Compartir

Editorial ABP Noticias

El mundo ha cambiado, es una verdad que a diario recorre el planeta como un torrente, y en su desplazamiento la oímos salir de la boca de un chino que se encuentra en su región más apartada, asimismo de la aldeas más miserables de África, expandiéndose en toda Europa y Nuestra América…

 

Sí, el mundo ha cambiado, pero el cambio ha sido experimentado por el capitalismo de hoy. Los pueblos se movilizan y los conflictos que genera este sistema se multiplican más allá de la época llamada “Guerra Fría” del pasado siglo. El llamado mundo unipolar que pensaron construir los capitalistas se resquebraja y se hace añicos a la vista de los pueblos, fenómeno que no pueden esconder por encima de los medios enajenantes con los que cuentan. La cantidad de conflictos y su diversidad lo atestiguan.

Como todo fenómeno, este cambio que ha sufrido el planeta es rico, no solo por su diversidad sino por la inserción de nuevos elementos hasta ahora desconocidos, particularidades y especificidades en la que confluyen todos y cada uno de sus componentes, teniendo un denominador común, el cual no se separa de su naturaleza y especificidad, y que actúa en cada ente del fenómeno, que es el capitalismo.

Así, cuando tomamos hoy a la América Latina y el Caribe, con sus conflictos internos y sus contradicciones, debemos observar estas especificidades, diferencia en ritmos, niveles, desniveles y su historia. Hoy sigue pendiendo la doctrina Monroe hacia nuestro continente, apuntando con más énfasis hacia Venezuela y Colombia con tácticas aparentemente distintas, pero inscritas en la misma estrategia imperial, azuzando la guerra y confrontación por uno de los flancos y por el otro auspiciando la bandera de la “paz”, a la vez que han implementado la técnica del llamado golpe suave, acompañado de un despliegue de la fuerza e instalaciones de nuevas bases estratégicas.

Es en ese contexto que el caso venezolano-colombiano pasó a ser motivo de mayor preocupación para Washington, prendiéndose las alarmas, a partir del ascenso de Hugo Chávez y del proceso que puso en marcha, pues el antagonismo representado por el Estado colombiano como vecino, donde sus pilares y naturaleza descansan sobre la base del Santanderismo, apuntala con una serie de tratados ominosos que trasciende su espacio geográfico, enfrentado a una insurgencia que desde una columna guerrillera ha pasado a conformar un ejército en estos 50 años, con las banderas del Bolivarianismo y el Socialismo.

He aquí lo nuevo, a lo que quieren someter a las grandes mayorías de nuestro continente, que se enfrentan a la nueva contraofensiva del imperialismo, desatada como reacción a los avances que se venían produciendo en todo el continente, que más que fortaleza es signo de debilidad, más cuando se revisa su estado de cuenta económica, motor que lo impulsa como necesidad vital a poder subsistir como imperio. Resistir para mantenerse y conservar la fuerza, así como atesorar lo conquistado para iniciar nuestra contraofensiva en todo el Continente, es lo que se impone.

 

Diálogos de paz

Coprorebeldia

La Mancheta

Informes especiales

Paz con Justicia Social

Contáctanos

Agencia Bolivariana de Prensa
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Agenda

Lun Mar Mié Jue Vie Sáb Dom
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
JSN Boot template designed by JoomlaShine.com