Hay una cita de Alí Rodríguez Araque, que tomamos de uno de sus libros y que ilustra muy bien, este desinterés, esa ignorancia:
“Cada sociedad tiene sus paradojas. La nuestra pareciera radicar en un hecho curioso. El petróleo es la fuente de la cual han vivido los venezolanos desde hace más de setenta años. Sin embargo, es uno de los temas que gozan de menos o ninguna popularidad en nuestra vida cotidiana. Aun después de la nacionalización, el petróleo se ha mantenido como un enclave extraño en la vida cotidiana de los venezolanos.” Alí Rodríguez Araque. “El proceso de privatización petrolera en Venezuela” 1997
A primera vista, la Constitución de 1999 refuerza la propiedad soberana del petróleo. En realidad, a la agenda neoliberal de PDVSA no le fue nada mal en la Asamblea Constituyente; era de esperarse que en 1999, todavía con la meritocracia incrustada en Petróleos de Venezuela, hayan tenido sus representantes entre los diputados constituyentes elegidos por el voto popular. De acuerdo con la Constitución Bolivariana, PDVSA, que es una sociedad de cartera, no puede ser privatizada, pero esta restricción no se aplica a sus filiales productoras. PDVSA, a diferencia de sus filiales, no produce ni un sólo barril de petróleo. La mayoría de los venezolanos creen que la Constitución Bolivariana ha fortalecido la soberanía, pero irónicamente lo que ha hecho es abonar el terreno para transformar a PDVSA, en una agencia liberal de licitaciones al servicio de la industria privatizada. Dice la constitución en su artículo 303:
“Por razones de soberanía económica, política y estrategia nacional, el Estado conservará la totalidad de las acciones de Petróleos de Venezuela, S.A., o del ente creado para el manejo de la industria petrolera, exceptuando las de las filiales, asociaciones estratégicas, empresas y cualquier otra que se haya constituido o se constituya como consecuencia del desarrollo de negocios de Petróleos de Venezuela, S.A.”
No es casual, que la única empresa mencionada en la constitución de 1999 sea PDVSA; no es casual, porque somos un país que depende del recurso petrolero, de la renta petrolera para mantener un gigantesco aparato gubernamental que supone una clientela electoral importante, concentrada en las diez o doce ciudades donde se ganan elecciones.
En este llamado del Presidente Nicolás Maduro, a una Asamblea Constituyente, necesitamos representantes, diputados constituyentes, que no sean “levanta manos de oficio”. Que sean los voceros de un pueblo consciente de su destino.
Necesitamos diputados constituyentes que dominen la materia petrolera, que la discutan con el pueblo, que entiendan que el problema no es la renta, sino como se ha usado hasta ahora y que entiendan además, que a partir del comienzo de la explotación petrolera en el país, se estableció un nuevo sistema colonial que se mantiene en nuestra forma de vida, a través de una cultura rentística que es necesario derrotar para avanzar en la cultura del trabajo productivo, de la soberanía alimentaria, partiendo de lo que produce nuestra tierra, no de lo que podemos comprar con la renta petrolera o minera.
Necesitamos diputados constituyentes que comprendan nuestra relación con la renta petrolera y comprendan que debe ser un recurso para el desarrollo del país. Que no vean la renta petrolera como un regalo de la tierra para hacer “milagros sociales”, en tiempos de bonanza petrolera.
Necesitamos diputados constituyentes que entiendan que las reivindicaciones del pueblo, deben estar por encima de las soluciones temporales y coyunturales, de una economía que hasta ahora ha estado marcada por el espejismo de los precios petroleros, que nos hace ricos y pobres intermitentemente.
Necesitamos el recurso petrolero para impulsar la cultura del trabajo que la renta y el manejo de ésta nos robó, para impulsar las fuerzas productivas, la diversidad económica. Necesitamos vender menos petróleo crudo y procesar más en el país, para incentivar el empleo productivo, tal como reza el artículo 302 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela:
“…El Estado promoverá la manufactura nacional de materias primas provenientes de la explotación de los recursos naturales no renovables, con el fin de asimilar, crear e innovar tecnologías, generar empleo y crecimiento económico, y crear riqueza y bienestar para el pueblo.”
