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La gran prensa mundial, en bloque y sin fisuras, acusa al Gobierno de Venezuela de reprimir protestas pacíficas y causar cerca de 50 muertes en mes y medio. Es el mensaje principal de la guerra mediática contra el Gobierno de Nicolás Maduro, que es presentado como una dictadura brutal que justificaría su salida violenta: mediante un golpe militar o una intervención internacional.


Cada muerte endosada al gobierno enciende, a través de las redes sociales, el odio y la persecución contra el chavismo. Y facilita que la Policía española, por poner solo un ejemplo, llegue a violar la Convención de Viena y colabore con un grupo de la ultraderecha venezolana en el asedio y secuestro de más de cien personas en un recinto diplomático de Venezuela en Madrid. Con la complicidad de los medios, claro está.


Todo es una construcción. Un guión mediático que pone patas arriba la realidad. Porque, de las 42 personas que habían fallecido entre el 3 de abril y el 16 de mayo, la inmensa mayoría lo fueron asesinadas por opositores. 25 de ellas, casi el 60 %, eran chavistas o policías. Dos, motoristas que fallecieron en accidentes provocados por la colocación de barricadas. Nueve murieron electrocutadas en el saqueo de una panadería. Hasta esa fecha, solo tres muertes habían sido directamente por acción de la policía, y varios funcionarios han sido detenidos. Finalmente, tres muertes de jóvenes opositores, bajo investigación, se produjeron con armas caseras a muy corta distancia, lo que apunta a asesinatos selectivos de “falsa bandera”.


Los medios ocultan la extrema violencia de las protestas y el carácter neofascista de muchos de sus participantes. A pesar de ello, el presidente Nicolás Maduro ha dado orden taxativa de que la policía, en ningún caso, porte armas de fuego.


Los videos brutales de jóvenes chavistas quemados vivos o apaleados hasta la muerte, el linchamiento salvaje a policías o, simplemente, a personas que recriminaban la violencia opositora, jamás aparecen en los medios internacionales. Tampoco, curiosamente, el apaleamiento de periodistas. Ni el ataque o quema de viviendas de chavistas, sedes de partidos que apoyan al Gobierno y bienes públicos de todo tipo, incluso un Hospital Materno, consultorios médicos o bibliotecas.


Los medios silencian que los focos de protesta se reducen única y exclusivamente a unos pocos municipios de clase media y alta del país, donde las alcaldías opositoras ponen al servicio de las protestas su policía local, e incluso sus camiones de recogida de basura: en lugares como Barquisimeto han llegado a esparcir los deshechos que luego son quemados en la vía pública. Existen imágenes de estos sucesos que no han interesado a ningún canal internacional.


Los medios no informan sobre Venezuela. Su cometido es preparar a la opinión pública para que ésta justifique –o, al menos, se quede inmóvil– ante una intervención internacional en Venezuela. Como en Libia.


Para evitarlo es necesaria una denuncia contundente del papel de estos vulgares propagandistas de la violencia y el terror. Y una intensa y valiente movilización solidaria preventiva. Como la manifestación nacional convocada por la Plataforma “Venezuela aurrera”, compuesta por 29 colectivos, partidos y sindicatos vascos este 18 de junio, domingo, a las 12.00 en el Sagrado Corazón de Bilbo.


*José Manzaneda es activista de Euskadi-Cuba y Venezuela Aurrera

 

Fuente: http://www.pakitoarriaran.org

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