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Por Alberto Pinzón Sánchez

Esta palabra de clara procedencia latina “iunctura” o unión, proviene del verbo latino “iungere” que significa uncir, es decir poner la yunta para unir por la nuca a bueyes, mulas, o cualquier otro animal de trabajo; y de allí su uso ampliado de “unión” con el cual la palabra coyuntura originariamente fue usada para designar la unión móvil de dos huesos, o lo que la anatomía más moderna ha denominado “articulación ósea”.

Es por esto que el mismo diccionario de la lengua española le da un sentido polisémico y complejo, y además del significado anatómico dicho, define actualmente la palabra coyuntura como “combinación de factores y circunstancias que se presentan en un momento determinado”.

La palabra llegó a las ciencias sociales por la vía de los historiadores, sociólogos y lingüistas de lengua francesa uno de ellos el importante historiador Fernand Braudel, creador de la reconocida “escuela de los Annales”, quien usó la palabra coyuntura para designar el lapso de tiempo histórico “intermedio entre la larga duración y los acontecimientos puntuales”: entre lo que el lingüista creador del “estructuralismo” Ferdinand de Saussure denominó la “diacronía” (el lenguaje a través de tiempo, o la película ) y la “sincronía” (el lenguaje en un momento dado, o la foto).

Así, en Francia, a mediados del siglo XX, los “marxistas influidos por el ·estructuralismo” entre quienes se encontraba el filósofo comunista Althusser, la incluyeron en sus análisis y tesis, tal y como nos la definió su mejor alumna Martha Harnecker, quien desvirgó (literalmente) a toda una generación de latinoamericanos con su librito “Los conceptos elementales del materialismo histórico”, con la primera edición mejicana de Siglo XXI de 1969, la cual guardo como un tesoro.

Marta, en la página 190 (de la citada edición) escribe lo siguiente:

.”Nuestra primera etapa fue definir las clases (sociales) a nivel de modo de Producción, luego las definimos a nivel de Formación Social. Ahora debemos pasar a nivel más concreto, al nivel de COYUNTURA POLÍTICA o “momento actual” que constituye LA síntesis de todas las contradicciones de una sociedad determinada en un momento determinado de su desarrollo. A este nivel nuevas determinaciones entran en juego sobre determinando las clases anteriormente definidas. Analizaremos dos de estas determinaciones : El Problema de la posición de clase( o toma de partido) y la diferencia entre clase y FUERZA SOCIAL” ….(subrayados por la autora)

Es obvio, que el concepto de Marta, por ser tan ambicioso, ha sufrido por parte de investigadores sociales y políticos, modificaciones reductivas las más de las veces empobrecedoras, pero lo peor es, el envilecimiento que ha hecho la contaminación “positivista y empirista” de la ideología burguesa actual, especialmente la SOCIALDEMÓCRATA que se pretende mostrar como alternativa a la filosofía de la Praxis o Marxismo, convirtiendo este concepto tan importante en una descripción sin análisis o inventario, una foto descolorida color sepia (no de contradicciones como indicaba Marta, sino de “tensiones, desarreglos y antagonismos”) de “una semana muy activa en el escenario político”, pongamos por caso, de Colombia.

Un análisis de coyuntura nacional e internacional para Colombia actual y que debe ser diferenciado del “análisis concreto de la situación concreta” recomendado por Lenin para encontrar el eslabón más débil de la cadena de sojuzgamiento imperialista, abarcaría más de una hojita de opinión para colgar en algún portal de Internet y ganar imagen como “reputado analista y violentólogo colombiano”.

Implicaría varias hojitas de síntesis y concreción dialéctica, definiendo y aclarando el “sistema o nudo de contradicciones” reales, históricas, económicas, políticas y sociales que dinamizan tendencialmente toda la sociedad colombiana en este momento y, considerándola a en su conjunto: Como Totalidad concreta.

La coyuntura actual de Colombia está sobre determinada (como lo señalaba Marta) por la transición que atraviesa el mundo o globo de hoy día: de una fase Unipolar agotada y digamos, de hegemonía neo- liberal absoluta de los EEUU, iniciada con la destrucción de la URSS en 1991; hacia una fase Multipolar marcada por el ascenso especialmente de economías y sociedades como Rusia y China, así como de otras potencias regionales. ¿ Creen Uds que si Corea del Norte no tuviera la bombas atómica no estaría peor que Siria, o Irak, o Afganistán?