Necesitamos diputados constituyentes que se preparen junto al pueblo, para la gigantesca tarea que tendrán en sus manos; que sean verdaderos voceros de éste.
En la actualidad, la realidad cultural, social, económica y política venezolana dejan un pequeño margen de maniobra para el reimpulso del proyecto Bolivariano, se hace impostergable el reimpulso de la revolución, pero sobre todo, es necesario replantearnos muchas cosas desde una discusión honesta, sobre el comportamiento de nuestra dirigencia política, sobre el papel real que debe protagonizar el pueblo, sobre la tarea que se nos viene en defensa de la soberanía y la autodeterminación en el marco de un proyecto alterno al modelo del capitalismo.
No hay espacios para errores e ingenuidades políticas, por ello esta oportunidad que ofrece la iniciativa del presidente Maduro de convocar al pueblo a una Asamblea Nacional Constituyente, amerita que todos entendamos el contexto real de esta nueva contienda, que no puede, como ya dijimos, reducirse a la movilización para el ejercicio del sufragio, limitándose a la escogencia de unos representantes a la Asamblea Nacional Constituyente, que terminen convirtiéndose en “brazos mecánicos” que se levantarán bajo el impulso de las decisiones fundamentales, que siempre han estado en las manos y a favor, de cúpulas políticas y económicas.
Esta primera fase de convocar al pueblo a que se haga parte del llamado a la constituyente, debe propiciar un gran debate nacional, con profundidad y ampliación teórica, sobre los nueve temas que ha propuesto el Presidente de la República a la Comisión Presidencial para la constituyente y cualesquiera otros temas que surjan al calor de las asambleas populares.
En lo que respecta a este equipo de trabajo, consideramos pertinente la discusión sobre un nuevo concepto cultural desde la descolonización del pensamiento, entendiendo la cultura como la universalidad del quehacer del hombre, desmontando las construcciones ideológicas impuestas por las clases dominantes, a través de sus aparatos de dominación ideológica (Escuela, Iglesia y Medios de Comunicación).
Ahora bien, en un país como Venezuela, donde el petróleo ha significado la configuración de una estructura social particular, producto del modelo de vida que trajo consigo esta economía y que estableció nuevas formas de relaciones socio-culturales, a través de los llamados campos petroleros que fueron la vitrina para lo que Rodolfo Quintero llamó “la Cultura del Petróleo”, se hace necesario entonces, desmontar todo ese aparataje ideológico que dio vida a esta cultura (que no es herencia de nuestra cultura originaria) y que nos hizo dependientes económica y sobre todo culturalmente de la renta petrolera, que se tradujo en el abandono del trabajo de la tierra y nos condenó a comprar en el exterior casi todo nuestro sustento.
En víspera de este nuevo proceso constituyente, todo lo antes dicho, no puede pasar por debajo de la mesa, es imposible pensar en una nueva estructura social, bajo un concepto de Estado Comunal (como se plantea), sino hacemos conciencia del modelo económico que debemos superar, así como también del modelo cultural que surge de este modelo económico. En este sentido desde finales del año 2016 el Gabinete Zulia del Ministerio del Poder Popular para la Cultura, dio inicio a un proceso de estudio sobre la cultura del petróleo, como parte de un trabajo para la formación, que contribuya a la necesaria tarea de alfabetización política en esta materia.
A la luz de este programa de formación, surge como propuesta de voz del Profesor Humberto Trómpiz, la realización del Primer Congreso de Historia Petrolera, cuya organización está en marcha, propuesta que a nuestro entender, pasa a fortalecer la discusión sobre los objetivos temáticos, que en materia petrolera, económica, cultural y de soberanía, se abordan en la discusión para la Asamblea Nacional Constituyente.

Elaborado por: Américo Bloedoorn y Audio Cepeda

 

 


Fuentes consultadas:
18 Brumario de Luis Bonaparte - Karl Marx - 1852
Carlos Mendoza Potella – entrevista- 2015
Alí Rodríguez Araque – El Proceso de Privatización Petrolera en Venezuela - 1997
Bernard Mommer –Petróleo Subversivo -2002
Constitución de La República Bolivariana de Venezuela -1999