Por: Joaquín Rondón

 

Como hace miles de años, la verdad y el portador de la verdad deben ser crucificados, cruelmente y ante la mirada de todos, para que el imperio de entonces y de siempre, mantenga su hegemonía, su poder, su absoluto dominio sobre los explotados de la historia. Así llevaron a Jesús el Palestino a su calvario, incapaces los romanos de opacar su luz, ni los fariseos de cuestionar su mensaje, el Nazareno derramó su sangre por los pobres, los enfermos, los amorosos que lo recibieron con palmas mientras se acercaba a la conjura, a la traición y al odio de los serviles del César entonces, como lo son hoy del poder belicista y mafioso que sentencia dese Washington las perfidias de Israel.

 

El mundo entero coincide que, de todas las miserias del 2019, la de Lenín Moreno es la más parecida a la traición de Judas, aunque por un precio cien mil veces más alto y sin “la más valiente de las cobardías” como dijo el Poeta Cumanés. Lenín “El Judas” Moreno, uno de los padres del Cartel de Lima, podría salvarse del mismo destino de Pepe Kuczynski, pero no de la quema simbólica de Judas que acostumbramos a hacer en Venezuela y gran parte de Latinoamérica, luego de creativos versos en los cuales se enumeran las patrañas del cobarde traidor que ha vendido al David de la investigación periodística que develó para el mundo las perversidades ocultas del imperio: Libertad para Assange!

 

Desde la servil complicidad de los Fariseos con sus invasores, Palestina no ha dejado de ser crucificada en masas. De hecho, numerosos historiadores y antropólogos coinciden en afirmar que Herodes y Pilato, aun siendo autoridades imperiales, encarnaron el ideal de tirano y líder que aspiraba la cúpula hebrea para sus rebaños; la brutalidad, la violencia, el oprobio, el genocidio desatado por Roma contra sus colonias, no hacía sino excitar al Sanedrín que se complacía en usar su servilismo para reducir las culturas originarias del territorio ocupado, como es el caso de Palestina, sólo que con el paso de los siglos y milenios, por más brutalidad que desarrolle Israel, ni Palestina, ni su divino Nazareno perderán la Fe, ni su tierra, ni su gloria.

 

Pero tan corrompido y enfermo es el fariseísmo instalado en Washington, que los muros y el mercado que Jesús de Nazaret desmanteló indignado, lo han trasladado a América y pretenden formalizarlo en la OEA y la ONU, como si el mundo entero tuviera que aplaudir también la matanza de inocentes; las muertes en el mediterráneo, la separación de familias en Estados Unidos y el muro sobre Palestina, ahora se construye en la frontera con Méjico para contener y criminalizar los millones de desplazados por el capitalismo y el narcotráfico que condena los pueblos del Caribe, pero el Sanedrín de la OEA y el Cártel de Lima señalan es a Venezuela, a Nicaragua y a Cuba, como si no fueran suficientes las votaciones plenas de las Naciones Unidas contra el bloqueo genocida a naciones soberanas. En éste foro los representantes del mundo entero han gritado: respeten la vida del Nazareno!

 

También Venezuela lucha en su calvario; como Herodes: el Sanedrín, Trump y el paramilitarismo asociado a Guaidó y el Cártel de Lima se empeñan en matar inocentes robando los ahorros de la República Bolivariana, saboteando la importación de alimentos y medicinas y boicoteando los servicios y la moneda. Desde el balcón del César lo celebran y piden sangre, pero el Pueblo de Bolívar, de José Gregorio Hernández, de Berta Moronta, del Padre Vives, de Coromoto, Chiquinquirá, de Adrián Guacarán y del humilde monaguillo de Sabaneta vencerá, por el Dios de sus Padres!

 

Joaquín Rondón – Profesor de la Unellez
@MUSICAREBELDE965