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Por: Alberto Pinzón Sánchez

Con los añicos de la Unión Soviética en el bolsillo, y la incorporación mediante la llamada guerra del Gofo de 1991, de la región Central del Asia a la globalización general; el filósofo estadounidense Francis Fukuyama, como ruiseñor del complejo militar industrial financiero de su país, le declaró la guerra a la Historia universal con una bien enmascarada formulación anti marxista: “La historia como lucha de ideologías ha terminado con un mundo final basado en una democracia liberal que se ha impuesto (obviamente mediante la guerra) tras el fin de la guerra fría´”.

El centro de la formulación dirigía todo su filo filosófico contra dos de los pilares fundamentales del método materialista de la historia establecido científicamente por Marx y Engels: Uno, el que la historia de la Humanidad es la historia de la lucha de clases, por decirlo en breve, su motor movido por la contradicción social. Y otro, el que la violencia (ojo) no engendra o genera una nueva sociedad, sino que asiste como una partera, como un medio racional, a la sociedad antigua preñada de la nueva sociedad que está por nacer.

Desde la formulación de Fukuyama, criticada superficialmente o no tomada con la trascendencia que ha ido adquiriendo, la globalización neoliberal del Imperio capitalista trasnacional que salió triunfante de esa guerra llamada fría, ha ido modificándose vertiginosamente, profundizándose y adquiriendo nuevas características que sus ideólogos han denominado “olas” de la revolución científico-tecnológicas. Ya vamos en la cuarta ola: la de las plataformas robóticas que muy probablemente y debido al atropellado e irresistible desarrollo de las Fuerzas Productivas, mute o se desarrolle más rápido de lo esperado en una tecnología aún más sofisticada. ¿Cuál es el temor?

Si se es revolucionario, se sigue el método fundamentado por Marx y, no se confunde mecánicamente (como hasta ahora se ha hecho) las crisis capitalistas producidas por esas olas tecnológicas con revolución social. Es decir, si ya se acepta que la crisis capitalista por sí sola no derriba el capitalismo trasnacional depredador para poner de acuerdo o armonizar a esas Fuerzas Productivas con las Relaciones de Producción que le corresponden necesariamente; sino que, se requiere obligatoriamente de la conciencia y la praxis trasformadora de los hombres (y obviamente de las mujeres y niños de cualquier sexo, ect) entonces no hay nada que temer, y menos del futuro.

La guerra contra la Historia y contra Marx decretada en 1991 no ha sido ganada por quienes la decretaron. Todo lo contrario, nuevos continentes y pueblos nuevos han sido incorporados violentamente a la globalización neoliberal del imperialismo y nuevas contradicciones han ido aflorando ante nuestros ojos, en este cambio de era.

Sin embargo, y a pesar de haber concluido la llamada guerra fría, seguimos pensando (me autocritico) con las categorías introyectadas durante aquella época y más en Colombia, donde todavía, desde 1946, se libra una Guerra Contrainsurgente, apéndice directo de la guerra fría estadounidense contra el comunismo internacional, y donde sus cruzados, históricamente han basado su pensamiento en la escolástica medieval que oculta las contradicciones materiales y reales, o las nubla bajo la forma de dicotomías. Por ejemplo, oponer el día con la noche: a Santos con Uribe.

Contradictorio es el mundo que está surgiendo y afianzándose a nivel global, y es sobre esta base, la de reconocer las contradicciones materiales para actuar conscientemente sobre ellas como debemos enfrentar las “turbulencias” que el Imperialismo neoliberal y depredador está generando en el mundo o globo actual, pero en especial en nuestro entorno nuestroamericano.

Hay contradicciones muy profundas de forma y contenido entre los grupos que se disputan el gobierno del complejo militar industrial de los EEUU: el grupo Obama- Clinton y el de Donald Trump, más marcadas cuando se trata de la posesión del Patio Trasero de sus negocios. Hay contradicciones ya casi insalvables con otros bloques comerciales que llamaron BRICS y que dificultan la expansión global del Imperio global centralizado. (Toni Negri tampoco estaba tan desenfocado como se le criticó)

Hay contradicciones muy profundas en Europa, entre quienes saben y son conscientes que sin la emigración extra-europea no será posible la supervivencia del capitalismo renano; y entre quienes con argumentos y practicas nazi-fascistas se oponen radicalmente a la “islamización de Europa en curso”. A esto se le llama con el eufemismo de crisis de los refugiados.

Hay contradicciones muy densas y oscuras pero muy reales, en lo que el comandante Raúl Castro, desde la Cuba en lucha contra el bloqueo criminal último vestigio de la guerra fría, llama “la turbulencia del ataque imperial contra Latinoamérica y el Caribe” (05.06.2016) y que ha sido calificado (escolásticamente) por la izquierda como un retroceso, o por la derecha como un avance, cuando lo que hay es una lucha de clases a nivel continental, como parte de la lucha de clases a nivel global entre las fuerzas de lo nuevo en resistencia muy aguda contra las fuerzas de lo antiguo. No de otra manera se entiende el reemplazo que se ha hecho de Cristina en Argentina o se está haciendo a Dilma en Brasil, o lo que viene en Perú, ect, ni el por qué los gobiernos de Bolivia o Ecuador “estén en capilla inmediata” para ser desestabilizados o mejor conducidos por la “ruta blanda” de Argentina y Brasil, la que tampoco ha descartado del todo el llamado “caos militar inducido”.

Tampoco se entendería la contradicción que plantea el gobierno de los EEUU al reiterar un apoyo irrestricto al proceso de paz de Colombia (http://www.noticiasrcn.com/nacional-dialogos-paz/estados-unidos-reitera-apoyo-al-proceso-paz-colombia)

Mientras despliega una inmensa ofensiva de todo tipo, por ejemplo con el “esclavo de las leyes” Almagro, para tener una justificación o legitimación internacional con el fin de intervenir militarmente en Venezuela, la que conducirá necesariamente a una confrontación militar de repercusión irremediable en Colombia; tal y como lo dice una aliada suya, la canciller del gobierno Santos María Ángela Holguín, cuando advierte que un conflicto violento en Venezuela afectaría muy negativamente a Colombia (http://www.rcnradio.com/nacional/canciller-advierte-conflicto-venezuela-colombia-seria-la-mas-afectada/)

Así pues, con lo dicho, retornamos al inicio de este escrito para no solo confirmar sino recordar los dos fundamentos del marxismo que, se pretendieron derrotar filosófica y militarmente en 1991 o que talvez se han ido olvidando: Mientras existan clases sociales la lucha de clases seguirá siendo el motor de la Historia universal. Y, la Violencia política como condensación económica, seguirá siendo una comadrona o partera de una nueva sociedad.

¿No estamos, acaso, asistiendo al parto de una nueva era global? ¿Cuál es el temor?

Fuente Imagen Internet: Cumbre Caribe 05.06/16




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