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“Ni vencidos ni derrotados” dijo el comandante Timoleón Jiménez al inicio de su intervención a nombre del Estado Mayor Central de las FARC EP, en el acto solemne de la firma de los acuerdos parciales en La Habana.

Este 23 de junio las FARC-EP y el Gobierno Colombiano, con un amplio acompañamiento internacional, firmaron un histórico acuerdo sobre la dejación de las armas, cese al fuego bilateral y combate contra el paramilitarismo. Estos acuerdos de gran trascendencia, sumados al de justicia transicional firmado en diciembre, han pasado a constituir lo que el comandante Iván Márquez calificó como “firma de Armisticio entre la insurgencia y Estado Colombiano”.

Si nos remitimos a la historia, podemos señalar que el concepto de Armisticio tiene su origen en los acuerdos de armisticio y tratados de regulación de la guerra firmados por Simón Bolívar y Morillo en Santa Ana de Trujillo, redactados por Sucre en 1820, quien producto de estos documentos paso a conocerse como el padre del Derecho internacional humanitario, tomándose estos textos posteriormente por la ONU y otros organismos como bases jurídicas e históricas validadas hasta hoy.

Las comisiones negociadoras aceleran los pasos para encaminarse al acuerdo final de paz, para comenzar la implementación y refrendación de los mismos. Toda la voluntad política y el empeño de la guerrilla de Manuel Marulanda se concentran en sacar adelante este objetivo político central, como bien lo definió su secretariado en el mensaje para el 2016. En el plantearon que este era año de la paz en Colombia y que con la mirada limpia y la frente en alto le podrán decir a Manuel Marulanda, Jacobo Arenas, Alfonso Cano, Raúl Reyes, Iván Ríos y Jorge Briceño: ¡Camaradas estamos cumpliendo y venceremos!

Primordial es entender que este cese al fuego bilateral y certero enrumbe a una salida negociada del conflicto armado no implica una desmovilización de la guerrilla o la desaparición de las FARC-EP, sino un cambio táctico en la lucha por la construcción de una nueva Colombia, entendiendo que los principales beneficiarios de la paz serán las generaciones futuras “Ni las FARC ni el Estado son fuerzas vencida y por ende lo pactado no puede interpretarse por nadie como el producto de alguna imposición de una parte a la otra” manifestó el Comandante en Jefe de la guerrilla Timoleón Jiménez, al abrir su discurso este 23 de Junio.

Entendemos las aprensiones y la desconfianza en la oligarquía colombiana y la derecha internacional en el cumplimiento íntegro de estos acuerdos, ya que históricamente no han tenido la voluntad ni la decisión de llevarlos a la práctica. Nuestra confianza está en la capacidad de lucha y convicción del pueblo colombiano de exigir y materializar estos acuerdos, permitiendo retomar el ejercicio político legal mediante las vías pacíficas y democráticas que hace 52 años habían sido cerrados. Nuestro papel como internacionalistas es acompañar este camino como garantes de un proceso que recién empieza, que no estará ausente de escollos, enormes dificultades y furiosos detractores.

Pese a las dudas que pudieran surgir , ciframos todas nuestras esperanzas que el pueblo colombiano pueda alcanzar esa merecida y necesitada paz para construir esa nueva Colombia más justa y humana para su pueblo , entendiendo que esta es una oportunidad única para alcanzar este anhelado sueño de todos y todas los colombianos.

Carlos Casanueva, Secretario Ejecutivo del Movimiento Continental Bolivariano.

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