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Por: Julieta Daza para ABP-Noticias

 

 

Una vez más en este pasado primero de Mayo, las manifestaciones y paros de la clase trabajadora, estremecieron el mundo. También en Europa, la lucha de la clase trabajadora, organizada y manifiesta de manera diversa, demostró que sigue viva, a pesar de que en el viejo continente, desde el statu quo se haya intentado relegar al marxismo a ambientes puramente académicos, en el mejor de los casos, y únicamente a modo de “objeto de estudio”, intentando eliminarlo como posición y alternativa (y hasta necesidad!) política real.

 

 

En este año tuve la oportunidad de participar en una de las marchas del primero de mayo en la ciudad de Berlín, Alemania. Esta ciudad se ha destacado históricamente por su combatividad en las acciones en torno a esta fecha. Siempre son varias las marchas y las actividades que se realizan allí; entre otras la histórica “marcha revolucionaria del primero de mayo” que parte en horas la tarde-noche, y en la cual participan sectores antifascistas e internacionalistas, demostrando su descontento con el sistema capitalista y caracterizando al Estado alemán como rapaz, policíaco, y guerrerista.

 

 

En la mañana partió una marcha de miles de personas, en la que se movilizaron los sindicatos agrupados en la llamada DGB, la Federación Alemana de Sindicatos, así como otras organizaciones y movimientos de gran diversidad; entre ellos el Partido Comunista de Alemania (DKP), el Partido de la izquierda “die Linke”, el partido socialdemócrata SPD, organizaciones juveniles y feministas, movimientos ambientalistas, grupos internacionalistas, y comités de solidaridad, entre otros para  la defensa de las y los prisioneros políticos, por ejemplo, carteles con la consigna  “Freiheit fur Lula” - “Libertad para Lula”.

 

 

El ambiente en esta marcha, que tenía como destino la famosa puerta de Brandenburgo (Brandenburger Tor), fue de rebeldía y camaradería. No obstante a lo interno de muchas de las organizaciones que se movilizaron, principalmente en algunos de los partidos y en casi todos los sindicatos, existen en la actualidad fuertes disputas. En el ámbito político de la izquierda sigue más vigente que nunca el debate “reforma o revolución”. Y en los sindicatos una de las disputas se da entre las posiciones incluyentes, de izquierda, y marxistas, que cuentan entre sus principios el rechazo al racismo, y por otra parte, posiciones que parten de un nacionalismo de derecha sumamente peligroso. Una reciente manifestación de esta contradicción se dio en el seno del sindicato de las y los trabajadores del sistema ferroviario y de transporte (EVG). Este sindicato recientemente realizó un documento en el que se plantea que existen contradicciones insolubles entre el ser miembro de su gremio, y el ser militante del partido AfD, “Alternativa para Alemania”. El partido AfD es de extrema derecha, se podría caracterizar como neo-nazi, y según las y los sindicalistas mencionados las posiciones de éste son incompatibles con principios plasmados en los documentos básicos del gremio, como la defensa de la diversidad, la igualdad y la participación, así como el rechazo a posiciones racistas, nacionalistas y antidemocráticas.

 

 

Un tiempo atrás también el sindicato del área educativa y de la ciencia (GEW) había determinado la incompatibilidad entre las membresías a su organización y a la vez a la AfD.

 

 

Estas decisiones han provocado que algunos miembros se hayan retirado de los sindicatos, y en otros casos se han dado solicitudes de expulsión  de integrantes[1].  

 

 

Otra organización que se movilizó el primero de mayo en esta marcha, y con la que caminé parte de la ruta, fue el grupo “Manos fuera de Venezuela” de Berlín. Quienes somos testigos y defensores y defensoras de la Revolución Bolivariana, y de la autodeterminación del pueblo venezolano, nos emocionamos con cada muestra de solidaridad que florezca alrededor del mundo.

 

 

Fue también así al ver compañeras y compañeros alemanes, peruanos, chilenos, colombianos y de otras nacionalidades, un primero de mayo en Berlín, con banderas de la República Bolivariana de Venezuela, y una pancarta inmensa que decía “Manos fuera de Venezuela – no reconocimiento a los golpistas”.

 

 

Valga señalar que el grupo “Manos fuera de Venezuela – Berlín” viene manifestándose ya desde algunos meses, todos los sábados en le puerta de Brandenburgo.

 

 

Otra acción interesante y de gran impacto fue el despliegue del periódico de enfoque marxista e internacionalista “junge Welt”, periódico de izquierda de gran  influencia en Alemania, y cuyo encargado de asuntos internacionales André Scheer fuera entrevistado recientemente por la Agencia Bolivariana de Prensa - ABP-Noticias (ver entrevista acá: https://abpnoticias.org/index.php/revolucion-debate/entrevistas/4973-andre-scheer-junge-welt-medios-comunitarios ). El equipo de este periódico repartió en las marchas y actividades en torno al primero de mayo 100 mil ejemplares adicionales al número diario acostumbrado, en Alemania, Suiza y Austria.

 

 

Un acontecimiento que está como telón de fondo a muchas de las iniciativas políticas y comunicacionales que se hicieron visibles el primero de mayo es el venidero proceso electoral para elegir el Parlamento Europeo, el cual por ejemplo en Alemania se celebrará el 26 de mayo.

 

 

Algunos factores y temas álgidos que al menos en Alemania influirán en estas elecciones son las posiciones nacionalistas neo-fascistas, el deterioro del derecho a la vivienda debido a los impagables precios de alquiler de las mafias inmobiliarias, el ambientalismo, el rechazo a la privatización del internet, y las políticas frente al drama de las y los refugiados.

 

 

 

[1]     Ver por ejemplo esta entrevista: https://www.jungewelt.de/artikel/353840.kein-platz-f%C3%BCr-afd-mitglieder-es-muss-klar-sein-was-uns-unterscheidet.html

 

 

 

 

 

¡Venezuela vencerá!

 

#SimónDignidad

 

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