Por: Joaquín Rondón

 

Escribo esta columna un 24 de abril, desde el mismo sitio donde el Libertador Simón Bolívar emitió las órdenes más brillantes de su carrera militar: la Campaña de Carabobo, cuyo triunfo dio nacimiento a Colombia y encaminó la libertad de América; fue en Barinas, “La muy noble y muy leal ciudad de Barinas”, donde el Libertador acampó y desplegó las acciones de la batalla decisiva. El plan maestro demandó de Bolívar un año entero de estudio y liderazgo extraordinario, con numerosas dificultades y maniobras resultantes en el glorioso evento que, 200 años después, sigue reafirmando su genio militar. En Carabobo, Bolívar sintetizó las tácticas de guerra más audaces de la historia y dejó claro para los imperios, lo colosal que resulta un Pueblo hecho Ejército, decidido a pelear por su dignidad, por su libertad y su patria. Fue en Barinas donde el Libertador realizó las jugadas claves de diversión y tentativa, con perfecto conocimiento del enemigo, del terreno y de sus fuerzas. Era martes aquel 24 de abril de 1821, cuando el Libertador cambió las órdenes que le había dado al General Páez de concentrarse en Mijagual de Barinas, sitio que Bolívar consideró como el de mejor provisión para sus tropas.

 

 

La Campaña de Carabobo siempre estuvo preconcebida en el cerebro del Libertador. Desde el 8 de agosto de 1820 Bolívar estuvo alterando, cambiando, maniobrando en la realidad y en la distracción al enemigo. Desde Turbaco, a mediados de 1820, instruía a sus brigadas, batallones y ejércitos los movimientos analizados; desde el norte de la Nueva Granada y por el sur del Catatumbo avanzarían las fuerzas patriotas que se unirían a los Bravos de Apure, porque el Ejército Libertador dominaba el occidente del país y siempre Barinas lucía apropiada para los suministros y el apoyo de todo un pueblo y su geografía con la causa republicana. Así continuaron las órdenes y distracciones que mantenían en incertidumbre a los realistas, celosos de Caracas y tentados por Oriente, Falcón, Aragua y El Guapo. Todo el mapa era un hervidero. Los patriotas sentían también ansiedad por las especulaciones sobre el potencial del enemigo y sus movimientos, pero el genio del Libertador se mantenía calculador y preciso, no podríamos decir que frío, en realidad Bolívar era un hombre lleno de fuego y acampaba en una caldera de frenesí patriota: Barinas.

 

 

Hace 200 años, un 28 de abril, luego de complejos cálculos expuestos en numerosos escenarios que contemplaba la mente genial de Bolívar, desde Barinas, muy temprano, el Libertador reanudó las hostilidades, ordenando al escuadrón de Dragones (caballería) comandados por el coronel Juan Gómez, cruzar el Río Santo Domingo y atacar, el mismo día en Boconoito, (entonces Barinas) a las fuerzas enemigas que cumplían misiones de observación. De inmediato Bolívar también movilizó el Batallón Boyacá desde Obispos a Mijagual, generando mayor incertidumbre entre los realistas que prefirieron dejar Guanare y huir a San Carlos ante la presión que significaban Páez y sus Lanceros. Aquí comenzó todo. Aquí valoró Bolívar plantearle pelea a los realistas y aprovechar la generosidad de la sabana y sus llaneros, pero acertó el Libertador en que aquel selecto ejército español, comandado por La Torre, no se alejaría tanto de Caracas y obligado se vería a contener la enorme fuerza patriota de occidente, aguerrida y comandada por un Gigante: Simón Bolívar.

 

 

En virtud del honor que tiene Barinas de haber albergado al Libertador en momentos tan importantes de la Campaña de Carabobo, este Bicentenario sus autoridades civiles y militares, junto al pueblo, instituciones, sectores de la cultura, el campo, la ciudad, fuerzas productivas y educativas en especial, celebraremos el inicio de las conmemoraciones por esta Batalla Gloriosa. Especialmente me permito resaltar la iniciativa de las y los artistas de la Unellez que han promovido el Certamen de las Artes Bicentenario de Carabobo, así como el Concurso Bolívar en 100 Palabras de la Fundación Cultural La Bicicleta, contribuyendo, desde el Arte, a exaltar el legado bolivariano más preciado: la unión Cívico Militar y el amor incólume por la sagrada soberanía de Venezuela. (Fuentes: Cnel. Ej. Bencomo Barrios, Gral. Montilla, Memorias del Alférez Ylio de Jesús Santiago).

 

 

Joaquín Rondón – Profesor de la Unellez

@LaGuaratara

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