En la región Latinoamericana; por la contra-ofensiva de todo tipo desplegada por los EEUU para revertir en su “patio trasero” las tendencias integracionistas y demás procesos democráticos y soberanistas regionales iniciados con el ascenso de Hugo Chávez al Poder en Venezuela, y por la movilización de masas generada como respuesta de los pueblos a esta contraofensiva imperialista trasnacional.

Y en Colombia, inseparable de lo que sucede en sus dos fronteras más importantes Venezuela y Ecuador, donde se desarrollan procesos democráticos soberanistas; la coyuntura actual está más que determinada por un hecho histórico social de gran trascendencia: La firma de un acuerdo de Paz entre el Estado colombiano con la insurgencia de las Farc- Ep además de su implementación en un corto plazo, así como por la posibilidad real de que pronto se firme y también se implemente un acuerdo de paz con la otra insurgencia del ELN.

Ahora bien, Implementar los acuerdos de paz en la actual coyuntura colombiana, implica enfrentar tres (3) contradicciones sociales y políticas distintas, dos de ellas dentro del Bloque de Poder Contrainsurgente en pugna y una dentro del bloque popular:

Dentro del BPCi; una es la oposición extremista, cerrera y visceral a que el proceso de paz se consolide y que está condensada en lo que en el léxico colombiano se conoce como “Uribismo”. No hay mucho más que agregar a lo tan sabido.

Y otra, la estrategia de la facción en pugna con el Uribismo, es decir el “Santismo”, empeñado en usar el proceso de paz para ganarle la disputa por el Poder a su rival en las futuras elecciones presidenciales del 2018; a la vez de imponer su visión neoliberal caduca de la paz para Colombia que ha dado en llamar la locomotora agro-minera para el post conflicto y, para lo cual está utilizando la conocida fórmula recomendada por Washington del GARROTE Y LA ZANAHORIA:

Hacer aprobar positivamente con sus mayorías legislativas el llamado “fast track”, pero también hacer aprobar la lesiva y antipopular Reforma Tributaria. Hacer aprobar la ley de amnistía e indulto, pero a la vez firmar los peligrosos acuerdos de cooperación con la OTAN. Forzar el tránsito guerrillero a las Zonas Veredales sin que estas estén listas, y a su vez armar una tormenta en un vaso de agua con un escándalo diplomático ante la ONU con la embajadora María Emma Mejía por un baile de guerrilleras con miembros de la comisión de verificación de la ONU en una de esas veredas.

Poner a su ministro de defensa actual Villegas y al alto mando militar a negar la existencia del Paramilitarismo en Colombia, mientras estos a la luz del día siguen fusilando, con la estrategia genocida intacta e impune del “gota a gota que el agua se agota”, a dirigentes de la Marcha Patriótica, líderes sociales, cívicos y comunales, defensores de Derechos Humanos y hasta periodistas alternativos, en otro baile bien conocido por el mundo: EL BAILE ROJO con el que se exterminó a la Unión Patriótica.

Llamar a la unión de los amantes de la paz, pero también dividir al Polo Democrático, cooptando a la Ministra de Trabajo para que le formalice su política anti obrera y el regresivo salario mínimo.

Y Tres, en el bloque popular, no es tanto las contradicciones reales existentes en su seno que reflejan la complejidad de su conformación, como la utilización negativa que se hace y se está haciendo de estas contradicciones a través de los medios de comunicación adictos al gobierno, que incluye la promoción y proliferación de candidaturas presidenciales prematuras para el 2018; sin discusión, inconsultas y sin posibilidades electorales reales, con el cuento Chino de que se va a dar una segunda vuelta electoral y de que muchas candidaturas significa mucha democracia; cuando lo que se busca es que el bloque popular no logre presentarse con un “candidato de unión para la paz”.

Un paso decisivo y positivo en la superación de este panorama centrífugo dentro del bloque popular; será el aparecimiento definitivo con estatutos, organización y programa del Partido Político de las Farc-EP.

Así, la palabra coyuntura no podrá usarse más para significar ponerse un yugo, o uncirse; sino para significar verdaderamente “unión”, que en la coyuntura colombiana será de “unión por la paz”.

Fuente imagen Internet.

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